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De los 6 millones de dólares que Enrique Peña Nieto y Luis Videgaray habían solicitado a Marcelo Odebrecht para la campaña presidencial de 2012, el empresario brasileño ofreció sólo 4 millones para que fueran distribuidos de la siguiente manera: 2.5 millones para el pago de asesores electorales extranjeros y mexicanos, y el 1.5 millones restantes “eran para mí” con la anuencia de Peña Nieto, reconoce Emilio Lozoya Austin –exdirector general de Petróleos Mexicanos– en su denuncia penal presentada ante la Fiscalía General de la República.

“Se me hizo fácil proporcionarle a éste [Luis Weyll] una cuenta corporativa con la que contaba desde hace años una de mis empresas que tenía en Suiza, ya que durante muchos años viví y laboré en dicho país. La empresa que yo señalé y a la cual depositó el dinero Luis Weyll, se llama Latin America Asia Capital Holding, Ltd, empresa que compré en el año 2009 o 2010, desde la cual, de manera unilateral, nombre beneficiaria de la misma a mi hermana Gilda Susana Lozoya Austin. Esto, recuerdo, fue a principios del año 2012, antes de que asumiera mi cargo público en México como director general de Pemex”, sostiene Lozoya.

Las transferencias de Odebrecht se hicieron a través de la empresa offshore Innovation Research Engineering and Development, Ltd, a través de Meinl Bank, Ltd, institución ubicada en Antigua, Caribe, por un monto de 3 millones 150 mil dólares. Los 850 mil dólares que faltaban para completar los 4 millones de dólares los aportaría Fabiola Tapia Vargas, socia de Odebrecht, y posteriormente Luis Weyll se los reintegraría.

En su narrativa de hechos, Lozoya asegura que Luis Videgaray insistía en gestionar lo más pronto la entrega de los recursos para cubrir deudas generadas en la campaña presidencial, “ya que los gastos de la campaña eran mayores a la disponibilidad de los recursos”.

Una vez recibidos los 3.1 millones de dólares en siete depósitos, Peña y Videgaray instruyeron a Lozoya pagar a los consultores en el extranjero. “Para estos efectos, él me entregaba por escrito los datos en tarjetas escritas a máquina de escribir o a computadora, argumentando que ‘no quería demoras ni contratiempos’ pues tenía que rendir cuentas a Enrique Peña Nieto”.

El pago a los consultores fue por 380 mil euros a Mauricio Sánchez, clave de transferencia 10094286810000; 250 mil dólares a T. Investment Corporation, en San Francisco, California; 200 mil dólares a Dirk Zavala Rubarth, Ltd, en Nueva York; 168 mil 742.56 dólares a Chlopak Leonard, Schechter & Associates, en San Francisco, California; 150 mil dólares a José Eshkenazl Smeke, en Nueva York; 150 mil dólares a JC Llorden Sabat en banco Barclay’s; otros 104 mil 469.54 dólares a Chlopak Leonard, Schechter & Associates; 50 mil dólares a Bendixen & Associates, Inc, en Miami, Florida; 40 mil dólares a Bean LLC (Fusion GPS) en Nueva York; 40 mil dólares a The Markham Group Inc, en Little Rock; 35 mil dólares a International Strategic Solutions Inc en el banco PNC.

Todos estos hechos de corrupción le constan a Rodrigo Arteaga Santoyo, quien era secretario particular de Lozoya Austin y a quien se comprometió a presentarlo para que comparezca ante la FGR.

Estas cantidades de dinero aportadas a 10 consultores extranjeros contratados por el PRI para la campaña presidencial de 2012 ascendieron a un total de 1.6 millones de dólares, y “el remanente de aproximadamente 1.5 millones de dólares me los quedé yo, dinero que deposité en la cuenta bancaria 0240-880974601, de la institución bancario UBS, a nombre de la empresa de mi propiedad Tochos Holding Limited”.

El exdirector general de Pemex explica que las empresas extranjeras contratadas expedían facturas por diferentes servicios, y cuando mencionaban que era para la campaña, por instrucciones de Luis Videgaray les solicitaban que hicieran otro tipo de facturas con servicios distintos, a fin de que las entidades bancarias no detectaran anomalías ni pusieran trabas a los movimientos financieros. “Reitero que todos los pagos que se hicieron fueron por instrucciones de Luis Videgaray Caso, quien desde la campaña fue mi superior y a quien siempre le reporté”.