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Los países que integran el G-7 (Estados Unidos, Japón, Alemania, Reino Unido, Francia, Italia y Canadá) acaparan más vacunas contra la Covid-19 de las que  necesitan, señaló la doctora Guillermina Baena Paz. Ello, a pesar de que concentran sólo el 10 por ciento de la población mundial.

Imagen de una vacuna encima de un mapa del mundo

Durante el foro virtual “La geopolítica de las vacunas en la lucha contra la Covid-19”, la académica de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM indicó que Canadá puede vacunar hasta seis veces a sus habitantes con las dosis acaparadas; mientras que la Unión Europea serían dos ocasiones y Estados Unidos y Reino Unido hasta cuatro.

Pese al Covax –iniciativa mundial de reparto de vacunas contra la nueva variante del coronavirus–, agregó Baena Paz, se calcula que los países pobres sólo inocularán al 25 por ciento de su población en 2021, y el resto quizá hasta 2024.

Por su parte, el investigador Francisco Iracheta Fernández aseveró que el acaparamiento de vacunas contra la Covid-19 refleja un egoísmo irracional de las potencias mundiales, el cual deja fuera cualquier contexto cooperativo. Las consecuencias para las naciones sin acceso a dosis, dijo, serán nuevas olas de contagio y más medidas de confinamiento.

“Se presentan dos asuntos con el tema: el acceso a la vacunación como un bien limitado, pero también la vacilación a las vacunas. La gente no se vacuna porque no existen dosis a su alcance o bien porque incluso teniéndolas no quieren vacunarse por voluntad propia”, apuntó el académico.

Asimismo, Iracheta Fernández explicó que hay dos escenarios para cuestionar éticamente las políticas de vacunación: la cantidad de dosis adquiridas por los países y cómo priorizan la aplicación en sus ciudadanos. En el primero, señaló, hay un fuerte desequilibrio, mientras que en el segundo existen diversas formas, pero si no se discuten de manera abierta pueden convertirse en paternalistas o autoritarias.

La vacunación a nivel mundial será un hito, añadió la doctora María Cristina Rosas González; sin embargo, se necesita una estrategia integral en materia de salud pública a nivel global donde se privilegie la prevención y la debida atención de todos los flagelos que impacten a la salud.

“Para conseguir éxito en las campañas, las naciones que tienen importancia en las relaciones internacionales por sus capacidades biomédicas, por ejemplo, tendrían que aportar, distribuir y coadyuvar la vacunación a nivel internacional”, concluyó Rosas González.