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Con la excusa de la ayuda humanitaria al Líbano –tras la doble explosión en el puerto de Beirut el pasado 4 de agosto, que mató a casi 180 personas e hirió a más de 6 mil–, países miembros de la Organización del Tratado del Atlánticco Nofrte (OTAN) enviaron tres buques a la costa libanesa.

El primero en llegar al puerto en ruinas de Beirut es el buque de guerra de la Flota Real Británica, HMS Enterprise. Luego fue el turno del buque francés Tonnerre el que atracó con unos 700 soldados a bordo, entre ellos “un grupo de ingenieros del Ejército de 350 hombres y un destacamento de buzos de desminado de la Armada francesa con experiencia en trabajos submarinos e investigación en zonas portuarias. A lo que se suman las capacidades de reconocimiento de accesos marítimos y apoyo hidrográfico del Servicio Hidrográfico y Oceanográfico de la Armada (SHOM)”, según el Ministerio de las Fuerzas Armadas francesas. Sin olvidar las instalaciones de los anfibios de desembarco que se encuentran a bordo, así como dos helicópteros militares.

Después de Francia, también se espera que Estados Unidos envíe un buque de guerra en los próximos días.

Este despliegue masivo es bastante sospechoso ya que fue acompañado de repetidas visitas de funcionarios occidentales al Líbano desde la explosión del 4 de agosto. El último fue el de la ministra de Defensa francesa, Florence Parly, que habló el día de la llegada del portahelicópteros francés. El mismo día estuvo el subsecretario de Estados Unidos, David Hale, que se encontraba en la capital libanesa.

En el puerto de Beirut ya hay equipos de investigación occidentales: franceses, alemanes, italianos y estadunidenses.

Equipos militares para asistencia médica

Esta movilización no deja de sorprender a muchos funcionarios y observadores libaneses. Tal es el caso de un exministro libanés Hassan Mourad, quien dijo estar sorprendido por el envío de barcos militares para brindar ayuda humanitaria al Líbano:

“En todas partes del mundo cuando hay eventos y en caso de desastres, los países envían equipos médicos y de rescate por sus ministerios de salud, trabajo público o asuntos exteriores. Excepto en el Líbano. Estas delegaciones están compuestas por ministros de Defensa, comisarios militares y portaaviones, ejércitos internacionales, buques de guerra y equipos de investigación”, escribió en su cuenta de la red social Twitter.

Asediando la Resistencia

El experto militar estratégico libanés, el general retirado Amine Hoteit, por su parte intenta interpretar los motivos de esta oleada: “Este mitin militar en Oriente Medio está compuesto esencialmente por miembros de la OTAN, bajo pretexto de fines pacíficos y para brindar alivio a las poblaciones luego de las explosiones que ocurrieron en el puerto”, dijo a la agencia de noticias rusa Sputnik.

Según él, esta presencia militar está vinculada al plan del secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, que data de marzo del 2019, orquestando un plan basado en objetivos muy concretos, “en particular para asediar la resistencia y dictar la agenda libanesa”.

Y Hoteit concluyó: “La llegada de buques de guerra occidentales, franceses, británicos y estadunidenses a las costas libanesas no se produce en el contexto de la ayuda humanitaria al pueblo libanés sino en el contexto de la presión sobre los protagonistas libaneses hostiles a Occidente y que navegan en la Órbita de la resistencia”.

Petróleo y gas

Finalmente, este mitin militar de países de la OTAN trae consigo objetivos económicos y geoestratégicos que no pueden pasarse por alto. Estamos ante un importante mercado económico en la región cuyo título es el petróleo y el gas. Hay un conflicto tácito franco-turco y griego-turco por la hegemonía en la región. Irán también está interesado.

Más aún, los estadunidenses y los británicos ya están allí porque esta región es el campo de acción del Águila fascista de Estados Unidos, sobre todo porque hay conflictos políticos y militares sobre el control del petróleo entre Líbano e Israel, entre Chipre y Turquía y Chipre y Grecia, y otros. El pretexto es de índole económico y de control geoestratégicos de una región donde vive el “imperio del caos”, y donde el eje de la Resistencia árabe (no solo chiíta) representa un tremendo obstáculo a la política imperial de Estados Unidos, la Unión Europea y la entidad sionista de Israel.

El espectro de China

En este contexto económico, ni siquiera el espectro de China puede ser excluido de este ataque de la OTAN.

Durante una entrevista con la televisión al-Manar, dos periodistas libaneses (Paul Khalifeh, editor en jefe de la revista libanesa Middle East Eye, de habla francesa, y Salem Zahrane, director del Centro de Estudios de Medios) dijeron que habían sido contactados por innumerables periodistas y expertos occidentales que querían saber si el Líbano se tomaba en serio la idea de ir hacia Oriente, en este caso hacia la República Popular China.

Esta propuesta fue hecha por primera vez por Hezbollah –según Hassan Nasrallah– para sacar al Líbano de su crisis económica.

El jefe de gobierno, Hassane Diab, habló de estas nuevas relaciones Oriente-Oriente especialmente durante la visita del canciller francés, Jean-Yves Le Drian, cuyas condiciones de ayuda eran imposibles de aceptar por un pueblo digno y soberano como Líbano. Y esto, una semana antes de la explosión del puerto y la llegada en persona del autodenominado “comisionado de Líbano”, el presidente francés Emmanuel Macron.

Alessandro Pagani*

*Historiador y escritor; doctorante en Teoria Crítica y Psicoanálisis en el Instituto de Estudios Criticos de México; autor del libro Desde la estrategia de la tensión a la Operación Cóndor