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Ernesto Zedillo renunció al presidencialismo y se le debe reconocer como quien derrotó a su propio partido, el PRI, desde dentro, señala el doctor Guillermo Garduño Valero. En entrevista, recuerda a este personaje neoliberal no sólo por el rescate de los bancos, sino también por su vínculo con el Cártel de Colima

Ernesto Zedillo Ponce de León es “el hombre que no quería ser presidente”, impuesto en el poder para darle continuidad a la apertura de mercado iniciada por Carlos Salinas de Gortari, en 1994; el que derrotó al Partido Revolucionario Institucional (PRI) desde dentro, también, vinculado con la organización criminal de los hermanos Amezcua Contreras, a través de su familia política. A él se le puede juzgar por varios motivos: Fobaproa, Ferronales, perdones fiscales, narcotráfico, comenta el doctor Guillermo Garduño Valero, profesor-investigador en la Universidad Autónoma Metropolitana campus Iztapalapa.

Alejado de la política mexicana en la actualidad, al exmandatario se le atribuyen muchos de los motivos que han llevado al país a la crisis económica, social y política transcurrida durante los últimos años.

Zedillo aparece como uno de los neoliberales mexicanos que, además de abrir la economía nacional, permitió el crecimiento del narcotráfico y la impunidad en los asesinatos políticos de 1994, ocurridos en contra de Luis Donaldo Colosio (ejecutado en Lomas Taurinas, Tijuana, el 23 de marzo, cuando contendía por la Presidencia de la República) y José Francisco Ruiz Massieu (asesinado el 28 de septiembre en la Ciudad de México).

No obstante, la próxima consulta ciudadana para decidir si se juzga o no a los expresidentes de México podría no tener ningún efecto real en contra de este político, porque muchos de los cargos en su contra han fenecido: “son más de 25 años, jurídicamente no lo podrían enjuiciar”, dice el doctor en sociología por la Universidad Nacional Autónoma de México.

El investigador matiza que, desde el punto de vista de un juicio histórico, sí hay cabida a la reflexión de la sociedad en torno a las responsabilidades de Ernesto Zedillo: la creación del Fondo Bancario de Protección al Ahorro (Fobaproa), la privatización del sistema ferroviario mexicano, las autorizaciones para operar la marina mercante y los negocios que su suegro y cuñado tenían con el narcotráfico. “Cargos que siempre buscó desvanecer y finalmente se desvanecieron”, dice el académico.

En su edición 715, Contralínea publicó la copia del expediente de la ya extinta Procuraduría General de la República (PGR) que revela que el entonces Instituto Nacional de Combate contra las Drogas (INCD) intervino los teléfonos de varios integrantes del Cártel de Colima, liderado por los hermanos Jesús, Luis y Adán Amezcua Contreras, conocidos en la década de 1990 como los reyes de las metanfetaminas, donde se referían a la familia política de Zedillo. “Lo que permitió a la Procuraduría General de la República grabar miles de horas de conversaciones de esos narcotraficantes actualmente presos”.

De esta investigación, salieron a relucir los nombres de Fernando Velasco Márquez, padre de la entonces primera dama Nilda Patricia Velasco de Zedillo, y los cuñados del exmandatario: Fernando y Francisco Velasco Núñez, como presuntos contactos de los narcotraficantes.

Al frente del INCD se encontraba “Jesús Gutiérrez Rebollo, quien después de revelar al secretario de la Defensa Nacional, general Enrique Cervantes Aguirre, que en esas grabaciones había conversaciones de narcotraficantes con miembros de la familia política de Zedillo, el militar fue detenido y encarcelado hasta su muerte por una relación que mantuvo con el jefe del Cártel de Juárez, Amado Carrillo Fuentes”.

La última línea del PRI

Autor de más de 40 capítulos de libros referentes al ámbito de la seguridad nacional, el doctor Garduño Valero comenta que cada presidente ha sido identificado con uno de los cárteles más poderosos que han operado en el país. “Hay una condición: el presidente de la República en funciones, y esto es algo que todo mundo se calla y nunca se quiere reconocer, es en quien –de alguna manera– se agrupan los diferentes cárteles. Dicho en otros términos: cada sexenio tiene un cártel de referencia”.

El experto en el estudio del crimen organizado detalla en entrevista que el presidente “no va a acordar directamente con sicarios, pero sí tiene que colocar a una figura intermediaria que definitivamente sea quien establezca esta negociación. Esta figura, concretamente en el caso de Zedillo, se establece primero a través de la creación de un organismo dependiente, concretamente, de la Procuraduría General de la República [el INCD] y para la cual es designado el general Gutiérrez Rebollo. Ahí es donde se comienza a contemplar esta situación y él tiene que establecerse como el punto de intermediación: no es la protección, en realidad es una necesidad del poder. Esto lo han practicado desde siempre”.

Equipara la situación que se vivía en Estados Unidos –con la mafia italiana– con la de México y los cárteles de la droga. Relata que el presidente estadunidense Franklin Delano Roosevelt, para deshacerse de la mafia que tenía asoladas Nueva York y Chicago creó una comisión que entró en contacto con el “capo di tutti di capi”, como se les nombraba a los líderes italianos, sicilianos.

“Corresponde precisamente a Lucky Luciano, un personaje que se dedica particularmente a la prostitución y al juego, es el que dice: señores, tenemos que abandonar las grandes ciudades, pero a cambio de esto vamos a recibir una serie de atractivas concesiones. La primera, se vuelve a permitir el tabaco, el alcohol, la prostitución y, por lo tanto, vuelvan nuevamente, ya no requieran de la mafia, como punto de prohibición. Segundo: se establece también una ciudad que se crea en medio del desierto de Nevada, que es precisamente Las Vegas.

“Se constituye también Miami, como otra de las ciudades donde se permitiría el juego, la prostitución y, al mismo tiempo se establece La Habana, Cuba, con la cual se triangula y las mafias descienden del Norte hacia la parte Sur. Éste es el nuevo acuerdo”, comenta.

Con estos movimientos en el vecino país, se imponen, primero: altos impuestos al alcohol, al juego, a un sistema de regulacióna sanitaria al ámbito de la prostitución. Todo esto, añade el experto, vuelve a convertirse en negocio del aparato policiaco, pero bajo nuevas reglas. ¿Qué es lo que se hace con los viejos matones, simplemente son eliminados, esto también ocurre en México, era necesario que surgiera un nuevo cártel, particularmente, en Colima para compensar el efecto provocado por el llamado Señor de los Cielos, Amado Carrillo.

Sencillamente, ocurre que la intermediación deja de ser de Gutiérrez Rebollo y pasa a Enrique Cervantes Aguirre, entonces secretario de la Defensa Nacional, “y al que de alguna manera ellos hubieran designado, por lo tanto, posteriormente vendrá en el asesinato en una clínica de maternidad de Polanco del tan famoso Señor de los Cielos. Todo esto es historia conocida, pero nunca hilada”.

Juicio al expresidente Zedillo

De la convocatoria para juzgar al expresidente Ernesto Zedillo por la ciudadanía, Garduño Valero argumenta que el juicio no depende de la consulta. “Está muy claro la cuestión que hizo la Suprema Corte de Justicia: simplemente le dio la vuelta e hizo una pregunta que definitivamente nadie entiende y que al final de cuentas lo único que dirá es: señores esto es materia que definitivamente ya se finiquitó. Ni a Salinas ni a Zedillo [se les podrá juzgar]”, porque los delitos prescribieron.

Para el académico, es importante señalar “en dónde surgen las carreras políticas de los dos expresidentes que posteriormente va a tener México, concretamente ya desde el punto de la oposición [Vicente Fox Quesada y Felipe Calderón Hinojosa]”. Al respecto, indica: “¿quién es el que derrota realmente al PRI desde dentro? Ernesto Zedillo. ¿Quienes son los beneficiarios de esa derrota de 1997? Cuando el PRI queda en minoría y pierde la Cámara de Diputados, en ese momento hay que recordar la famosa pieza oratoria con la que contesta el Tercer Informe de Gobierno –de Ernesto Zedillo– Porfirio Muñoz Ledo, y es que esto se acabó, las hegemonías y las mayorías aplastantes se acabaron… Aquí vuelve nuevamente a contemplarse aquella frase de don Juan Tenorio: los muertos que tú has matado, gozan de cabal salud”.

Agrega que en este análisis un elemento importante es todo lo que se ocultó en torno al caso del asesinato de Colosio, pues el magnicidio quedó totalmente cubierto: “ya nada más faltaba poner que Colosio se había suicidado. Al final todo se diluye y las preguntas están por todos lados. Las evidencias surgen de todos los puntos y es una situación que ahí está.

“Otro factor no menos importante y que no podemos olvidar es Acteal: uno de los crímenes más sonados y, al mismo tiempo, de los menos investigados. Es donde finalmente se ubicó a una diferencia entre núcleos indígenas y se criminalizó a una parte frente a la otra, pero nunca se probó que la otra parte hubiera matado sino que hay guardias blancas, de las que jamás se ha vuelto a saber en Chiapas. ¿Quién las envió, cómo se dio? Toda esa serie de elementos nos marcan efectivamente que lo que ocurrió en el periodo de Zedillo es una serie de cambios donde, por ejemplo, se entrega a la oposición, al Partido Acción Nacional y al Partido de la Revolución Democrática, se les entrega en bandeja de plata gubernatura y la sucesión presidencial con Vicente Fox”.

A la situación política, indica el también profesor invitado del Centro de Estudios Superiores Navales desde 1987, se suma la condición económica del país con la creación del Fobaproa y el “apoyo descarado a los banqueros, al robo sin nombre que de alguna manera se hace al erario público”.

Uno distingue con Zedillo –primero– “al hombre que renuncia al presidencialismo, el que no quería ser presidente, el que es llevado a la Presidencia por distintas fuerzas, el que responde a las mismas y el que después de eso se retira definitivamente de México: se hace gringo y se queda allá. Es hora que no viene ni siquiera para hacer un saludo”, dice Garduño Valero.

—¿Cómo describiría la administración de Ernesto Zedillo, vinculada a la delincuencia organizada, al narcotráfico en específico?

—Simplemente que él sentó las bases para que hubiera un nuevo cambio en la relación entre la delincuencia y estos grupos, entre la delincuencia, el poder presidencial y el aparato de carácter policiaco y militar.

“Ahí se abrieron los espacios, y se regionalizaron las cosas y se asentaron estos grupos localmente. Recordemos todas las cosas que había: el Señor de los Cielos, que es el primero exterminado; pero recordemos también que en la época de Salinas se creó el Cártel del Golfo. Entonces tenemos el Cártel del Golfo, los Zetas junto con el Cártel de Sinaloa que empieza a despuntar abiertamente y, entonces, el Cártel de Colima: ése [el sexenio zedillista] fue el momento en el cual se sesgaron”.

El investigador vuelve a la teoría de que cada sexenio está relacionado con un cártel: “con Zedillo, los Amezcua Contreras se respetan y se permite a nivel regional. Las mafias de Guanajuato surgen con Vicente Fox, en ese estado y en Michoacán. Recordemos la famosa frase de Fox: al crimen organizado no se le combate, se le administra. Incluso, ahí se da la creación del famoso huachicol”.

Agrega que para el sexenio de Felipe Calderón “ya se comienza a evidenciar particularmente la presencia de Joaquín Archivaldo Guzmán Loera, el Chapo. Se sigue manteniendo particularmente el Cártel del Golfo y con Enrique Peña Nieto, lo que se abre abiertamente, es el Cártel Jalisco Nueva Generación. Calderón es un personaje mantiene los equilibrios, pero él inicia la Guerra contra el narcotráfico en un momento en el cual ya no tiene punto de movimiento. Prácticamente, está en jaque por todos lados, estos grupos han crecido más allá, con Peña Nieto, volvemos a contemplar al Cártel Jalisco Nueva Generación cuando emerge con una violencia tremenda en Guadalajara y emerge también, disputándole el poder a todos los demás y se enfrenta al Chapo”.

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