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La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH) declaró que la pandemia por la Covid-19 puede repercutir sobre las minorías nacionales, étnicas, religiosas y lingüísticas de manera más severa que otros grupos de la población en diversos aspectos y por una amplia gama de razones.

De acuerdo con las Directrices esenciales para incorporar la perspectiva de derechos humanos en la atención a la pandemia por Covid-19, las medidas de emergencia –como el confinamiento y los efectos de la recesión económica generada por la pandemia “tuvieron una gran repercusión sobre miembros de algunos grupos minoritarios”.

El análisis de la ACNUDH destacó que “en los países en los que existen datos oficiales, se ha registrado un número desproporcional de fallecimientos entre las minorías, lo que apunta a desigualdades estructurales importantes en la sociedad”.

El documento detalló que si la crisis sanitaria ha tenido mayores estragos en la vida, la salud y el bienestar de las personas pertenecientes a alguna minoría es porque algunas de ellas están en los estratos inferiores de la escala socioeconómica, tienen más probabilidades de vivir en condiciones de hacinamiento –dificultando el distanciamiento físico–, disponen de acceso inadecuado al agua y los saneamientos, no disponen de ahorros en efectivo ni de reservas de alimento y tienen acceso limitado a internet.

A su vez, “las minorías trabajan en la primera línea de la lucha contra la pandemia, en empleos peligrosos y mal remunerados, tales como la limpieza, el transporte y otros servicios que los exponen más al virus”. Particularmente, las mujeres de las minorías están representadas “de manera más que proporcional en los empleos del sector informal”.

También estas personas “pueden encontrar mayores dificultades para acceder a la información relativa a la prevención y el tratamiento de la Covid-19, y la disponibilidad de servicios sanitarios, económicos y de ayuda social, ya que dicha información no suele estar disponible en lenguas minoritarias ni tampoco en lenguaje de signos”, subrayó el texto.

Asimismo, en muchos lugares las comunidades minoritarias se enfrentan al recrudecimiento de la discriminación y el abuso debido al aumento de la estigmatización y los actos de incitación al odio. Incluso “las declaraciones de estado de emergencia y otras medidas adoptadas por los gobiernos se han usado en algunos países para marginar aún más a las minorías, acallar la labor de los defensores de sus derechos y silenciar las opiniones disidentes”, advirtió la ACNUDH.

Sumado a que “los colectivos minoritarios tampoco suelen participar plenamente en los procesos de formulación de políticas, por lo que sus preocupaciones y necesidades específicas no reciben la comprensión o la atención suficiente”.

Por lo cual, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos enlistó algunas medidas básicas que pueden servir de orientación para los Estados y otras entidades interesadas que permitan abordar las graves repercusiones de la pandemia sobre los miembros de las comunidades minoritarias:

-Garantizarles el acceso a bienes esenciales, tales como los alimentos, el alojamiento, la medicina, el agua potable y los saneamientos, así como el acceso equitativo a la atención sanitaria a quienes carecen de seguro médico, documentos de identificación o seguridad social.

-Difundir información sobre pruebas clínicas, protección y respuestas sanitarias entre las comunidades en lenguas minoritarias, mediante diferentes medios como la radio, por conducto de los dirigentes comunitarios o religiosos, u otras modalidades de anuncios de servicio público para concienciar a los grupos de población minoritarios hasta las zonas rurales más remotas.

-Poner en marcha medidas socioeconómicas adicionales que permitan abordar las consecuencias más severas de la crisis sanitaria sobre las minorías, como una ayuda económica de emergencia para quienes trabajan en el sector informal.

-Velar por que las declaraciones de estado de emergencia causadas por la pandemia no se usen como medio para perjudicar a individuos o grupos minoritarios específicos; promover el respeto de la diversidad y la dignidad humanas, y prevenir y combatir las violaciones de derechos humanos, en particular la violencia, la intolerancia y el discurso de odio, la pobreza, la exclusión social y la discriminación.

-Garantizar un diálogo integrador que ayude a las comunidades minoritarias en la adhesión y aplicación voluntaria de las medidas de salud pública necesarias, así como fortalecer su participación e inclusión en los esfuerzos encaminados a prevenir y combatir la Covid-19.