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Berlín, Alemania. La administración de Donald Trump amenazó con sanciones contra la ciudad portuaria alemana de Sassnitz en el estado federal de Mecklenburg-Pomerania Occidental. El alcalde Frank Kracht se encuentra en la mira de Estados Unidos por la construcción del gasoducto Nord Stream 2, el cual una vez finalizado transportaría gas de la Federación Rusa directamente a Alemania. Este proyecto germano-ruso ha suscitado la crítica de Estados Unidos por entrar en competición con su intención de exportar gas estadunidense a los países de la Unión Europea y sustraer estos mercados al gas ruso.

Los senadores estadunidenses Ted Cruz, Tom Cotton y Ron Johnson, de afiliación republicana, enviaron el pasado 6 de agosto una carta a la empresa Fährhafen Sassnitz GmbH, que opera el puerto de Mukran en el municipio de Sassnitz. Ahí indicaron que dicha entidad debe de cesar toda colaboración con el proyecto de Nord Stream 2, o de lo contrario sería sancionada con base en las leyes extraterritoriales de Estados Unidos. El gasoducto es de propiedad de Gazprom, empresa estatal rusa que ya se encuentra bajo sanciones estadunidenses. Cuando el proyecto de gasoducto se encuentra a más del 90 por ciento de ser entregado, falta un último tramo que conduciría el gas al puerto de Mukran en la isla de Rügen. Para completarse, Gazprom requiere la colaboración de la empresa Fährhafen Sassnitz GmbH para el apoyo logístico y el mantenimiento de los buques habilitados para la colocación de los ductos.

De continuar, no solamente su dirigencia se vería incluida en la lista de sancionados en Estados Unidos, sino que sus posibles haberes y cuentas se verían congeladas. Adicionalmente todo comercio a través del puerto alemán se vería restringido, al aplicarle la ley extraterritorial estadunidense.

En ese sentido es significativo que el ministro de relaciones exteriores Heiko Maas se haya dirigido el pasado 11 de agosto 2020 a Moscú para encontrarse con su homólogo ruso, Serguéi Lavrov. En su encuentro no solamente hablaron de los lazos históricos entre ambas naciones, sino particularmente del futuro del Nord Stream 2. En la conferencia de prensa, Maas declaró: “Tenemos que dejar en claro que las sanciones entre socios son definitivamente el camino equivocado. Al final es nuestra decisión soberana de donde nos proveemos de energía y ningún Estado tiene el derecho de dictar con amenazas la política energética de Europa [sic], y esto no va a tener éxito”. Agregó que “sanciones extraterritoriales son contrarias al derecho internacional”. El pasado 10 de agosto el ministro de relaciones exteriores alemán, Heiko Maas, sostuvo una conversación telefónica con su contraparte estadunidense, Mike Pompeo, donde le hizo saber su “consternación” por la medida anunciada. El portavoz del gobierno alemán, Steffen Seibert se opuso a toda “sanción extraterritorial” en contra de Alemania. En julio 2020 la canciller Angela Merkel ya había expresado que dichas sanciones “no corresponden con nuestro entendimiento de la ley”.

Por su lado el presidente del Comité de Economía del Bundestag, Klaus Ernst, declaró que “la audacia de esta carta no puede ser superada”. “Además, las contramedidas efectivas deben ser finalmente amenazadas y, si es necesario, implementadas, como las tarifas punitivas del gas natural licuado [estadunidense]”, agregó el político del partido Die Linke. Exigió que se llame a consultas a la encargada de negocios (jefa adjunta de Misión) de Estados Unidos en Alemania, Robin Quinville. Los intereses económicos detrás del proyecto no son menores, dado que el actual gasoducto atraviesa a Bielorusia y Polonia para llegar a Alemania.

Los beneficios económicos de los gasoductos, que hasta la fecha operan entre los dos países, están sujetos a los altibajos políticos de los países de tránsito. Por ende una vez terminado el gasoducto Nord Stream 2, no habría países terceros entre el país de origen y de destino. Sería una merma para Polonia que hace uso de su posición de paso, y además actualmente se ha posicionado del lado de Washington e incluso estaría en disposición de servir de punto de distribución del gas importado de Estados Unidos en Europa.

“Debemos proteger a Alemania de Rusia. Pero Alemania paga a Rusia miles de millones de dólares por la energía que proviene de un gasoducto, un nuevo gasoducto”, afirmó el presidente Donald Trump el pasado 14 de julio 2020 en una campaña electoral. No obstante ello, el alcalde de Sassnitz, Frank Kracht dio a entender, que “no podemos dejar que nos digan quién amarra en nuestros puertos”. De hecho para la economía local del puerto de Sassnitz y de la isla de Rügen este proyecto supone una entrada importante de inversión y deja una derrama económica importante. De entrar en vigor el régimen de sanciones, Kracht podría ser vetado de entrar a Estados Unidos, al igual que los integrantes de su gabinete municipal.

El gasoducto es considerado por Estados Unidos como un peligro para la Unión Europea al afianzar la exportación de gas desde Rusia. En 2019 Gazprom exportó 44 mil millones de metros cúbicos de gas natural a Alemania, siendo su primer cliente en la Unión, seguido de Italia que recibió 22 mil millones de metros cúbicos. Fuera de la Unión Europea, el Reino Unido por sí solo fue receptor de 59 mil millones de metros cúbicos de gas. Mientras que el recientemente inaugurado TurkStream provee Europa del Sur con gas pasando por Turquía, el gasoducto Yamal-Europe es el que ha mantenido en pie el suministro de Europa Occidental en la última década. Alemania percibe 34 por ciento del gas natural de Rusia, igualmente 34 por ciento de Noruega, y 29 por ciento de Países Bajos. En consecuencia el 93 por ciento de sus necesidades energéticas en gas son importadas de tres países. Los ingresos económicos de Ucrania, Bielorusia y Polonia por el paso del gas a países terceros supone un importante pilar económico, el cual quedaría en entredicho de completarse el Nord Stream 2.

El gasoducto de Nord Stream 2 está programado para completarse a finales 2020 o inicios de 2021. Estando a más del 90 por ciento de terminarse, Estados Unidos tiene poco margen para evitar su puesta en servicio a corto plazo. De seguir las operaciones de colocación de los ductos, queda por verse en qué medida las sanciones serán aplicadas en esta ocasión a un país de la importancia de Alemania, o si queda en la pura retórica. De ser así esto sería un precedente histórico en el historial de sanciones impuestas por Estados Unidos a países terceros, y conllevaría a un serio deterioro de las relaciones entre Washington y Berlín, pero también con la Unión Europea entera por extensión.