Autor:

La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) aclaró que “no se dejaron abiertas las puertas de [su sede en] Cuba 60, las abrieron por la fuerza los contingentes de los colectivos, y simplemente se evitó la utilización de la fuerza pública para no violentar los derechos humanos de nadie, y así fue como se produjeron los hechos que desembocaron en la toma del edificio” por parte de feministas que, desde el pasado 4 de septiembre se encuentran en el lugar.

En un comunicado, el organismo agregó el 2 y 3 de septiembre se trabajó con normalidad en esas oficinas de la CNDH, con presencia de todo el personal, incluida la presidenta Rosario Piedra Ibarra. Explicó que el origen de esta toma se dio en el marco de una reunión el 2 de septiembre con las víctimas que se encuentran en plantón en la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas, en la cual “se acordó trabajar conjuntamente en apoyo a sus peticiones, que constan en una minuta suscrita por ellas mismas, el personal de la Comisión que las asistió y la directora de la CEAV [Ángeles Haces], que se presentó en el lugar para revisar caso por caso”.

Según la institución, “a pesar de los acuerdos, las señoras Silvia Castillo y Marcela Alemán, y el esposo de esta última Roberto Cuello, decidieron permanecer en la sala de juntas de las oficinas, abandonándolas el matrimonio Cuello-Alemán el jueves 3 de septiembre, y quedándose aún ahí la señora Silvia, a quien se le unió la licenciada Delia Icela Quiroa. Ambas durmieron esa noche en las instalaciones de la CNDH, con entera libertad de movilidad, resguardada su integridad por cuatro policías que tenían a su cargo la seguridad del inmueble. Ese día, tanto la presidenta como el personal se retiraron aproximadamente a las 11 de la noche”.

La CNDH afirma que no se abandonó a Silvia y a Delia. “La presidenta no se retiró dejándolas a su suerte, simplemente el viernes 4 de septiembre ya no pudo ingresar porque se apoderó de las instalaciones un grupo perteneciente a dos colectivos, que llegaron violentamente al lugar. Aproximadamente a las 10 de la mañana, no dejaron entrar a nadie de los empleados que querían ingresar al edificio, y a los que se encontraban laborando a esas horas, los sacaron con amenazas, impidiéndoles moverse hacia la sala de juntas, que es el lugar adonde se encontraban Silvia y Delia”.

El organismo aseguró también que se cumplirán los compromisos que adquirió el 2 de septiembre con las víctimas, para lo cual ya se trabaja con las autoridades responsables, “a pesar de que muchos documentos necesarios para su seguimiento se encuentran en el lugar y no tenemos acceso a ellos ni a nuestros archivos”.

Asimismo, aprovechó para “aclarar que la única vocera de la Comisión es su presidenta, y no comparte ni compartirá posturas de desunión o confrontación. Se apoya tanto a las señoras Silvia y Marcela, como se está trabajando en los compromisos que se tienen con el resto del grupo de víctimas que se encontraban en el plantón de la CEAV”.

Y reiteró que la presidenta Piedra Ibarra tiene un sólo compromiso: las víctimas. Por último, mandó un mensaje a los grupos que ocupan las instalaciones de la CNDH: “nuestra total disposición a dialogar y encontrar un acuerdo satisfactorio para ambas partes. De hecho, un grupo de abogadas han estado presentes los últimos días frente a las oficinas, en espera de que se empiece el diálogo”.

La CNDH indicó que su “preocupación se centra justo en el trabajo que necesitamos desarrollar en favor de las víctimas, por lo que exhortamos a los colectivos que retienen nuestras oficinas a permitirnos regresar para continuar con nuestras responsabilidades, para escuchar sus demandas y trabajar también en la solución de las mismas”.