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La pandemia de Covid-19 evidenció la fragilidad social y las limitaciones estructurales de la gobernanza mundial, por lo que es necesario pensar a largo plazo para establecer vínculos entre el ahora y el futuro para enfrentar la emergencia sanitaria, ya que esto determinará la trayectoria de su desarrollo en los próximos años, advirtió Pablo Yanes, coordinador de Investigaciones en México de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

“Ha sido una gran prueba de estrés para la institucionalidad social, que en muchos casos no ha salido bien calificada. Tenemos en toda la región problemas de acceso oportuno a la salud, tenemos ausencia de acceso suficiente a servicios públicos básicos y calidad de la vivienda que no permite cumplir el objetivo de quedarse en casa, y también hay una población que vive al día, que tiene muy poca protección a la caída de la economía”, explicó Yanes.

Durante el conversatorio virtual “Horizontes post pandemia. Diálogos desde las ciencias sociales. Post pandemia y nuevo régimen de bienestar”, Yanes alertó que –al ser global– la crisis está afectando al conjunto de producción, distribución y circulación de bienes y servicios a escala mundial; por ello, los previsibles escenarios de recuperación económica indican para América Latina caídas económicas en todos los países.

De igual modo, al ser una crisis de naturaleza desconocida se ha dado una rápida caída de las economías, por lo que se presenta una dificultad para reabrirlas y principalmente para mantener está reapertura.

Con ello, América Latina –y principalmente México, Nicaragua y Ecuador– está en riesgo de retroceder 13 años en materia de pobreza y pobreza extrema, no sólo porque las cifras han aumentado desde inicios de 2020 –28.7 millones en pobreza y 16 millones en pobreza extrema más que en 2019–, sino porque quienes no se encuentran dentro de estos indicadores, están muy cerca de entrar a una situación de pobreza.

De igual forma, el maestro en gobierno y asuntos públicos por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) advirtió que la crisis sanitaria es muy aguda y dejará un periodo de crisis largo, por lo que es prioritario manejar con cautela la situación para no pretender tener soluciones rápidas, inmediatas –salidas posibles o balance de daños–, porque se “siembra el riesgo de querer interpretar riesgos nuevos con categorías antiguas”.

En ese contexto, indicó que desde el Observatorio Covid-19 en América Latina y el Caribe de la CEPAL se han propuesto en lo inmediato otorgar un “ingreso básico de emergencia”, durante 6 meses, a la población en situación de pobreza.

Asimismo, exhortó a las autoridades a renovar el estado de bienestar de la región, a través de un ingreso básico universal y protección social universal (con salud, pensiones y seguros de desempleo) para distribuir el ingreso y el poder para la toma de decisiones.

“Necesitamos avanzar a un nuevo estado de bienestar en donde haya plena universalización del acceso a los derechos sociales fundamentales –salud, educación, servicios públicos, vivienda, servicios integrados de calidades homogéneas al alza desmercantilizados–, así como un pilar de seguridad económica”, alertó Yanes.

Finalmente, indicó que se debe repensar el modelo de desarrollo y consolidar las dimensiones económicas, sociales y ambientales del desarrollo sostenible de la Agenda 2030, crear estrategias de inclusión laboral en la reactivación y generar políticas universales, redistributivas y solidarias para mejor el bienestar y los derechos de la población.