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A pesar de la historia que rodea a la comunicadora Isabel Arvide, el presidente Andrés Manuel López Obrador defendió su nombramiento como cónsul de México en Estambul, Turquía, aprobado ayer en el Congreso. Incluso, dijo, él mismo fue quien la propuso a Marcelo Ebrard, secretario de Relaciones Exteriores.

En su conferencia de prensa, el primer mandatario aseguró que “no hay amiguismo, ni influyentismo” en este caso: “Isabel Arvide está preparada, ha escrito libros, ha escrito bastante, hay cónsules que a lo mejor no tienen textos escritos”.

Además, mencionó que fue Premio Nacional de Periodismo y no tiene antecedentes malos, pues él no la encontró en la lista de los columnistas que cobraban al gobierno por sus opiniones favorables en el sexenio pasado.

López Obrador aseguró que él no establece relaciones de complicidad con nadie y que defiende el derecho que tiene el Poder Ejecutivo federal de nombrar y proponer a quienes considera que pueden ocupar algún cargo público.

También agregó que le llamaba la atención la polémica que generó este nombramiento, sobre todo en medios de comunicación como El Universal y Reforma, porque en sexenios pasados en los que había corrupción e influyentismo algunos medios “nada más se dedicaban a obedecer y callar”.

Cuando le preguntaron si acaso le dio el cargo porque Arvide fue a la conferencia mañanera a pedirle apoyo, indicó que “no necesariamente” fue por eso y dijo que él había pensado que a quienes cubren su conferencia les daría gusto que se nombrara cónsul a alguien del gremio.

Para evadir la lluvia de preguntas que le espetaban reporteros y youtubers, el presidente dijo que se hablaba más de ese nombramiento que del proceso judicial contra Emilio Lozoya Austin. Con ello, finalmente, desvió el tema.