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La Organización Internacional del Trabajo (OIT) estimó que a nivel mundial hubo una pérdida del 17.3 por ciento de las horas laborales, durante el segundo trimestre de este año, equivalente a 495 millones de empleos a tiempo completo (para una semana laboral de 48 horas), frente a la anterior estimación que preveía una pérdida del 14 por ciento; es decir, 400 millones de empleos a tiempo completo.

Según los resultados que arroja el análisis La Covid?19 y el mundo del trabajo –del observatorio de la OIT–, “la pérdida de horas de trabajo a escala mundial en los primeros 9 meses de 2020 ha sido sustancialmente mayor que la prevista en la edición anterior, […] lo que ha dado lugar a su vez a una drástica reducción de los ingresos provenientes del trabajo de los trabajadores”.

El informe también señaló que los ingresos provenientes del trabajo a escala mundial han disminuido alrededor de un 10.7 por ciento: 3.5 billones de dólares en los tres primeros trimestres de este año, con respecto al mismo periodo de 2019. Esa cifra no incluye los efectos de las medidas adoptadas por los gobiernos para sustentar el nivel de ingresos.

La mayor reducción tuvo lugar en los países de ingresos medianos bajos, en los que la pérdida de ingresos provenientes del trabajo alcanzó el 15.1 por ciento; en el caso de América Latina, en donde se registró una pérdida del 12.1 por ciento, fue la región más afectada.

Uno de las causas que motiva la pérdida de horas de trabajo es que “los trabajadores de las economías en desarrollo y emergentes, en particular en el sector informal, se han visto mucho más afectados que en crisis anteriores. […] Asimismo, la disminución del empleo es atribuible en mayor medida al grado de inactividad que al nivel de desempleo, lo que conlleva amplias consecuencias en materia de adopción de políticas”, señaló el organismo.

El 94 por ciento de los trabajadores residen en países en los que se sigue aplicando algún tipo de restricción que afecta a los lugares de trabajo, y el 32 por ciento reside en países en los que se ha establecido el cierre de todos los lugares de trabajo, salvo los esenciales.

En la sexta edición del observatorio de la OIT también se habla de la eficacia de las medidas de incentivo fiscal encaminadas a mitigar los efectos adversos de la pandemia en el mercado laboral.

Sin embargo, “pese a que las medidas de incentivo fiscal han constituido una ayuda fundamental para fomentar la actividad económica y mitigar la pérdida de horas de trabajo, su aplicación se ha concentrado en países de altos ingresos, habida cuenta de la limitación de recursos de los países emergentes y en desarrollo para financiar esas medidas”.

Con la finalidad de que los países en desarrollo alcancen la misma relación que existe en los países de ingresos altos entre el valor resultante de la aplicación de medidas de incentivo fiscal y el asociado a la pérdida de horas de trabajo, los países desarrollados tendrían que invertir 982 mil millones de dólares suplementarios, 45 mil millones de dólares –en el caso de los países de ingresos bajos–, y 937 mil millones de dólares, en los países de ingresos medianos bajos.

En el marco de la celebración en Nueva York de la Asamblea General de las Naciones Unidas, Guy Ryder –director general de la OIT– subrayó “la imperiosa necesidad de que la comunidad internacional formule una estrategia a escala mundial encaminada a facilitar la recuperación a través del diálogo, la cooperación y la solidaridad. Ningún grupo o país, ni ninguna región, podrá superar esta crisis por sus propios medios“.