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El riesgo más importante que corre México, en su relación con Estados Unidos, es la enorme dependencia e integración económica que propició el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y que hoy refrenda en el Tratado México Estados Unidos y Canadá (Tmec), a decir de Alberto Betancourt Posada, doctor en Historia, profesor de tiempo completo en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

“Se trata de un tratado que ha deformado nuestro aparato productivo, que ha quebrado al campo, que ha supeditado las normas y principios de nuestras universidades. Ha provocado lo que yo llamo un cambio psico-geográfico generacional”, subraya el catedrático.

Esa injerencia diseñada desde hace décadas, hace posible que, por ejemplo, el gobierno de Donald Trump se atreviera a amenazar a nuestro país y ligar un tema que tenía que ver con comercio con el tema de la migración. Eso junto con la designación de un embajador estadunidense en México con un perfil muy particular.

Al participar en el Observatorio de la Relación Binacional México-Estados Unidos “Liderazgo y democracia. El nuevo enfoque de la seguridad. La entrada de Joe Biden al 2021”, organizado por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, Betancourt indicó que la Iniciativa Mérida tuvo implicaciones de intervención que el México de Felipe Calderón aceptó.

“Implica intervención norteamericana en el ámbito de la formulación de la doctrina,  planeación estratégica, diseño de presupuestos, ingeniería institucional, capacitación de  policías, compra de armamento y, sobre todo, de cómo los norteamericanos han estado tratando de re-funcionalizar a la Fuerzas Armadas mexicanas y convertirlas en una especie de policía interior.

La Iniciativa Mérida significaba para México ceder soberanía en ámbitos que nosotros tenemos que rescatar, en el manejo de aduanas, de las fronteras, vigilancia en los aeropuertos, y en las reglas de operación del ahora Tmec.

Armando Basurto, doctor en Estudios Políticos por la University School For Social Research y maestro en Relaciones Internacionales por la UNAM, señaló que, en seguridad política interna, Estados Unidos tiene retos importantes, entre los que destacó la reparación de varias agencias, secretarías y departamentos del gobierno federal afectadas en sus funciones por el estilo personal egocentrista de gobernar de Donald Trump.

“La administración Biden va a tener que reparar y restablecer la relación entre la sociedad estadunidense y las agencias de inteligencia y su creencia en la independencia de estas agencias”, consideró.

Señaló que el futuro de la relación en seguridad y defensa entre México y Estados Unidos es incierto, por lo que consideró que es “tan bueno nacionalizar la seguridad, la defensa y el proceso de toma de decisiones, como también globalizarlo, en el buen sentido de la palabra, observando políticas de seguridad y defensa de los países europeos”.

Armando Basurto dijo que hay cosas [en la globalización] que si nosotros las asumiéramos sacrificaríamos las doctrinas del Ejército mexicano, por ejemplo, ir a misiones de paz para que los soldados conozcan otras culturas en el mundo.

“Las políticas de seguridad y defensa están infiltradas por las partes más negativas del sistema político mexicano: la impunidad, la corrupción, la violación a los derechos humanos, que podrían ser un problema con los demócratas en el poder. A Donald Trump los derechos humanos “le valían un cuerno”.