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Los familiares de Marco Antonio Hernández Bautista, acompañados por el Centro de Derechos Humanos y Asesoría a Pueblos Indígenas (Cedhapi), exigieron justicia por el homicidio del joven de 32 años, a manos de policías municipales de Oaxaca.

La organización y los familiares pidieron que los elementos de seguridad respeten el derecho a la vida y a la integridad física. Y recordaron que Marco Antonio fue detenido el 25 de octubre de este año por cuatro elementos de la policía municipal de San Juan Mixtepec, Juxtlahuaca, y lo trasladaron al palacio municipal. El 26 de octubre su cuerpo se encontró sin vida, con señales de tortura y violencia física en el paraje camino hacia las huertas del municipio.

Marco Antonio sembraba y cultivaba maíz, y realizaba obras de construcción. El joven estaba ahorrando para construir su casa y en diciembre iba a viajar a Tenesse, Estados Unidos, porque obtuvo una visa de trabajo para laborar en el campo por tercera ocasión. La primera vez fue en 2015 y la segunda en 2016.

En un comunicado, señalaron que este no es un crimen aislado: los policías han cometido más abusos, como en el caso de Ángel Daniel Bautista Vásquez, quien fue torturado por elementos de seguridad de Tlaxiaco el 21 de marzo de 2020.

También denunciaron el asesinato de Alexander G, un joven de 16 años, quien murió el 9 de junio pasadoa manos de policías municipales de Acatlán de Pérez Figueroa. Así como el caso Jaziel y Diego, ambos torturados por los cuerpos de seguridad de San Pablo Huitzo. El segundo apareció sin vida el 7 de mayo.

Otro caso es el de Raúl Sánchez Martínez, quien fue torturado por policías municipales de Ejutla de Crespo. Así como la agresión perpetrada por elementos de seguridad de Tlaxiaco, el 25 de agosto de este año, hacia un grupo de mujeres indígenas vendedoras ambulantes de productos orgánicos, entre las que se encontraba una menor de edad.

 

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