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Revista Fortuna. Durante su participación en la reunión del Grupo de los 20, el presidente López Obrador pidió considerar quitas de deuda y eliminación de intereses para países pobres y créditos nuevos con la mismas tasas que se otorgan a naciones desarrolladas.

En su intervención, el primer mandatario indicó que, por caída de la economía, la relación de la deuda respecto al PIB pasó de 44.8 a 55.1 por ciento a pesar de que México no contrató nuevos financiamientos. En la reunión virtual del G-20, el presidente López Obrador pidió una estrategia para apoyar a países pobres en esta coyuntura.

En su breve mensaje a los participantes del foro G-20, enfatizó la importancia de la solidaridad de países ricos con naciones que podrían enfrentar crisis de pagos por el servicio de su deuda, que incrementó a raíz de la pandemia.

Al dirigirse en primer término al primer ministro de Arabia Saudita, Salman bin Abdel Aziz Al Saud , como presidente saliente del foro del G-20, el presidente López Obrador indicó que  enfrentar la crisis económica ha sido menos doloroso y complejo que luchar contra la pandemia de la Covid-19.

Dijo que en el caso de México fue útil abandonar las recetas económicas aplicadas durante el periodo neoliberal, empezando por desechar la estrategia de endeudar al pueblo para rescatar a los de arriba. “Ahora fue diferente”, aclaró.

Gracias a las medidas de austeridad y al combate a la corrupción, señaló, México no tuvo que recurrir a nuevos préstamos y todos los recursos liberados se destinaron de manera directa, sin intermediarios, a la base de la pirámide social, y de allí fue subiendo hacia la cúpula; es decir, se le dio preferencia a los pobres y a los integrantes de las clases medias.

López Obrador dijo que su gobierno adelantó el esquema de transferencias directas a la población de adultos mayores. “Se adelantaron los pagos en pensiones a adultos mayores y a personas con discapacidad; se mantuvo la entrega de becas escolares y el apoyo a agricultores y pescadores; se amplió el programa de créditos a pequeñas empresas y al sector formal e informal de la economía. En fin, se fortaleció el ingreso de las mayorías para evitar que cayera el consumo de alimentos y de otros bienes de primera necesidad”.

Esta estrategia, apuntó, coincidió con el “milagro” del aumento de las remesas enviadas de Estados Unidos por los paisanos migrantes a sus familiares, y que este año, a pesar de la pandemia, llegarán a la suma récord de 40 mil millones de dólares. Ese dinero beneficia a 10 millones de familias pobres que están recibiendo en promedio 350 dólares mensuales.

Refirió que, prueba de que no ha disminuido el consumo popular es que, hasta ayer, las tiendas departamentales han estado vendiendo 8 por ciento más que en el mismo periodo del año pasado.

Expuso también que se está cumpliendo el pronóstico que hizo su gobierno, en el sentido de que la crisis tendría un comportamiento en forma de ‘V’: “caeríamos hasta el fondo, como ocurrió en abril, pero que México saldríamos de la caída a causa del cierre de la economía, como de hecho ha venido sucediendo”.

Agregó que “la economía empieza a crecer y, del millón de empleos formales perdidos, ya se han recuperado 500 mil. Pienso en que, en marzo próximo, lograremos alcanzar de nuevo los 20 millones 500 mil puestos de trabajo que tenía registrados el Instituto Mexicano del Seguro Social antes de la pandemia”.

López Obrador destacó que otros datos favorables son que, a pesar de la crisis sanitaria, en los 2 años que lleva su gobierno la moneda no se ha depreciado y los ingresos de la hacienda pública han disminuido muy poco: 2 por ciento con relación al año pasado.

Sin embargo, admitió que la crisis económica que precipitó la pandemia afectó la actividad productiva y el crecimiento disminuyó en una proporción sin precedentes en los últimos 90 años. Por ello, aunque México no contrató deuda adicional, la consecuente pérdida de riqueza elevó la deuda pública de nuestro país, de 44.8 a 51.1 del producto interno bruto nacional.

Esto mismo, apuntó, ha sucedido en todo el mundo: la deuda creció a partir de la pandemia en un promedio del 20 por ciento. De no abordarse este asunto desde ahora, dijo, en el futuro será otra amenaza para la estabilidad económica y el bienestar social.

En lo esencial, el presidente mexicano indicó que la propuesta consiste en: hacer realidad el compromiso de quitar montos de deuda y del pago de servicio de la deuda a naciones pobres del mundo; y garantizar que los países de ingresos medios puedan tener acceso a créditos con tasas de interés equivalentes a las que están vigentes en países desarrollados.

Finalmente López Obrador manifestó su deseo de que la cooperación y la ayuda mutua permita a todas las naciones superar este doloroso periodo. “Espero que seamos capaces de dejar en la historia un ejemplo de cómo hacer frente a una amenaza sanitaria mundial y a una grave crisis económica mediante la aplicación del principio de la fraternidad universal”.

 

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