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Los pagos de Los Pinos al intelectual orgánico Héctor Aguilar Camín salían de la llamada “partida secreta” del Ramo 23, que se nutría con recursos públicos y era utilizada discrecionalmente por el entonces presidente Carlos Salinas de Gortari (1988-1994) para premiar “lealtades” y beneficiar económicamente a familiares, amigos, políticos, intelectuales, periodistas (articulistas y columnistas) y dueños de medios de comunicación.

Las personas que operaban directamente la “partida secreta” por instrucciones de Salinas eran el administrador de la Presidencia, el contador Ernesto Sentíes (fallecido); los hermanos Francisco y Araceli Vázquez Alanís, director de Finanzas (RFC:VAAF540803HD8) y secretaria particular de Sentíes (esta mujer tenía dos RFC: VAAA510507QW8 y VAAA510507AX9), y el secretario particular de Salinas, el escurridizo Justo Ceja Martínez, aunque éste más bien sólo transmitía las órdenes de su jefe Salinas.

Como funcionarios de Presidencia, los hermanos Vázquez Alanís eran los responsables de firmar los cheques que salían de la principal cuenta de la “partida secreta”: número 6300-0-005 en Banco Mexicano Somex, y estuvieron sujetos a investigación por el delito de peculado; pero, al final, todos fueron perdonados por el Poder Judicial.

Por ejemplo, sólo para darnos una idea de los millonarios montos de dinero público mensual que se distribuían desde esa cuenta bancaria, en noviembre de 1994 (último mes de gobierno de Salinas de Gortari), se emitieron 41 cheques por un total de 652 millones 38 mil 799.49 pesos.

Aunque esos cheques de la “partida secreta” se elaboraban y pagaban de manera directa a los beneficiarios en la residencia oficial de Los Pinos –algunos de ellos entregados directamente por el propio Salinas–, el domicilio fiscal para recibir la información bancaria de la cuenta señalada no eran Palacio Nacional ni Los Pinos, sino una vivienda particular ubicada en la calle Hacienda de la Condesa, colonia Prados del Rosario, delegación Azcapotzalco.

La semana anterior comentamos que el monto total de los cheques pagados a Aguilar Camín en el sexenio salinista ascendió a 3 mil 424 millones 450 mil 200 pesos de viejos pesos, es decir antes de que Carlos Salinas le quitara en 1993 tres ceros a la moneda mexicana, lo que significaría 3.4 millones de pesos de ahora más la inflación acumulada en 30 años, lo que resultaría otra vez en pagos en cientos o miles de millones de pesos actuales.

Cheques, recibos, cartas y recados entre Aguilar Camín y Salinas

Consentido y adulador de Carlos Salinas de Gortari, Aguilar Camín tuvo un trato privilegiado de Los Pinos todo el sexenio y fue a partir del 7 de abril de 1989 (apenas a 4 meses de que el priísta asumiera la Presidencia) cuando empezaron a fluir a sus cuentas bancarias los recursos públicos ordenados por el entonces presidente de la República.

Ese día el escritor emitió un “recibo provisional”, firmado por él mismo, para poder recibir de los administradores de la “partida secreta” un cheque por 250 millones de pesos de aquella época como primer pago “por adelantado” del estudio “El desafío educativo”, el cual sería realizado en el siguiente semestre por el Centro de Investigación Cultural y Científica (CICC) y la empresa Nexos-Sociedad, Ciencia y Literatura.

En esa información publicada el 9 de febrero de 2001 en la primera plana de El Universal escribí: “El primero de los recibos muestra que ambos personajes pactaron acuerdos desde los primeros meses del salinismo, los que al paso del tiempo denotarían los favores del mandatario, como pagar facturas por adelantado, aceptar cobros adicionales por retraso en el trabajo del grupo Nexos y proporcionar ‘ayuda solidaria’ para resolver apuros del doctor Aguilar Camín. La lógica de los documentos trasluce la actitud de Salinas frente al intelectual: cumple cuando esto le pide en el menor tiempo posible”.

En una carta fechada el 27 de agosto de 1990, Aguilar Camín muestra su cercanía con Salinas, a quien dirige una factura complementaria por 248 millones 220 mil viejos pesos. Ahí, el intelectual le explica a “Don Carlos” que a causa de la complejidad del propio estudio y diversos compromisos del Inegi, los investigadores incurrieron en un retraso de seis meses, eventualidad que según él le generó costos adicionales por 115 millones 920 mil pesos.

El jefe de los investigadores sometía así a consideración del primer mandatario el nuevo presupuesto y “en caso de tu aprobación”, le dice Aguilar Camín, le adjunta la factura con los nuevos costos.

La respuesta fue inmediata del entonces presidente, al autorizar que se le pagara el 6 de septiembre de 1990 a través de la cuenta de Banco Mexicano Somex, un cheque por 364 millones 140 mil pesos de la época. Un día después, el 7 de septiembre, entregaba el recibo por dicha cantidad.

Desde los primeros meses del gobierno de Salinas las facturas, recibos y cheques no se detenían, y el 18 de octubre del mismo año el intelectual orgánico recibía a nombre del CICC otro cheque por 795 millones 880 mil 500 viejos pesos, a cuenta de nuevas investigaciones que aún no realizaba.

Ese recibo respectivo esta firmado por Héctor Aguilar Camín y está fechado en Los Pinos, DF, y lleva el membrete de la Secretaría Privada de la Presidencia de la República, a cargo de Justo Ceja Martínez, uno de los burócratas de mayor confianza de los hermanos Carlos y Raúl Salinas de Gortari y quien estuvo prófugo en alguna época durante el gobierno de Ernesto Zedillo, porque tenía un proceso de investigación penal.

Casi un año después, el 5 de septiembre de 1991, Nexos-Sociedad, Ciencia y Literatura, SA de CV, volvía a la cargada y obtenía un cheque por 682 millones 145 mil 500 pesos, como pago complementario de las investigaciones que se habían acordado un año antes.

En esta ocasión el recibo no lo firmaba Aguilar Camín, sino Jesús García Ramírez, gerente de Nexos en ese momento, en papel membretado de la Presidencia de la República.

El mismo 5 de septiembre, Nexos presentaba otra factura equivalente al 50 por ciento del costo de un estudio más, bajo el título “América del Norte: evaluación del desempeño educativo”, por un monto de 150 millones 103 mil 750 pesos. Seis días después, el gerente firmaba el recibo por esa cantidad también en papel membretado de la Presidencia de la República.

El 1 de julio de 1992, Nexos presentaba otra factura complementaria correspondiente al 50 por ciento más, por un monto de 143 millones 577 mil 500 viejos pesos. Sólo 12 días después presentaba una factura más, pero esta vez como un “anticipo” para la supuesta ejecución de un proyecto similar al anterior, bajo el título de “América del Norte: evaluación del desempeño educativo en seis grandes ciudades”. La factura esta vez era por 496 millones 422 mil 500 pesos de aquellos tiempos.

El 6 de julio de 1992, en papel membretado de la Presidencia de la República, el gerente de Nexos firmaba un recibo por ambas cantidades que en total sumaban 640 millones de pesos salinistas.

Entre los documentos que ilustran la estrecha relación de conveniencia entre el político y el intelectual, figura una tarjeta informativa que le enviaba Aguilar Camín al presidente Salinas el 3 de septiembre de 1993, en donde le decía: “Presidente, se que no hemos terminado, pero nuestras finanzas, por la misma demora, andan mal. Si pudieras anticiparnos el saldo de la investigación, será una gran ayuda (solidaria)”. Agregaba de su puño y letra: “Un abrazo”.

Este pequeño mensaje explica por sí mismo por qué este intelectual orgánico está tan enojado con el presidente Andrés Manuel López Obrador, quien ya no le da contratos ni cheques de la cuenta presidencial y porque tampoco existe la “partida secreta” de donde se nutrían intelectuales, escritores, periodistas y algunos otros.

Ante esa petición urgente del intelectual a Salinas, el 20 de septiembre de 1993, estaba listo el nuevo cheque que solicitó Aguilar Camín por 542 mil 180.45 nuevos pesos (para entonces ya se habían quitado los tres ceros al peso). Una anotación en la fotocopia del cheque presidencial hacía notar que está “pendiente entrega de factura”.