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Berlín, Alemania. El pasado 13 de noviembre 2020 el Ejército marroquí llevó a cabo un ataque armado contra población civil en la zona de El Guerguerat en el suroeste del Sahara Occidental. Desde el 21 de octubre 2020 una decena de saharauis organizaron un bloqueo de la brecha del muro militar que separa los territorios ocupados por Marruecos y los controlados por el Frente Polisario.

Con este ataque a población desarmada, Rabat acaba de violar abiertamente el alto el fuego de 1991, afirma el Frente Polisario, lo cual abre la posibilidad de un regreso al conflicto armado. Marruecos, por su lado, habla de una provocación del lado saharaui en el paso de El Guerguerat, y que “no tuvo más remedio que asumir sus responsabilidades para poner fin al bloqueo […] y restablecer el libre flujo del tráfico civil y comercial”.

El Ejército marroquí irrumpió en la brecha de El Guerguerat atacando con elementos uniformados y civiles a una decena de civiles saharauis desarmados. En respuesta, el Ejército saharaui ripostó al ataque abriendo fuego contra los militares marroquíes y evitando que entraran en territorio liberado del Sahara Occidental.

La tensión subió significativamente desde la instalación de las protestas en la brecha de El Guerguerat –abierta en 2001 de forma ilegal– el pasado 21 de octubre 2020, al obstruir un paso comercial entre la parte del territorio saharaui ocupado con el puesto fronterizo de la vecina Mauritania exigiendo el cierre del paso ilegal y la celebración de un referéndum de autodeterminación. Marruecos considera que la zona de El Guerguerat es “zona de separación”, sin embargo, esa zona pertenece al territorio bajo control del Frente Polisario, así reconocido por el Acuerdo Militar 1 firmado en 1998. De lo contrario no está prevista la apertura de ningún paso sin una consulta mutua a través del muro militar marroquí, por medio del Acuerdo Militar 1 ni por el alto el fuego firmado en 1991.

El presidente de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), Brahim Ghali se dirigió por escrito al secretario general de las Naciones Unidas, afirmando que hubo una intervención militar contra civiles saharauis que “es un acto de agresión y una flagrante violación del alto el fuego, que Naciones Unidas y el Consejo de Seguridad deben condenar en los más enérgicos términos”. En consecuencia, la RASD se vio en la obligación de responder a las agresiones y defender a su población. Agregó que “responsabilizamos plenamente al estado de ocupación marroquí de las consecuencias de su operación militar, y hacemos un llamamiento a las Naciones Unidas para una intervención urgentemente para poner fin a esta agresión contra nuestro pueblo y nuestra tierra”.

En 2017 las autoridades marroquíes habían intentado asfaltar el tramo de carretera que pasa por El Guerguerat, el cual consideran “tierra de nadie”. Esto fue impedido por los saharauis por vía legal y con la presencia del Ejército saharaui obstruyendo el paso de la maquinaria de construcción. Finalmente, Rabat desistió de su propósito y se retiró de la zona. El permanente acoso del ejército marroquí por hacerse con el control de esa franja de costa y el desconocimiento fáctico de la contraparte saharaui y su control del territorio han sido una constante desde el Alto el fuego.

Estas acciones militares se llevaron a cabo a pocos días de una importante reunión entre el Secretario General de las Naciones Unidas Antonio Guterres y representantes del Frente Polisario. La parálisis del proceso de descolonización del último territorio africano inscrito como no-autónomo en las Naciones Unidas se perpetúa en la medida en que la vacancia de un enviado personal del secretario general para el Sahara Occidental es el tema más urgente por tratar. La presión hacia Marruecos por el cierre de la brecha en El Guerguerat pudo haber motivado esta agresión, al afectarle directamente en el comercio transfronterizo con Mauritania.

Ante la impotencia de la ONU y la inacción de la Minurso (acrónimo de la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum en el Sahara Occidental), que por 1 año más se ve prolongado su mandato, la razón principal queda en el olvido, que es la organización de un referéndum de autodeterminación. Para Marruecos en cambio cumple un rol de policía auxiliar, para implementar un alto el fuego sin más implicaciones reales. Nuevamente se renovó el pasado 30 de octubre 2020 el mandato de la Minurso por otro año, en la misión que sigue sin competencias en lo relativo a los derechos humanos, y carece de toda autonomía real en el territorio ocupado –cerca del 85 por ciento del territorio saharaui–.

El Frente Polisario emprendió en 1973 una guerra de liberación contra las autoridades españolas, y a partir de 1976 contra los invasores marroquíes y mauritanos. Tras la derrota de los últimos en 1979 prosiguió su guerra contra Marruecos, que perduró hasta el cese el fuego firmado en 1991 en el marco de las Naciones Unidas. El proceso de descolonización que comenzó a partir de esa fecha, así como el referéndum de autodeterminación aún queda pendiente tras pronto 3 décadas en parte por la obstrucción de Marruecos en las mesas de negociación llevadas por los enviados personales del secretario general, siendo el último en ocupar ese puesto el ex presidente alemán Horst Köhler hasta mayo 2019.

Entre 2018 y 2019 se dieron las últimas rondas de negociación en esta ocasión en Ginebra, Suiza, las cuales nuevamente fueron sin resultados tangibles. Marruecos no admite la independencia del Sahara Occidental al considerar ese territorio como parte integra de su territorio nacional, mientras que la parte saharaui insiste en el derecho de autodeterminación por vía de un referéndum con opción a independencia.

Sin embargo, con ésta última acción militar toda posibilidad de una negociación parece haber quedado condenada al fracaso. Mientras que soldados marroquíes y saharauis se están enfrentando en el suroeste del país, la población saharaui respondió al llamado de defender los territorios liberados preparándose para este nuevo enfrentamiento con Marruecos. En ese sentido Ghali anunció que “comenzó la gran batalla y con ella la Gran Guerra de liberación de todo el pueblo”. El Ejército de liberación saharaui inició en consecuencia una serie de ataques a puntos estratégicos del muro militar marroquí aún en pleno desarrollo.

La Unión Africana y la ONU han llamado a las dos partes a retomar la senda de la negociación. El secretario general de la ONU “lamenta que estos esfuerzos hayan resultado infructuosos y expresa su grave preocupación por las posibles consecuencias de los últimos acontecimientos”. El presidente surafricano y actual presidente de la UA, Cyril Ramaphosa, a su vez “pidió a los dos países que alivien las tensiones y vuelvan a las negociaciones”.

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