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Las plantaciones de café fronterizas de Chiapas dependen de los trabajadores migrantes guatemaltecos, la mayoría de los cuales son empleados informales que recolectan café de alta calidad destinado a la exportación; sin embargo, estas prácticas abren el camino a la explotación, abusos y, en tiempos de la Covid-19, aumentan los riesgos para la salud y la seguridad de los migrantes, informó Georgina Vázquez de los Reyes, responsable nacional del Programa OP-México.

En su artículo “En las plantaciones de café de México la Covid-19 pone de manifiesto la necesidad de una contratación equitativa” –publicado por la Organización Internacional del Trabajo–, mencionó que la migración estacional y contratación informal se realiza a través de redes informales con familiares, conocidos o “enganchadores”, lo cual complejiza la regularización, las buenas prácticas de contratación y prevenir la explotación y abuso. Ello, durante la Covid-19, mantiene a los propietarios y trabajadores en la incertidumbre por las restricciones sanitarias que truncarán la producción y la contratación.

En este sentido, Georgina Vázquez de los Reyes aseveró que las prácticas informales se caracterizan por la falta de protección legal y por ser difíciles de regular. Pese a dicha situación, apuntó, la contratación equitativa de los trabajadores, es imprescindible durante la pandemia por ser clasificados como esenciales.

La autora narró que el propietario de una finca de café en Chiapas está preocupado porque sus plantaciones dependen de la mano de obra de los trabajadores guatemaltecos; no obstante, este año la crisis provocada por la pandemia de Covid-19 cerró las fronteras y teme que no podrá recoger la cosecha en septiembre.

Al mismo tiempo, indicó que en Huehuetenango, un pueblo fronterizo de Guatemala, un peón “espera ansioso recibir noticias de los contratistas informales (enganchadores) para saber si y cuándo podrá cruzar la frontera e ir a México para el trabajo agrícola, estacional, informal. A él y a sus colegas les preocupa que las restricciones relacionadas con la pandemia puedan significar que no haya trabajo o que las condiciones de trabajo o los salarios sean peores”.

Por lo anterior, señaló que la OIT colabora por medio del proyecto RETRAME –financiado por la Unión Europea– con asociaciones agrícolas mexicanas, incluidas la Asociación de Productores de Plátano y Café de la región de Soconusco en el Sur de Chiapas, la Alianza Hortofrutícola Internacional para el Fomento de la Responsabilidad Social (AHIFORES) y Verité, una organización de la sociedad civil, para promover la contratación equitativa.

Y también trabaja con la agencia de contratación CIERTO con el objetivo de elaborar una guía práctica para la contratación de los trabajadores agrícolas durante la crisis, añadió la responsable del Programa OP-México.

Juntos desarrollan herramientas y normas –en conformidad con las normas internacionales del trabajo y los Principios generales y directrices prácticas para una contratación equitativa de la OIT– a fin de ayudar a los miembros de la alianza a adoptar prácticas justas, concluyó.