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A dos años de iniciado su gobierno, el presidente López Obrador tiene una buena imagen ante la mayoría de los mexicanos, asegura el vocero Jesús Ramírez. En entrevista, señala que la estrategia de comunicación de la Presidencia ha funcionado, pues sortea las campañas de desprestigio en medios pagadas por empresarios afectados por la 4T

“Hay una buena imagen del presidente [Andrés Manuel López Obrador] en la mayoría de la población. La aceptación de la figura presidencial es alta con relación al tiempo que ha pasado [dos años desde que asumió el poder] y de la narrativa adversa que tenemos en la mayoría de los medios de comunicación”, asegura Jesús Ramírez Cuevas, coordinador general de Comunicación Social y vocero de Presidencia de la República.

Muchos intereses se vieron afectados con la llegada de la cuarta transformación –entre ellos los sectores farmacéutico y de la construcción–, y esas empresas que vivían del presupuesto público y tenían asegurados contratos  “están financiando campañas en los medios de comunicación: tienen periodistas a los cuales financian y tienen organizaciones no gubernamentales, como Mexicanos Contra la Corrupción [creada por el empresario Claudio X González], financiadas por ellos mismos, por las empresas que no pagaban impuestos, por las que se han visto afectadas porque ya el gobierno está buscando el interés público, no el interés de los privilegiados de siempre”.

En entrevista con Contralínea, asegura que la conferencia matutina presidencia no sólo ha significado “un espacio para privilegiar la comunicación política del gobierno sino también ya un fenómeno de comunicación en sí mismo, que marca la agenda y ha establecido un proceso de construcción de la realidad nacional, tanto por la información que se aporta como por la parte del debate que atraviesa: la interpelación, preguntas, comentarios de los propios periodistas”.

El 24 de noviembre pasado, el primer mandatario anunciaba que se había llegado a “la conferencia de prensa matutina número 500. Y de acuerdo con el reporte, la más larga fue el 11 de noviembre de 2020, con 3 horas 13 minutos; y la de menos duración fue el lunes 11 de marzo de 2019, la número 68, con 9 minutos”.

El vocero presidencial reconoce que esta administración ha tenido dificultades para “ciertos temas, sobre todo por la persistencia de ciertas narrativas. A veces revertirlas, porque están enfocadas en términos de los actores y son banderas de la oposición, es más complicado todavía”. Con ello responde a los señalamientos hechos frecuentemente por el presidente en contra de medios y columnistas.

En múltiples ocasiones, López Obrador ha manifestado su inconformidad con algunos medios –en especial los diarios Reforma y El Universalpor sus líneas editoriales abiertamente confrontadas al gobierno federal. El primer mandatario los ha vinculado al conservadurismo y al sistema neoliberal, aliados de lo que considera la mafia del poder –en especial con el salinismo– y, en el primer caso hasta lo ha llamado “pasquín inmundo”. En sus críticas también ha incluido a medios internacionales como El País, Financial Times, The Washington Post y The New York Times.

Hasta los columnistas y opinadores pagados por gobiernos anteriores –entre ellos Héctor Aguilar Camín y Enrique Krauze– han sido exhibidos por López Obrador en sus conferencias matutinas. En ese contexto, organizaciones internacionales han conminado a la Presidencia a no contribuir con la estigmatización de la prensa.

No obstante, López Obrador ha rechazado que sus críticas sean un factor que vulnere la libertad de expresión. Por ejemplo, el pasado 6 de noviembre, declaró: “Nunca he utilizado un lenguaje que estigmatice a los periodistas, yo quiero estigmatizar a la corrupción aquí lo que hay siempre es un diálogo circular antes no se acostumbraba eso la prensa estaba sometida, con honrosas excepciones ahora hay libertades plenas y lo único que se hace aquí es informar a los ciudadanos… Siempre los he respetado a todos. No los veo yo como enemigos sino como adversarios”.

Para el vocero no hay duda: “hay un interés en debilitar el prestigio del gobierno mexicano para someterlo, como ocurría antes que los poderes fácticos sometían al gobierno, a través de campañas de presión mediática y política, prácticamente, sometieron a los gobernantes en turno que favorecieron a sus intereses”.

Pero en estos dos años no han podido debilitar al gobierno, tampoco han podido someterlo, considera. “Es la primera vez que tenemos un presidente que puede decir que no se ha sometido a los intereses internacionales, como los de Estados Unidos”. Ello, asegura, es indicativo de la soberanía nacional frente a naciones fuertes económica y políticamente.

No obstante, quien acompaña los pasos del presidente y elabora estrategias de comunicación para la cuarta transformación señala que algunos medios enarbolan las banderas de la oposición y no observan el deterioro heredado por administraciones anteriores, como en el caso del sector salud y el reto que ha significado la pandemia del coronavirus. “Son realidades que, digamos, arrastramos y de las que se tomaron decisiones para cambiarlo, no gustaron en un momento dado”.

Agrega: “no nos hemos enfocado en el pasado, en el sentido de perseguir a los responsables de la destrucción del sistema público de salud, por ejemplo, o de los actos de corrupción que propiciaron el deterioro de nuestra capacidad de respuesta ante el fenómeno y de garantizar el derecho a la salud. Nos hemos enfocado en fortalecer lo que teníamos. Nos preocupa que en este país, el sector salud estaba en la ruina”.

Ataques del presidente o derecho de réplica

El pasado 9 de noviembre, López Obrador llamó “pasquín inmundo” al diario de Alejandro Junco de la Vega: mantiene como ideal de presidente a Carlos Salinas de Gortari, dijo, luego de que el Reforma publicara información de las inundaciones ocurridas en Tabasco.

Al respecto, Ramírez Cuevas considera que “se mide con una vara distinta el lenguaje, la visión, la parcialidad que puedan tener algunos medios respecto de los calificativos del presidente. Claro, tú dices que el presidente tiene una fuerza por representar al Estado mexicano, al gobierno, que no tiene otro ciudadano y cualquier calificación, cualquier cuestionamiento abierto puede vulnerar sus libertades o su capacidad de expresión o su libertad de expresión”.

No obstante, dice que “el presidente tiene varios papeles, además de encabezar al Estado mexicano, de gobernar para todos los mexicanos, también tiene un mandato de transformación: acompañar ese proceso de maduración, de cambios, de despertar ciudadano, aportando elementos desde su perspectiva que ayuden a hacer una lectura un poco más acuciosa y política de lo que pasa, eso es lo que se cuestiona, que haya una lectura política y no una lectura neutral”.

El vocero justifica los calificativos usados por el presidente, pues esos medios “no están en un papel de informar, sino desinformar, de defender intereses fácticos, de empresas muy particulares de sectores que se han visto afectados y que lo vemos en las primeras planas, se ve en el contenido, se ve en el golpeteo permanente, un nado sincronizado de algunos columnistas que traen el mismo tema, con los mismos argumentos, en diferentes periódicos. Curiosamente, ahora sí las redacciones se comparten”.

Después de las inundaciones en Tabasco, el Reforma publicó que López Obrador sólo había sobrevolado la zona. “Ése es un periódico, es un pasquín. Cuando [el presidente le] dice inmundo fue porque [el artículo] era casi personal: estaba mintiendo, buscando manchar a la familia alrededor del presidente, aunque fuera familia lejana, con mentiras; el tema de Macuspana, lo que traía en la primera plana, el desvío de fondos millonario en Macuspana de los familiares de Andrés Manuel”.

El adjetivo, comenta el funcionario de la Presidencia de la República, es contra el uso político de los medios y los intereses económicos o políticos que hay detrás de estos manejos informativos. Ejemplifica el caso del conflicto en Chihuahua, donde hay un aparente conflicto del agua pero en realidad es político, del gobernador de Chihuahua, Javier Corral, queriendo encabezar a la oposición en el país.

“Esto de la democracia es una permanente revalidación de los derechos, del ejercicio de estos, de la puesta a prueba permanente de los funcionarios pero también de las instituciones y la adaptación a los cambios, a las realidades nuevas, como la pandemia, que nos lleva a nuevas políticas públicas. Estamos en ese proceso, hay un respeto claro al periodismo, a los periodistas, a los medios mismos más no a las campañas, a la desinformación, porque si lo vemos el sesgo editorial”, señala.

Prensa, sin acceso a la seguridad social

El coordinador de Comunicación Social de la Presidencia también anuncia que a finales de diciembre de este año se presentará un nuevo mecanismo de apoyo a los periodistas, el cual consiste en el otorgamiento de seguridad social para quienes conforman este gremio.

Añade que después de la liquidación del Fondo para la Protección de Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas, con el que funcionaba toda la ayuda económica, material y de seguridad que proporcionaba el mecanismo de protección, se pretende continuar con la entrega de estos recursos, pues esa prestación es una responsabilidad del Estado mexicano que va a continuar.

Ante la precariedad laboral que viven muchos de los periodistas, pues están contratados por honorarios o son freelance, dice que se ha ido explorando con el Instituto Mexicano del Seguro Social la creación de un seguro solidario, e incluso, el acceso a “un tipo de jubilación” a través del pago de cuotas a esta institución.

“Estamos viendo las figuras actuales que existen y que podríamos incorporar para que se abriera una convocatoria a todos los trabajadores de medios de comunicación que no cuentan con un contrato y sobre todo para periodistas independientes, para que pudieran acceder a la posibilidad de tener una pensión solidaria como comunicadores, contar con mejores condiciones para acceder al servicio médico, prestaciones de ley y a una jubilación con un ingreso lo más decente que se pueda”, expone.