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Las reporteras han jugado un papel fundamental en la transformación del rostro y la dinámica del periodismo: “Nosotras trajimos la perspectiva de género, de derechos humanos y la de paz al periodismo mexicano y latinoamericano”, afirmó la escritora Lydia Cacho.

Han sido las periodistas quienes desarrollaron nuevas estrategias de investigación y documentación mediante el uso de la perspectiva de género y de derechos humanos; lo que, en su opinión, marca una diferencia en cómo se investiga, qué se investiga y quién lo investiga.

Para ella, en colectivo, las mujeres mensajeras han aprendido a “ir mucho más allá de lo que hacía la prensa tradicional dominada por editores, correctores, corresponsales, reporteros hombres que sólo tomaban la nota y creían en la falacia del periodismo objetivo. Las redacciones y medios de comunicación son sistemas eminentemente machistas, patriarcales, corrompidos y corruptores: “se sienta a la mesa con los políticos de una manera poco transparente”.

Por eso, indicó, las persiodistas le han hecho frente “a un poder patriarcal que todavía cree que las mujeres no tenemos por qué meternos en lo que ellos consideran sus espacios privados”. La autora del libro Los demonios del edén. El poder que protege a la pornografía infantil, puso como ejemplo “el trato específico a ciertas periodistas mujeres con ciertas características: las que trabajaban sin perspectiva de género eran las que siempre tenían más acceso a ciertas fuentes”.

Transgredir, transformar la manera de hacer periodismo, realizar diagnósticos, contar con evidencias sólidas ha tenido un costo “brutal” y tiene un costo “enorme”, incluso el doble que los periodistas varones.

Durante la presentación de la Cartografía de agresiones a mujeres periodistas –elaborada por CIMAC– afirmó que se tiene que ver a la cara “toda la línea de fuego a la que nos enfrentamos todos los días las mujeres reporteras y sobre todo a quienes hacemos periodismo de largo aliento”. Por todo ello, son descalificadas diariamente tanto por los poderes, como por la sociedad y hasta por sus propios compañeros mediante tácticas de degradación, denigración y manipulación de la vida privada y laboral de las periodistas.

De acuerdo con la especialista en temas de género, los periodistas hombres mencionan “siempre nuestra edad, nuestra apariencia; resignifican  los cuerpos de las mujeres periodistas si son distintos a los de ellos porque nos tratan diferente”. La cosificación también la replica la Fiscal de libertad de expresión al preguntar en primer lugar cuando se acude a denunciar: ¿cómo iba vestida la reportera?, ¿qué hacía, con quién se metió? “Preguntas que nunca le hacen a un hombre periodista que ha sido agredido”, enfatizó.

Para la periodista, al atacar constantemente a quienes investigan, lo único que logran “con efectividad” es generar incertidumbre y miedo que paraliza en las, los periodistas, así como en sus familias, tanto que pueden decirles constantemente: ya párale.

También criticó al gobierno federal, que “considera que todo periodismo de investigación puntual hecho por mujeres tiene algo de perverso en contra de los patriarcas dominadores de la política”.

Según ella, desde la Presidencia se impulsa una guerra en contra de los medios de comunicación, misma que ha sido “afinada”, también, por los aliados del partido Morena.

Para Cacho, la estrategia radica en negar la realidad e intercambiarla por propaganda “para empezar a ocultar la realidad que nosotras estamos documentando”, la cual “nos deja en una fragilidad mucho mayor de la tenida durante muchos años”.