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La Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) aprobó políticas transversales para la erradicación de la violencia contra las mujeres; no obstante, impidió reinstalar a quien fuera la titular de la Unidad de Género del campus Xochimilco, la maestra Sara Chávez, lo que constituye un ejercicio de violencia de género y violencia política, denunciaron académicas y administrativas integrantes de la Red Internacional de Feministas del Medio Académico (Rifema).

En un comunicado, expusieron que en la sesión 488 del Colegio Académico de la UAM, del pasado 16 de diciembre, se aprobaron reformas a los artículos 10 y 11 del Reglamento de Alumnos, para incluir medidas para erradicar la violencia de género.

Aunado a ello, se aprobó el Dictamen que presentó la Comisión encargada de diseñar políticas transversales en materia de violencia de género como elementos constitutivos de los derechos universitarios. “Integrantes del Colegio expresaron sus felicitaciones a ambas comisiones y por lo que en general denominaron ‘un gran avance’ de la Universidad en el tema”.

En esa sesión “maratónica” –que inició pasadas las 09:00 horas y concluyó casi a las 22:00 horas–, el comunicado refiere que en los asuntos generales (y luego de agotar las discusiones sobre los 15 puntos del orden del día)  se dio lectura a una carta dirigida al Colegio Académico, escrita por la Rifema, en la que se llama “a las máximas autoridades de esa casa de estudios para que se revise el caso de despido injustificado de quien fuera la jefa de la Unidad de Prevención y Atención de la Violencia de Género (UPAVG) de la Unidad Xochimilco del 4 de mayo al 30 de octubre de 2020, solicitando al mismo tiempo la ratificación de la misma como parte de la reparación integral del daño, así como medidas que eviten su revictimización”.

Agregaron que éste no es el único caso, pues también ocurrió el despido de la titular de una instancia de atención a la violencia de género en la Unidad Lerma, e incluso que hay una recomendación de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos a la UAM por un caso de violencia ocurrido a una integrante de la comunidad universitaria.

Por ello, consideraron “paradójico que en medio de la celebración por el ‘gran avance’ en la transversalización e institucionalización de la perspectiva de género, la Universidad permita y justifique la remoción del cargo de una titular de atención a la violencia de género arguyendo la ‘autonomía’ y la ‘normatividad interna’ de dicha institución educativa”.

El hecho de que el Colegio Académico no haya reparado este caso, indicaron, es “un botón de muestra de las complicidades machistas, de la impunidad con que actúan las autoridades educativas, de la reacción de quienes tienen el poder (hombres) en esa Universidad y, lo más grave, es una ejemplificación del tratamiento que dan a los casos de violencia de género, desde una perspectiva institucional y normativa que no admite lugar para las víctimas”.

Asimismo, señalaron que la UAM “tiene una gran oportunidad de refrendar su compromiso de cero tolerancia a la violencia de género y buscar reparar el daño grave ocasionado no sólo a una especialista en la materia, sino a la comunidad universitaria y a las estudiantes, trabajadoras y profesoras que son las principales víctimas de acoso y hostigamiento y de diversos tipos de violencia de género” en esa institución educativa.

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