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En los próximos días el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, ejercerá su facultad de elegir al director general del Instituto Politécnico Nacional (IPN), una de las más prestigiadas casas de estudios del país. Por verse si pondrá fin al dominio de los neoliberales en el Poli o –como en el caso de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM)– dejará que las inercias sigan controlando la más importante institución de educación superior tecnológica del país.

Los grupos de interés internos se agitan y promueven ante el titular del Poder Ejecutivo la relección del doctor en ciencias en bioquímica Mario Alberto Rodríguez Casas. Dicen: “le toca un segundo periodo; siempre es así”. Otros grupos de académicos, más comprometidos con la educación pública, gratuita y laica urgen una suerte de golpe de timón, una nueva elección que recupere los postulados cardenistas que le dieron origen.

Lo cierto es que poco puede presumir Rodríguez Casas. Obviemos que pertenece al grupo filopanista que se hizo de la dirección del Poli con Enrique Villa Rivero (2003-2009), cuando el presidente de la República era Vicente Fox Quesada. El último filopriísta había sido Miguel Ángel Correa Jasso (2000-2003), en una suerte de transición, pues no fue reelegido.

También podemos obviar que el actual director es parte de un grupo más amplio que se ha turnado el poder en la institución desde finales de la década de 1990. Aunque en el interior de esta camarilla sí hay disputa política entre priístas y panistas, la une su visión neoliberal de la educación y el reparto de parcelas de poder en el Instituto. Su referencia “moral” (es un decir) es el expresidente Ernesto Zedillo (1994-2000), el ultraglobalifílico egresado de la Escuela Superior de Economía del IPN en 1972.

Lo que no podemos obviar son los resultados que entrega el actual director al fin del mandato para el que fue elegido. Solicita su reelección con números muy flacos.

En el despacho del presidente, en Palacio Nacional, se encuentran ya los currícula vitae de todos los aspirantes, con sendas propuestas de rescate a la institución educativa. También figuran cuatro diagnósticos que dan cuenta de cómo se encuentra el IPN hoy en día. Revelan una crisis como, probablemente, no ha tenido en sus 85 años de historia.

Por muchos años tuvo las más altas tasas de eficiencia terminal de todas las instituciones de educación superior pública del país. Hoy alcanza el 51.56 por ciento para el caso de las ingenierías y licenciaturas que imparte. Con respecto de su bachillerato, es del 60.24 por ciento.

No se resolverá con dar “facilidades” de titulación. Es un profundo problema derivado de la implantación al vapor de carreras al gusto de los amigos empresarios de los sexenios pasados; de la segmentación y atomización de los planes de estudios, y de la pérdida de vinculación con la sociedad.

En uno de los diagnósticos a los que Contralínea tuvo acceso se puede leer que de los 16 mil 380 docentes del IPN, sólo 7 mil 807 (el 47.63 por ciento) tiene derecho a prestaciones académicas, movilidad, becas y año sabático. Los profesores que trabajan por hora suman 3 mil 647 y se les paga a 100 pesos la hora/clase. No son considerados en programas de capacitación pedagógica. Además, el IPN enfrenta el envejecimiento de la planta docente sin que se hayan tomado las medidas correspondientes a tiempo.

En una evaluación de otro orden, el IPN padece la falta de difusión de las investigaciones y de la labor de la institución. Lo anterior, a pesar de contar incluso con un canal de televisión abierta. También sufre la obsolescencia de laboratorios y una generalizada deficiencia en su infraestructura.

El documento también señala que se ha normalizado la comisión de actos de corrupción. Entre ellos cita robos, desvío de recursos, nepotismo y favores políticos. De igual manera da cuenta de casos de acoso escolar y de género, y de maltrato a los alumnos.

Tiene el presidente en sus manos todos los documentos, las propuestas… y la posibilidad de que el Politécnico recupere el espíritu con el que fue creado: “La técnica al servicio de la Patria”.

Fragmentos

Como si nada, los grupos paramilitares. Será que tienen permiso; que se saben impunes. La escalada contra los zapatistas suma ahora el secuestro y tortura de un integrante de sus bases se apoyo. El pasado 8 de noviembre integrantes de la devenida en grupo paramilitar Organización Regional de Cafeticultores de Ocosingo (Orcao) detuvo ilegalmente a Félix López Hernández, originario de San Isidro, anexo de Moisés Gandhi, Chiapas. “El compañero Félix debe ser liberado inmediatamente, deben ser detenidos y juzgados los secuestradores orcaistas, la Orcao debe reponer lo que robó y destruyó en nuestra tienda cooperativa, la Orcao debe entender que quien juega con fuego, tarde o temprano se quema”, exige la Junta de Buen Gobierno “Nuevo Amanecer en Resistencia y Rebeldía por la Vida y la Humanidad” (enlacezapatista.ezln.org). Hasta el cierre de esta columna, Félix López no había sido liberado. Encima, la Orcao desató un ataque armado con fusiles de asalto de uso exclusivo de las Fuerzas Armadas contra la comunidad Moisés Gandhi. Estos últimos hechos, desde las 21:00 horas del martes hasta las 2:00 horas de la madrugada del miércoles.… Este miércoles 11 se hizo público el Informe de la Caravana de Solidaridad y Documentación con las Comunidades Autónomas Zapatistas de Nuevo San Gregorio y Región Moisés Gandhi. Los observadores recogieron testimonios y evidencias de “agresiones físicas, robos, amenazas, secuestros, agresiones armada entre otros hechos” cometidas por paramilitares contra comunidades zapatistas. Concluye la Caravana de observación que se ha reactivado “un patrón de contrainsurgencia enfocado en desfragmentar la resistencia y permanencia de la autonomía zapatista”… Mientras, las mineras canadienses celebran que la pandemia les permitió multiplicar por cinco sus “exploraciones” en México. En conferencia de prensa celebrada el lunes pasado, Douglas Coleman, presidente del Mexico Mining Center, dijo que las mineras canadienses inyectaban en promedio mensual 30 millones de dólares el año pasado, pero desde septiembre pasado superan los 160 millones. Incrementan la extracción de plata, cobre, zinc y litio. No se ven muy disgustadas con la 4T estas trasnacionales “rapaces”.