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¡Mujer, tierra y comunalidad!

-Organización de mujeres

 en el Istmo de Tehuantepec

Una lucha global de mujeres sería el antídoto contra el capitalismo patriarcal y colonial, ante la guerra declarada por los tres ejes de dominación contra ellas y la tierra, coincidieron activistas de América Latina y el Kurdistán en el encuentro “Revolución en construcción: tejiendo futuro”.

Y es que “el sistema capitalista se ha organizado de manera hegemónica a nivel mundial. Entonces si queremos acabar con él, nosotras tenemos que crear nuestra organización a este nivel”, aseguró Nesrin Abdullah, comandanta de las Unidades de Protección de las Mujeres Rojava (Administración Autónoma del Norte y Este de Siria).

El sistema de dominación siempre intenta “dividirnos entre nosotras por el nacionalismo. Intenta dividir a las mujeres y a nuestras sociedades. Eso tenemos que superarlo”, afirmó Nesrin Abdullah.

Dicho diálogo tiene que partir del reconocimiento de las matrices históricas de cada una de las mujeres “situadas y ubicadas en nuestros territorios, en las diásporas”. Ello, con el fin de evitar universalismos, resaltó Josefa Sánchez Contreras, investigadora zoque de San Miguel Chimalapas, Oaxaca.

“No estamos hablando de homogeneizar los movimientos, sino que desde las diferencias actuar en común”, opinó la doctora Márgara Millán Moncayo, miembro de la Red de Feminismos Descoloniales. Para la socióloga y antropóloga, saberse en colectivo es lo que dará “mucha fortaleza” para traspasar fronteras y comunalizar las luchas, para “destruir construyendo”. Es decir, destruir para encontrar la posibilidad de hacer otros mundos en los que exista libertad para las mujeres y los pueblos.

El encuentro de la multiplicidad de luchas de mujeres es algo que “estamos asistiendo”, precisó Josefa Sánchez –defensora del Istmo de Tehuantepec contra el corredor eólico más grande de América Latina–, ya que es posible vislumbrar los puntos de intersección de los distintos feminismos y luchas de mujeres. Resistencias focalizadas en defender la vida y en reproducirla.

Además, en el caminar con varias compañeras en los pueblos y las ciudades. Y es que la también maestra en estudios latinoamericanos ha aprendido que la batalla contra el extractivismo confluye en un punto: en la lucha de la autodeterminación de los cuerpos de las compañeras que piden el derecho al aborto y las que se posicionan en contra de los feminicidios. Por ello, exigir un “alto a la violencia contra los cuerpos de las mujeres es también [exigir] el alto a la violencia ejercida contra la Tierra”.

Hoy, el desafío debe ser “desde el amor revolucionario: vincular nuestros corazones, ideas, experiencias, historias, y preguntarnos cómo podemos crear un bloque internacional contra el capitalismo patriarcal de los Estados”, declaró Alesia Dro, miembro del Movimiento de Mujeres del Kurdistán en América Latina.