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El presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, instruyó al director de Petróleos Mexicanos (Pemex), Octavio Romero Oropeza, y a la secretaria de la Función Pública, Irma Eréndira Sandoval, investigar las reuniones de funcionarios de la empresa productiva del Estado con el exdirigente del sindicato petrolero, Carlos Romero Deschamps. En particular, se refirió a Alejandro Cabrera Fernández, coordinador de Relaciones Laborales y Recursos Humanos de Pemex.

Al referirse a la reunión sostenida en un restaurante del norte de la Ciudad de México entre Deschamps, el funcionario mencionado y el diputado Manuel Limón, actual secretario del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana, reprobó que servidores públicos “compartan relaciones con empresarios y dirigentes que puedan significar compromisos”.

Señaló que tales reuniones no deben celebrarse. Para eso están las oficinas.“Lo correcto sería hacerlo en una oficina pública, no estar en restaurantes, fiestas, viajes. Eso está ya prohibido. Le pido al director de Pemex que revise este asunto de conformidad con la ley o con los principios que nosotros sostenemos”.

Reconoció que “no termina de irse lo viejo y no termina de llegar lo nuevo”. Dijo que no debe pasar lo que ocurría cuando Lozoya Austin era director de Pemex: la compra de voluntades con dinero público.

El presidente también dijo que su gobierno está impulsando la democratización de los sindicatos. “Es una ley que tiene que cumplirse; ya no hay dirigentes preferidos o predilectos del gobierno. Ahora los dirigentes tienen que ser electos por los trabajadores”.

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