viernes 10, julio 2020

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Con sede en Guadalajara, Jalisco, pero con tentáculos en todo el país, el Cártel Jalisco Nueva Generación aumenta el nivel de afrenta con el gobierno mexicano. Lo que sigue debería ser la aplicación sin miramientos de la fuerza del Estado para acotar el poder que ha amasado a lo largo de los años.

Encabezado por Nemesio Oseguera Cervantes (o Rubén Oseguera Cervantes o Nemesio Oseguera Ramos) alias Mencho (o el Gallero, o el Señor de los Gallos), el CJNG se ha posicionado como la segunda organización criminal más poderosa en el país, capaz de amenazar y atacar gobiernos.

A últimas fechas, a este grupo criminal se le ha responsabilizado del asesinato del juez federal Uriel Villegas Ortiz y su esposa –ocurrido el pasado 16 de junio en Colima–, y del atentado contra la vida de Omar García Harfuch, secretario de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México, el 26 de junio.

Además, a mediados de este mismo mes habría amenazado a diversos funcionarios de seguridad, entre ellos el propio García Harfuch –quien resultó con tres heridas de bala– y también Alfonso Durazo, secretario federal.

Poco a poco, esta organización se convierte en el enemigo público número uno del gobierno de México. Sobre todo después de que la Unidad de Inteligencia Financiera ejecutó el operativo Agave Azul –el pasado 2 de junio–, que bloqueó cuentas de 1 mil 770 personas físicas, 167 empresas y dos fideicomisos ligados al Cártel, a solicitud de Estados Unidos.

El CJNG

Para la Administración para el Control de Drogas? (DEA, por su sigla en inglés), el Cártel del Mencho es una de las más poderosas organizaciones y de más rápido crecimiento en México y Estados Unidos.

El informe 2019 National Drug Threat Assessment –desclasificado por la DEA a inicios de este 2020– refiere que este grupo contrabandea drogas ilícitas en Estados Unidos, accediendo a varios corredores de tráfico, como Tijuana, Juárez y Nuevo Laredo.

Además de su rápida expansión en actividades de narcotráfico, la DEA señala que este cártel “se caracteriza por la disposición a participar confrontaciones violentas con el gobierno mexicano, fuerzas de seguridad y cárteles rivales”.

Como la mayoría de los principales grupos criminales mexicanos, el CJNG es una organización que fabrica y distribuye grandes cantidades de metanfetamina, cocaína, heroína y fentanilo. Y tiene presencia en al menos 24 de los 32 estados mexicanos. En Estados Unidos, esta organización criminal distribuye drogas en Los Ángeles, Nueva York, Chicago y Atlanta.

En el reporte 2019 National Drug Threat Assessment, la DEA advierte que el Cártel Jalisco Nueva Generación es la segunda organización con más influencia en el país vecino, por debajo del Cártel de Sinaloa, con actividades dispersas en el territorio estadunidense, con mayores concentraciones en zonas con grandes mercados de heroína.

Tanto Sinaloa como el CJNG controlan el corredor de tráfico ilegal Tijuana-San Diego; en Miami son, además de esos dos, los resabios del cártel de los Beltrán Leyva los tres grupos que transportan y distribuyen grandes cantidades de cocaína, metanfetamina, heroína y fentanilo.

En Michigan y Ohio, son Sinaloa y Jalisco Nueva Generación los cárteles que suministran a pandillas violentas cocaína, heroína y metanfetamina, con mayor frecuencia por correo, tractocamiones y autos. Estos cárteles están fuertemente armados, son violentos y generalmente trafican varias drogas, como marihuana, cocaína, heroína, fentanilo y medicamentos recetados.

Esas pandillas locales a las que se han aliado están desestructurados, desorganizados y no afiliados con pandillas regionales o nacionales como MS-13, Bloods o Crips.

Para la DEA, los cárteles mexicanos siguen siendo la mayor amenaza criminal en materia de drogas que enfrenta Estados Unidos, pues ningún otro grupo de otra nacionalidad está posicionado actualmente para desafiarlos. Al respecto, explica que “el Cártel de Sinaloa mantiene la huella más expansiva en Estados Unidos, mientras que el Cártel Jalisco Nueva Generación se ha convertido en la segunda presencia doméstica más dominante en los últimos años. Aunque los asesinatos relacionados con las drogas en México continúan alcanzando proporciones epidémicas, los miembros mexicanos de los cárteles en Estados Unidos aún se abstienen de los conflictos internos entre cárteles, lo que resulta en una violencia indirecta mínima en Estados Unidos”.

 

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