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El sector de transporte es responsable del 15 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero en América Latina y el Caribe, reveló un informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA). Agregó que ésta es una de las principales causas de más de 300 mil muertes prematuras al año en la región por la mala calidad del aire.

El reporte Movilidad eléctrica: avances en América Latina y el Caribe y oportunidades para la colaboración regional 2019 indicó que dar el paso hacia la movilidad eléctrica ayudará a los países de la región a “reducir las emisiones contaminantes y cumplir los compromisos del Acuerdo de París sobre cambio climático”. Al mismo tiempo se fomentarían las inversiones y la creación de empleos verdes, elementos clave para la recuperación post-Covid-19.

Dicho estudio –financiado por la Comisión Europea a través del programa EUROCLIMA+, la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) y la empresa Acciona– señaló que a pesar de que el transporte público es el segmento que se está electrificando a mayor velocidad en la región, “aún se encuentra en una fase incipiente de despliegue”.

Al respecto, Leo Heileman, director regional del PNUMA, manifestó: “hemos visto una reducción en la contaminación atmosférica de nuestras ciudades a causa de los confinamientos para prevenir la propagación de la Covid-19. Pero estas mejoras son sólo temporales. Debemos emprender un cambio estructural para que nuestros sistemas de transporte contribuyan definitivamente a la sostenibilidad de nuestras ciudades”.

Según el informe, “el peligro de un bloqueo tecnológico en los próximos 7 a 15 años si las autoridades optan por renovar las antiguas flotas con nuevos vehículos de combustión interna que seguirán contaminando el aire de las ciudades y causado daños a la salud”.

Por ello, el PNUMA llamó a los tomadores de decisiones para dar prioridad a la electrificación del transporte público en el futuro, y a elaborar “una hoja de ruta clara a mediano y largo plazo que ofrezca certidumbre legal a la inversión privada y considere la movilidad sostenible en los planes de ampliación de la red eléctrica, en línea con el Acuerdo de París”.

El Acuerdo de 2015, firmado por casi 200 países, tiene como objetivo “mantener el aumento de la temperatura global muy por debajo de los 2 ?C por encima de los niveles preindustriales para fines de siglo y proseguir con los esfuerzos para limitar aún más el aumento de la temperatura a 1.5 ?C”.

Los avances en la transición hacia la movilidad eléctrica

El informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente analizó los logros más recientes en 20 países de Latinoamérica, y destacó que son Chile, Colombia, Ecuador y Brasil las naciones más avanzadas en la incorporación de autobuses eléctricos en sus ciudades.

Sumado a ellos, Costa Rica y Panamá “han trazado ya estrategias o planes nacionales sobre la materia; mientras Argentina, México, Paraguay y República Dominicana están formulando los suyos”.

A su vez, el PNUMA indicó que entre enero de 2016 y septiembre de 2019 se registraron en la región más de 6 mil vehículos eléctricos livianos. También se están desarrollando los negocios de movilidad compartida de bicicletas y monopatines eléctricos en al menos nueve países de la región.

Además, en Brasil, Chile, México y Uruguay se han integrado “electrocorredores que permiten a los usuarios extender la autonomía de sus vehículos gracias a las redes de puntos de recarga rápida”, resaltó el estudio.