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Las trabajadoras sexuales –incluidas transgénero– se han incrementado ciento por ciento en la Ciudad de México a raíz de la pandemia de Covid-19: pasaron de 7 mil 700 a 15 mil 200, estima la organización Brigada Callejera de Apoyo a la Mujer Elisa Martínez. Esto es al menos 7 mil 500 mujeres más.

De quienes se integraron recientemente, la asociación civil expone que 40 por ciento se compone por quienes habían dejado el trabajo sexual pero regresaron; otro 40 por ciento inició apenas, como consecuencia de la crisis económica derivada de la pandemia; y el restante 20 por ciento corresponde a quienes caminan en la vía pública buscando clientes, es decir, sin lugar fijo.

“Hemos visto que se ha generado una expansión en las zonas de trabajo de Tlalpan, Revolución, Xochimilco y Azcapotzalco. Lo que nosotros urgimos es respeto al trabajo sexual y el reconocimiento al [juicio de] amparo ganado 112/2013, el cual permite en vía pública que las compañeras ejerzan su oficio con respeto y corresponsabilidad, ya que a partir de la pandemia no se ha tenido una respuesta clara ni honesta del gobierno para las compañera”, señaló Arlen Palestina, representante legal de Brigada Callejera.

Por su parte, Elena Reynaga, secretaria ejecutiva de Red de Mujeres Trabajadoras Sexuales de Latinoamérica y el Caribe (Redtrasex), expuso que el problema radica en la falta de definición de políticas, por parte de los gobiernos, a favor de las trabajadoras sexuales ante la pandemia de Covid-19.

“Esta falta de políticas las empuja aún más a la clandestinidad, ya que pensar que por la pandemia no van a trabajar es no querer ver la realidad. La pandemia ha hecho más urgente el reconocer al trabajo sexual, pues, de lo contrario, seguirán existiendo nuevos mecanismos para chantajearlas y explotarlas laboralmente”, aseveró la activista.

(Nota elaborada con asistencia de Lenin Patiño)