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El informe El impacto de la crisis de la Covid-19 en el tráfico ilícito de migrantes y la trata de personas en Europa y América del Norte –de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC)–refiere que hay tres factores que han posibilitado dichos delitos: el contexto político de cada país, la capacidad que tiene el Estado para asegurar la aplicación de la ley, y el marco socioeconómico de cada región.

Agrega que éstos han sido afectados por las medidas que cada gobierno ha adoptado frente a la pandemia de la Covid-19 y, con ello, las dinámicas y flujos del tráfico de migrantes y la trata de personas.

Durante el webinario de la presentación, Salomé Flores Sierra Franzoni –coordinadora del Centro de Excelencia para Información Estadística de Gobierno, Seguridad Pública, Victimización y Justicia- explicó que aunque hay diferencias en el tipo de medidas que cada gobierno ha adoptado, en general todas están orientadas al confinamiento, al distanciamiento social, a las restricciones de la movilidad e incluso al cierre de fronteras. Por ello, lo que el informe pretende revisar es si esto ya ha impactado visiblemente sobre dichos delitos.

Y comparó que durante la crisis financiera de2008, el impacto económico ocasionó un aumento en las tasas de desempleo en Estados Unidos, lo que generó que menos personas intentaran cruzar las fronteras de manera irregular, y por lo tanto hubo una reducción de remesas. Dicha crisis también impactó en el tráfico de personas, en particular porque las tarifas que cobraban los traficantes sufrieron un estancamiento, por lo que el mercado tuvo una disrupción.

Por ello, mencionó que se prevé que en el mediano plazo, el impacto de la crisis por la pandemia de Covid-19 tenga el mismo efecto en los flujos de América del Norte; sin embargo, en el largo plazo “lo que se observa también es que si en los países de origen hay un incremento prolongado en las tasas de desempleo y pobreza, esto, eventualmente, podría generar que las personas buscaran migrar y que por consiguiente se diera lugar a un mayor tráfico ilícito de migrantes hacia Estados Unidos”.

En el caso de Europa, lo que se observa es que los flujos de migrantes y refugiados que viajan por la vía del Mediterráneo continúan, ya que los factores que dan origen a que ellos busquen esa movilidad, como el conflicto y la pobreza, también persisten. Los riesgos de contraer la enfermedad, el confinamiento, las restricciones de viajes e “incluso el conocimiento de saber que potencialmente pueden tener un acceso limitado o nulo a tratamiento de salud o que en el caso de contraer la enfermedad van a tener dificultad para tener un entorno sanitario que les permita recuperarse”, tampoco ha impedido la movilidad de migrantes.

Algunas conclusiones del documento, informó la integrante de la UNODC, es que se prevé que el coronavirus tenga un “impacto inmediato en la tasas de desempleo, pobreza y también que impacte en el delito de tráfico de personas. Además, que eventualmente tal vez se produzca un impacto en los niveles de violencia”.