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“Cantamos sin miedo, pedimos justicia,

gritamos por cada desaparecida;

que resuene fuerte: ¡nos queremos vivas!,

¡qué caiga con fuerza el feminicida!

-Vivir Quintana

A una década de que Marisela Escobedo Ortiz fuera asesinada frente al Palacio de Gobierno de Chihuahua, colectivas y usuarias de redes sociales recordaron la impunidad en la que continúa su muerte. A 10 años del “cobarde asesinato”, exigen justicia para ella y para Rubí Frayre, su hija, quien fue víctima de feminicidio a manos de su pareja.

Marisela Escobedo fue una madre, enfermera, empresaria que exigía caer el peso de la ley contra Sergio Rafael Barraza quien cometió el feminicidio de su hija de 16 años –en 2008–. Tras este hecho, Escobedo abandonó su profesión de enfermera para demandar claridad en el caso de su hija, recordó el Museo de la Mujer en su cuenta. “En su búsqueda de justicia gritó ¡ni una menos! Tristemente a ella le quitaron su voz”, escribió una usuaria de la red social. Es por eso que se pidió justicia no nada más para Marisela y Rubí, “sino para las miles de muertas en este país que parece odiarnos por exigir seguir vivas”.

Y es que su lucha se ha convertido en un símbolo en México, pues “representa a muchas madres mexicanas” con la misma exigencia. En el país, aproximadamente son cometidos 10 feminicidios al día. La República Mexicana figura como uno de los países más peligrosos para ser mujer en América Latina: de acuerdo con la Comisión Económica para América Latina y El Caribe, está en el octavo peldaño, con una tasa de 1.4 por 100 mil mujeres.

Asimismo, organizaciones de la sociedad civil, como la Organización Nacional Anticorrupción manifestó: “ninguna madre debería peregrinar para encontrar al asesino de su hija, ninguna familia tendría que sufrir ante el sistema judicial. Y ningún caso debe quedar impune por incomodar a gobernadores”, además de enfatizar que la impunidad y corrupción no deberían ser obstáculos para el acceso a justicia.

Mientras que el Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio que afirmó que su recuerdo “prevalece entre quienes seguimos alzando la voz frente a la violencia feminicida en México. Tu recuerdo por siempre vivirá”.

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