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El 2020 exhibió todas las grandes carencias, que el actual sistema impone a la población mexicana. Es hora de desarrollar un Plan Emergente de Solución de Necesidades. La pandemia de Covid-19 nos obliga a tomar medidas apremiantes.

Hoy la salud y el empleo son grandes prioridades nacionales, de corto mediano y largo plazo. Reconozcamos que vivimos tiempos extraordinarios y hay que tomar las medidas necesarias para solventar la crisis sanitaria y económica. Y dar los primeros pasos para lograr la soberanía económica.

Suspendiendo el servicio de la deuda se puede invertir la enorme cantidad de 724 mil millones pesos en la atención a la emergencia. En vez de seguir pagando puntualmente el usurero servicio de la deuda se pueden resolver urgencias inmediatas y sentar bases para la recuperación y para la construcción de una nueva economía, aprendiendo las lecciones que nos trae el acontecer actual.

Un programa que cubra necesidades populares tiene que contemplar en primer lugar el empleo y el sector salud. Contratar y regularizar la contratación de médicos, enfermeras y trabajadores de la salud y desarrollar una red de salud a nivel nacional partiendo de las comunidades locales que se enfoque en la prevención, la detección temprana y la canalización de los enfermos. Implantar la atención a domicilio, las clínicas de barrio. Hace falta mucho trabajo desde la medicina familiar y la inmediata atención local de los enfermos. El servicio de salud debe contemplar la atención del enfermo en su entorno (vivienda, laboral, etcétera) con la capacidad de atención a domicilio si así se requiere. Difundir en medios y redes sociales la problemática de sanidad y concientizarnos acerca de los cuidados necesarios. Lograr la organización social para demandar satisfacción a las cuestiones de salud física y mental y la organización social para el cuidado de unos y otros. Ésta también es labor de trabajadores sanitarios que pueden y deben ser contratados.

Urge invertir en investigación y puesta en funcionamiento de laboratorios que produzcan las vacunas y medicinas necesarias, así como los equipos e implementos requeridos para hacer sustentable, económica y accesible para todos la atención de su salud, desarrollar la ciencia médica y educar nuevos médicos y enfermeras.

Es necesario invertir en impulsar la medicina alternativa y la tradicional, darle la importancia que tiene y el trabajo de las parteras, así como incentivar el cultivo y uso de hierbas medicinales. Mucha gente debe dedicarse a ello, así como a procurar en todos lados condiciones sanitarias necesarias y la educación en aspectos de salud.

Para conservar la salud, la buena nutrición es esencial, por lo que tiene que invertirse en un programa de educación, desayunos escolares y fomento de alimentos saludables, su distribución y difusión. Se necesita impulsar la agroindustria de las comunidades, para que los pueblos puedan procesar su producción agrícola. Para evitar el hacinamiento en tiempos de Covid-19 es necesario invertir en transporte público no contaminante. La vivienda digna es otro rubro a atender, con programas desde los barrios que densifiquen la vivienda y se apoye a las familias con espacios saludables, huertos urbanos y producción familiar.

Invertir en ciencia y tecnología y fomentar la investigación y la educación para lograr soberanía económica y científica. Ante la pandemia se ha de reformar el sistema educativo y se ha hecho más que necesario el acceso a redes sociales y comunicación virtual, por lo que hay que implementar una red de internet nacional gratuita tan necesario. Implementar redes sociales y plataformas propias, redes de radio comunitario y televisión local y nuevos canales nacionales. Producir contenidos positivos. Tiene que invertirse en un programa nacional de comunicación y trabajo cultural, artístico. Producción de videos, spots, y brigadas comunitarias de difusión para promover la buena salud y la producción y consumo local como palanca para el desarrollo.

Para desarrollar el empleo, y garantizar la alimentación en una época en la que amenaza el hambre comenzar con un programa de empleo en el sector agropecuario y lograr la soberanía alimentaria. Ya que se importarán tan sólo este año 15 millones de toneladas de maíz, México es el primer importador de maíz en el mundo. Existiendo alrededor de 20 millones de hectáreas ociosas y millones de jornaleros desempleados es indispensable invertir en la producción de maíz. Desarrollar la fruticultura e impulsar la pesca (México cuenta con 11 mil kilómetros de litorales).

Desarrollar la agricultura sustentable estudiando la vocación agrícola de regiones y microrregiones. Ocupar la tierra ociosa, rescatarla y sanearlas e implementar gran variedad de cultivos según clima y orografía. Subsidiar la producción de alimentos, apoyando al pequeño y mediano productor. Sustituir los alimentos importados que se pueden producir en el país. Diversificar la producción de productos agropecuarios, también hacerlo en fertilizantes orgánicos para eliminar el Glifosato. Desarrollar programas de abasto y transporte para conectar el productor con el consumidor sin intermediarios.

Hay que invertir para garantizar el derecho al agua. Realizar un gran programa nacional de cosecha de agua de lluvia, infiltración: para la recarga de mantos acuíferos, producir y aplicar cementos y pavimentación permeable, lagos artificiales, tratamiento de aguas, construir terrazas, presas, incluyendo las de gaviones, para que las corrientes se escalonen, invertir en un cambio de modelo socio-hídrico, pozos de absorción, y potabilizar el agua para consumo humano.

Para evitar inundaciones invertir en trabajadores para la reforestación de zona altas, evitar urbanización, en zona media defender el suelo agrícola, ordenamientos ecológicos contra urbanización en zonas de riesgo, alinear planes federales, estatales y municipales. Infraestructura de drenaje de aguas.

Dar empleo para la protección civil, frente a la pandemia, inundaciones, incendios, explosiones. Oír la voz de la población, rescatar el saber local, promover la participación en instancias de toma de decisiones.

Impulsar la soberanía energética. Además de producción de petróleo y gas, nacionalizar y desarrollar la minería de Litio. Comenzar a producir automóviles eléctricos e híbridos. E invertir en energías limpias. Producir insumos para celdas foto solares y fomentar la energía solar.

Invertir en un programa integral contra la violencia hacia la mujer, fiscalías especiales, fiscalía de desaparecidas y centros de justicia para mujeres y de detección para evitar abusos hacia la mujer, particularmente de figuras de autoridad (patrones, sacerdotes o ministros, directivos). Apoyo social, guarderías accesibles y cercanas, impulsar casas refugio. Apoyar al cuidado de enfermos. Atención de la salud en casa. Se debe invertir en puestos de trabajo para la mujer y desarrollar un programa de mujeres con oficio. Asimismo, es imperioso un programa contra el maltrato infantil. Fortaleciendo en educación pública a todos los niveles debemos introducir en ella todos los nuevos contenidos.

Invertir los 724 mil millones de pesos de modo que promuevan la sustentabilidad y la soberanía industrial, agrícola, en servicios. Crear la Banca Pública de desarrollo que financia los proyectos de recuperación económica. Sería conveniente adoptar el patrón plata para evitar devaluaciones.

El rescate nacional debe contemplar el fortalecimiento del sector público y de la inversión pública. Fomentar el empleo y la economía a partir de las comunidades locales, para lo cual entre otras tareas hay que emplear 3 millones de promotores sociales comunitarios en todo el país, organizados localmente (municipio, alcaldía, pueblo, ejido), para prevención y atención, de salud, educación, campañas de alfabetización, deporte y arte, proyectos de huertos urbanos, abasto, reforestación, particularmente es importante impulsar la protección civil y la seguridad y paz, así como la comunicación interna.

Y como mencionamos, se podría invertir en un millón de viviendas con programas locales para densificar los espacios y en obras públicas indispensables para las comunidades como hospitales de especialidades y clínicas.

Para invertir en lo esencial y a corto plazo, se trataría de aprovechar al máximo la infraestructura existente, acondicionando espacios, aprovechando lugares abandonados, adecuando instalaciones, aprovechando integralmente lo existente. Tomando en cuenta que el factor prioritario es el humano, el del trabajo, por lo que toda la inversión del recurso que ya no se va a destinar al servicio de la deuda, debe fomentar el empleo, centrarse en el trabajo que es el que crea riqueza. Se deben respetar cabalmente los derechos laborales e implementar una organización efectiva para castigar severamente el outsourcing y los abusos que están proliferando actualmente aprovechando la situación de emergencia. Hoy debemos colocar en el centro la demanda de empleo digno, salarios remunerativos y el cabal cumplimiento del artículo 123 de la Constitución original.

Con los recursos de 1 billón 500 mil pesos, producto de 2 años de una moratoria del pago de la deuda, luego de una auditoría y una renegociación que disminuya el monto a pagar, en un par de años la economía mexicana estará mejor preparada para lograr un desarrollo que lleve a remontar la crisis y a mejorar el bienestar de la población. Así se comenzará a pagar la deuda social de décadas.

Desde luego se debe trabajar a nivel internacional y frente a los Organismos Financieros Internacionales, para una moratoria global y que la renegociación, auditoría y quitas a las deudas de todos los países se demande por todos los países del mundo, poniendo en jaque la usura mundial. Mientras más países se unan en esta demanda, cada uno tendrá mayor fuerza para implementar estas medidas.

Pablo Moctezuma Barragán*

*Doctor en estudios urbanos, politólogo, historiador y militante social