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Conforme las políticas públicas en materia energética de la Cuarta Transformación van tomando forma, los puntos de coincidencia con la lucha del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) en la defensa de las industrias eléctrica y petrolera, convergen en el objetivo de renacionalizar el sector para apuntalar nuestra soberanía nacional y el desarrollo económico del país en beneficio de las mayorías.

El pasado 12 de octubre trabajadores electricistas que se mantuvieron en la resistencia tras el autoritario e ilegal golpe del narcopresidente Felipe Calderón, que decretó la extinción de Luz y Fuerza del Centro (LyFC) el 11 de octubre de 2009, y miles de usuarios de la energía eléctrica se dieron cita en la plancha del Zócalo capitalino para entregar en Palacio Nacional una carta de intención para la reinserción laboral de los miembros del SME en la Comisión Federal de Electricidad (CFE).

Debe recordarse que sin mediar notificación o juicio alguno, de la noche a la mañana 44 mil electricistas fueron enviados a la calle, pese a que el gobierno siguió empleando las instalaciones de LyFC para que la CFE se hiciera cargo de la prestación del servicio eléctrico en la zona centro del país, negándose a asumir la sustitución patronal.

La Junta Federal de Conciliación y Arbitraje (JFCA) se aprestó a emitir un laudo que daba por terminadas las relaciones laborales y se dejó en la incertidumbre jurídica a 22 mil jubilados. Calderón no sólo usó la fuerza del Estado para reprimir a un sindicato independiente; además, corrompió al Estado de Derecho y la división de poderes al marcar línea al Congreso y a jueces, magistrados y ministros de la Suprema Corte para echar adelante un proyecto privatizador del sector energético, como el mismo Calderón lo acepta en su libro “Decisiones Difíciles”.

Veamos parte de este abuso de poder cometido contra la clase trabajadora y la soberanía del país, y ubiquemos el comentario hecho por el expresidente con referencia al temor de que el SME se fuera a la huelga en 2008 en momentos que Andrés Manuel López Obrador mantenía su denuncia y lucha pacífica por el fraude electoral cometido en su contra en las elecciones presidenciales de 2006.

Reunido con miembros de su gabinete, narra Calderón Hinojosa: “Las opiniones se dividieron en ese pequeño grupo. Por una parte, no estábamos suficientemente preparados para enfrentar las consecuencias de la huelga, ni sabíamos si tendríamos la capacidad de llevar a cabo con éxito la intervención. Por otra parte, tenía en puerta un proyecto mayor para el país: quería presentar en ese año 2008 una ambiciosa iniciativa de reforma energética que tanta falta le hacía a México”.

Y confiesa en el libelo sus temores que lo muestran como un gobernante débil y faltó de legitimidad: “Mi conclusión esa mañana era que el gobierno se vería muy debilitado para manejar al mismo tiempo las protestas de Andrés Manuel en la calle –todavía pidiendo mi renuncia y mi salida, con una gran capacidad de movilización en la capital–, las resistencias naturales a una reforma energética y aparte la movilización del SME, que representaba quizá el mayor riesgo de desestabilización. Por eso aceptamos la contrapropuesta más moderada del sindicato, con el compromiso de éste de retomar el acuerdo de productividad”.

En el proyecto neoliberal dictado por los organismos internacionales, el exmandatario no pudo concretar la reforma energética que se vio culminada en el sexenio de Enrique Peña Nieto, lo que demuestra que los argumentos del gobierno panista para desaparecer a la empresa pública por representar un alto costo a las finanzas públicas, nunca tuvieron sustento alguno.

A nombre del gobierno legítimo de México, López Obrador envió una carta a los trabajadores y jubilados del SME en resistencia a un año de consumarse el atropello contra nuestra organización.

Fechada el 10 de octubre de 2010, la misiva estableció: “A un año de la injusta y arbitraria decisión del espurio Felipe Calderón de quitarles su fuente de trabajo para continuar la privatización de la industria eléctrica nacional y seguir haciendo grandes negocios privados a costa del patrimonio de los mexicanos, les reitero nuestro más decidido apoyo a su lucha, el cual mantendremos hasta que se logre sui reinstalación y el respeto pleno a sus derechos laborales”.

En el histórico documento, el hoy presidente manifestó su compromiso con el SME para velar por “los derechos de los trabajadores y por el interés público”, dando marcha atrás a la privatización de la industria eléctrica, “revocando concesiones y contratos que han sido entregados a través de la corrupción, en beneficio de particulares nacionales y extranjeros”.

En los puntos de coincidencia establecidos en la carta intención se establece por ello que: “Las partes coinciden en la necesidad de recuperar la soberanía energética de nuestro país, mediante un renovado impulso a las empresas públicas del sector, Petróleos Mexicanos (PEMEX) y CFE”.

En su punto b), se subraya que ambas partes “reconocen la necesidad de restituir a la Nación la exclusividad del Estado, en la prestación del servicio público de electricidad como palanca estratégica para un desarrollo socialmente incluyente, ambientalmente sustentable y económicamente viable, que garantice el acceso al servicio eléctrico a los sectores más desprotegidos de la sociedad”.

En la Carta se plantea la aportación de los electricistas del SME al fortalecimiento de la CFE en sus áreas de construcción, instalación, operación y mantenimiento de la infraestructura eléctrica, con su experiencia y capacidad, contribuyendo a impulsar nuevos proyectos de generación, transmisión, distribución y comercialización de electricidad, “y otros servicios adyacentes que la CFE puede integrar”.

En este sentido, uno de los objetivos primordiales es posibilitar el ofrecimiento hecho en 2010 para conseguir la “reinserción” de los agremiados del SME al sector eléctrico nacional a través de la CFE.

Y es grato informar que ya se han empezado a tender los puentes con la secretaria de Energía, Rocío Nahle García, para analizar lo planteado por el SME al gobierno de la 4T, con el que hay muchos puntos y luchas en común por la defensa de la soberanía energética y las causas del pueblo de México.

Martín Esparza*

*Secretario General del Sindicato Mexicano de Electricistas