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La empresa Exportadora de Sal, SA de CV –copropiedad al 50 por ciento del Estado mexicano y de la trasnacional de origen japonés Mitsubishi–, perdió 246 millones 736 mil pesos por diversas operaciones de derivados financieros en los mercados de capital, revela la Auditoría Superior de la Federación (ASF).

El caso fue denunciado el 17 de enero pasado ante el Órgano Interno de Control en la Secretaría de Economía, por ser esta última la que preside el Consejo de Administración de Exportadora de Sal. Mediante el oficio DGAFFA/SIIC/001/2017, la Auditoría Superior le solicitó a la contraloría, en el ámbito de sus atribuciones, “realice las investigaciones correspondientes”.

Además, la ASF solicitó a la empresa y a la Secretaría de Economía que informaran sobre las facultades y obligaciones otorgadas al Comité de Inversiones, así como su estructura y la evaluación de su funcionamiento; “sin embargo, no contaron con dicha información. Exportadora de Sal tampoco acreditó haber sometido a autorización del Consejo de Administración la creación del Comité de Inversiones”.

De acuerdo con el más reciente informe de fiscalización superior, durante 2014, Exportadora de Sal “realizó seis operaciones con derivados para ejercer en 2015, para lo cual se emitieron las confirmaciones correspondientes bajo los contratos marco firmados con dos instituciones financieras […], en las cuales se pactaron dos instrumentos financieros denominados forwards y […] range forwards, […] cuyo efecto se reflejó en la información financiera de 2015”.

La ASF agrega que la empresa careció de la evidencia de otras alternativas adicionales a los dos bancos con los cuales celebró operaciones financieras derivadas desde 2006, por lo que no pudo comprobar que fueron las mejores opciones.

El análisis descubre que Exportadora de Sal “pagó 19 millones 948 mil pesos de las comisiones por coberturas cambiarias (prima), las cuales se registraron contablemente como pagos anticipados, y se amortizaron en forma mensual durante 2015”.

Con Fox se autorizaron las operaciones de derivados

De acuerdo con la ASF, fue el 3 de febrero de 2006 cuando la Dirección de Administración y Finanzas de Exportadora de Sal solicitó a la Dirección General de Deuda Pública –de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público–la autorización para operar con los instrumentos de derivados forward, “a fin de cubrir los ingresos de dólares a futuro”.

Siete días después, el 10 de febrero de 2006, Hacienda le dio la autorización con la condición de que éstas siempre deberían de ser “de naturaleza no especulativa; que tengan como propósito cubrir los riesgos derivados de la fluctuación en el tipo de cambio de la moneda nacional respecto de otras divisas; que no se utilicen directa ni indirectamente como instrumento de inversión de disponibilidades, y que tanto la ganancia o pérdida cambiaria que derive de tales operaciones, como primas, comisiones y demás costos, queden reflejados debidamente en la contabilidad de esa entidad, de acuerdo con la normativa”.

Operaciones especulativas

No obstante la condición impuesta por la autoridad hacendaria, la Auditoría Superior señala que en el caso de las operaciones que derivaron en pérdidas por más de 246 millones de pesos: “se observa una situación especulativa, ya que Exportadora de Sal mantiene una cobertura natural debido a que el 97.4 por ciento de la sal industrial vendida al distribuidor exclusivo se realizó en dólares, por lo cual no requiere de operaciones de cobertura”.

El máximo órgano de fiscalización indica que “las comisiones bancarias y la pérdida cambiaria de 2015 totalizaron 266 millones 684.5 mil pesos”.

Según el informe de la ASF, “el Consejo de Administración autorizó el cierre de operaciones con derivados sin contar con los estudios o proyecciones que determinaran la conveniencia de su contratación; celebró cuatro de las seis operaciones contratadas con una institución financiera que es una subsidiaria del accionista minoritario de Exportadora de Sal, y no consideró que la autorización de la Secretaría de Hacienda fue en el sentido de que las operaciones fueran de naturaleza no especulativa”.

Al respecto, la Auditoría Superior concluye que “estas acciones influyeron en la pérdida cambiaria de 246 millones 736.4 mil pesos de 2015”.

Exportador a de Sal se autodefine como “uno de los principales productores y proveedores de sal para la industria del cloro-álcali en la cuenca del pacífico, participando también en los mercados de sal de deshielo de carreteras, suavizadores de agua e industria alimenticia de Norteamérica”.

De acuerdo con su información oficial, está localizada en Guerrero Negro, Baja California Sur, “donde opera la salina más grande del mundo, con una capacidad de producción por encima de 8 millones de toneladas anuales. La empresa opera también las instalaciones de carga de barcos en Isla de Cedros, Baja California, con capacidad para recibir y cargar barcos hasta de 180 mil toneladas”.

Agrega que Exportadora de Sal “es una coinversión entre el Fidecomiso de Fomento Minero y Mitsubishi Corporación”.

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