viernes 10, julio 2020

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Por la pandemia de Covid-19, un estudio de Interpol-México ha alertado a las fuerzas del orden a que presten especial atención al aumento de las actividades ilegales vinculadas a la delincuencia común y organizada. Los grupos criminales han adoptado nuevos “negocios” frente a mercados cerrados por la emergencia sanitaria

La oficina de la Organización Internacional de Policía Criminal (Interpol-México) advirtió a las policías y Fuerzas Armadas las amenazas que representan para el país diversos delitos emergentes en el contexto de la pandemia de Covid-19, y recomendó reforzar la vigilancia para reacciones inmediatas frente a ilícitos cometidos en la emergencia sanitaria.

La velocidad a la que se propaga la enfermedad por todo el mundo y la incertidumbre que genera su evolución exigen una respuesta global en la que los servicios encargados de la aplicación de la ley es esencial para ayudar a contener la enfermedad, conseguir unas comunidades más seguras y luchar contra delincuentes que ven el brote como una oportunidad para intensificar o diversificar sus actividades delictivas, subrayó la Interpol.

“A la luz de diversos modus operandi de la delincuencia, como actos deliberados que podrían ocasionar un riesgo de contagio de coronavirus, venta de productos médicos falsos, fraudes, estafas, phishing, ciberdelitos los organismos encargados de aplicar la ley deben intensificar su labor de vigilancia”, señaló la oficina en México de la Interpol en su informe Pandemia de Covid-19: directrices para las fuerzas del orden.

Intimidación y contagio deliberado de Covid-19

La policía criminal internacional ha registrado algunos casos notificados de incidentes con personas que han escupido o tosido en la cara de funcionarios de las fuerzas del orden con fines intimidatorios, acciones que pueden entrañar un riesgo si estas personas están enfermas de Covid-19, señaló el documento cuya copia posee este semanario.

“Puede que algunas personas infectadas se desplacen deliberadamente de una zona afectada a una que no lo está, y ello a pesar de su enfermedad y de las restricciones que puedan aplicarse a los viajes, incluso se han producido casos de personas que afirman comercializar en línea muestras de fluidos corporales contaminados”, refirió.

El 7 de abril se registró un caso de este delito de contagio que involucró al jefe de la Jurisdicción Sanitaria número 2 de los Servicios de Salud de Oaxaca, Daniel López Regalado, destituido del cargo al ser denunciado de pretender contagiar deliberadamente de Covid-19 a médicos y enfermeras y a un policía en el hospital del ISSSTE, para escapar y no ser retenido al confirmarse que presentaba contagio de coronavirus.

Asimismo, el ciudadano Arturo Pastrana presentó denuncia penal en contra del youtuber @SoyDavidShow por su conducta que podría derivar en un posible contagio de coronavirus para quienes acuden y trabajan en Superama de la colonia Narvarte, pues salió de compras el 11 de abril a pesar de haber sido diagnosticado con Covid-19.

Ante este riesgo potencial de contagio del nuevo coronavirus, la Interpol sugirió a las fuerzas del orden extremar precauciones al acercase a personas que no tengan un comportamiento cooperativo, y llevar puestos los equipos de protección individual (EPI). En particular, apuntó que los funcionarios de policía de fronteras deben reportar a aquellas personas que presentan síntomas al pasar los controles fronterizos.

En concreto, subrayó que los investigadores especializados deben informarse de estos riesgos a los funcionarios de las fuerzas del orden dedicados al mantenimiento del orden público o que trabajen como escoltas de personajes públicos destacados, así como expertos en ciberdelincuencia o terrorismo deben prestar especial atención a los sitios de venta en línea.

Productos médicos falsos

La pandemia de Covid-19 ha abierto posibilidades a los delincuentes depredadores, que sacan provecho de la alta demanda de productos de protección individual y de higiene para obtener dinero rápido, indicó la organización internacional con presencia en 194 países.

Refirió que la operación Pangea, llevada a cabo en marzo pasado por Interpol y otros organismos, ha dejado al descubierto un aumento de productos médicos falsos o falsificados en el mercado, tales como: mascarillas quirúrgicas desechables, desinfectante para manos, medicamentos antivirales y fármacos contra la malaria, vacunas, test de detección de la Covid-19.

Los organismos encargados de la aplicación de la ley que participan en la operación Pangea hallaron 2 mil enlaces en línea en los que se hacía publicidad de dispositivos médicos relacionados con la Covid-19. De ellos, las mascarillas quirúrgicas falsificadas eran el artículo más vendido en línea, ya que figuraban en 600 de los casos estudiados a lo largo de la semana de acción.

La incautación de más de 34 mil mascarillas falsas y que no cumplían los requisitos mínimos de calidad, “espráis corona”, “kits contra el coronavirus” o “medicamentos contra el coronavirus” revela solo la punta del iceberg por lo que respecta a esta nueva tendencia de la falsificación, refirió el informe.

En comparación con la semana de acción llevada a cabo en 2018, en 2020 las incautaciones de medicamentos antivirales no autorizados registraron un aumento del 18 por ciento, y las de partidas no autorizadas de cloroquina (un fármaco contra la malaria) aumentaron en más de un ciento por ciento, lo que también puede guardar relación con el brote de la Covid-19.

La Interpol recomendó a los organismos encargados de la aplicación de la ley deben mostrarse especialmente vigilantes con los productos falsos o falsificados e informar a los ciudadanos sobre los anuncios en línea falsos o engañosos relacionados con estos productos.

Durante la semana de acción (del 3 al 10 de marzo de 2020), las autoridades de los países de Interpol participantes inspeccionaron más de 326 mil paquetes, de los cuales más de 48 mil fueron aprehendidos por los servicios de aduanas y las autoridades reguladoras.

Los países de Interpol participantes inspeccionaron más de 326 mil paquetes. En total, las autoridades se incautaron de unos 4.4 millones de unidades de fármacos ilícitos en todo el mundo.

Entre ellos figuraban: comprimidos para tratar la disfunción eréctil; medicamentos contra el cáncer; hipnóticos y sedantes; esteroides anabolizantes; analgésicos; agentes que actúan sobre el sistema nervioso; medicamentos dermatológicos; vitaminas.

Asimismo, más de 37 mil dispositivos médicos no autorizados o falsos, la inmensa mayoría de los cuales eran mascarillas quirúrgicas y equipos de autocontrol (del VIH y la glucosa), pero también diversos instrumentos quirúrgicos.

La información suministrada por los países participantes durante la operación apunta a una considerable disminución (alrededor del 40 por ciento) de los envíos internacionales de paquetes de pequeño tamaño, probablemente debido a la epidemia de coronavirus.

En el marco de la operación ya se han cerrado más de 2 mil 500 enlaces web, que dirigían en particular a sitios web, páginas de medios sociales, mercados en línea y anuncios de fármacos ilícitos publicados en internet, y un número similar se encuentran en fase de cierre. Los esfuerzos conjuntos de distintas autoridades han permitido desbaratar las actividades de 37 grupos delictivos organizado.

Fraudes y estafas

La Interpol señaló que, desde que se declaró el brote de Covid-19, se ha tenido noticia de diversos tipos de estafas y fraudes –cuyos autores se aprovechan de la situación de crisis–, actividades fraudulentas que Interpol divide en diversas categorías, a saber.

Estafas en línea: los estafadores crean sitios web fraudulentos, plataformas de comercio electrónico y cuentas de medios sociales y envían mensajes de correo electrónico para pretendidamente vender y entregar a domicilio productos médicos. En algunos casos, utilizan nombres de conocidas empresas que se dedican a la producción y distribución de tales artículos. Seguidamente, piden a las víctimas que realicen los pagos correspondientes por medio de transferencias bancarias.

Estafas telefónicas por medios telefónicos que guarda relación con la pandemia de Covid-19, en las que una persona que pretende ser un pariente hospitalizado llama por teléfono a un anciano y le pide que asuma el pago del tratamiento médico, efectuando una transferencia de dinero o entregando el dinero en efectivo a unos falsos representantes del sistema de sanidad pública.

Phishing

Uno de los métodos más recurrentes de la delincuencia en tiempos de coronavirus es el phishing, delito basado en el envío de correos electrónicos o mensajes SMS que, con frases como “conoce la nueva cura contra el coronavirus” o “éstas son las nuevas recomendaciones de la OMS contra la pandemia”, buscan engañar a los profesionales de las organizaciones y conducirlos a páginas web maliciosas, donde les propagan malware, es decir, un programa informático que vulnera sus equipos.

Los delincuentes, haciéndose pasar por las autoridades sanitarias, envían cartas o mensajes de correo electrónico relacionados con la pandemia, con el objetivo de incitar a las víctimas a conectarse a un determinado sitio web introduciendo sus direcciones de e-mail y sus contraseñas. Seguidamente, los estafadores utilizan tales datos para acceder a información delicada y, potencialmente, sustraerles fondos.

La Interpol planteó que se debe informar a los organismos policiales sobre estas prácticas, “que probablemente vayan en aumento”, y que las fuerzas del orden deben dar a conocer a la ciudadanía estos nuevos modus operandi, por medio de mensajes de difusión pública.

El informe da cuenta de que la Unidad de Delincuencia Financiera de Interpol está ayudando a los países miembros a interceptar el dinero enviado por las víctimas de delitos relacionados con actividades fraudulentas, y sugiere a sus homólogos ponerse en contacto con dicha unidad a través de la Oficina Central Nacional de su país.

Ciberdelincuencia

El enorme aumento del número de personas que teletrabajan conlleva un incremento de riesgos y vulnerabilidades, en los que los ciberdelincuentes traten de aprovecharse de esta situación provocada por la pandemia, asienta el documento de Interpol.

“Ante el notable incremento de casos de ciberdelitos adaptados a determinados aspectos de la crisis del coronavirus, el equipo de respuesta a ciberamenazas del Centro de Interpol de Intercambio de Información sobre la Ciberdelincuencia ha detectado un aumento significativo del número de tentativas de ataques con ransomware dirigidos contra organizaciones e infraestructuras clave que participan en la reacción contra la epidemia.

“Los ciberdelincuentes están utilizando estos programas para tomar digitalmente como rehenes a hospitales y servicios médicos, impidiéndoles el acceso a archivos y sistemas fundamentales hasta que se pague un rescate”.

“Se observa un aumento de ataques de malware y ransomware en los que se usa la pandemia de Covid-19 para infectar los sistemas informáticos de personas y organizaciones. Los ciberdelincuentes han modificado sus tácticas, técnicas y procedimientos para explotar las vulnerabilidades generadas por la situación actual de las infraestructuras esenciales, tales como los sistemas hospitalarios, han sido objeto de ciberataques y de ataques con ransomware”.

Para el control de zonas de confinamiento y de las agrupaciones de personas, por ejemplo, en farmacias y comercios, la Interpol plantea sopesar la posibilidad de crear alianzas entre empresas de seguridad privadas, la policía y el ejército, para acordonar infraestructuras esenciales, como los hospitales, prever fugas de presos, disturbios o revueltas de la población por las restricciones, el suministro de alimentos y medidas de control.

Así como prestar especial atención al mantenimiento del orden público dentro y fuera de las cárceles, al señalar que informar de las medidas preventivas y de control aplicables en los centros de detención puede ser esencial para el mantenimiento del orden.

Evaluación mundial de amenazas vinculadas a la Covid-19

En vista de los drásticos cambios provocados por la Covid-19 en el panorama de la aplicación de la ley, Interpol ha difundido entre sus 194 países miembros una evaluación de las amenazas que la enfermedad plantea a escala mundial en el ámbito de la delincuencia y la labor policial, asienta el informe Pandemia de Covid-19: directrices para las fuerzas del orden.

El documento, destinado exclusivamente a las fuerzas del orden, se basa en la experiencia y conocimientos aportados por la policía de países que enfrentan problemas ligados a la Covid-19, actualizado periódicamente a medida que surgen nuevas amenazas.

El texto esboza el “ciclo de vida de la delincuencia”, para ayudar a los organismos encargados de la aplicación de la ley de los países actualmente afectados, y advierte de los retos a los que se enfrenta la policía en las distintas regiones, así como las buenas prácticas y medidas para mitigar los efectos de los delitos relacionados con la Covid-19.

Repercusiones en la policía

Apunta dos temas fundamentales que está estudiando Interpol como las repercusiones en los funcionarios y las infraestructuras policiales, y las nuevas oportunidades de delinquir que ha generado la Covid-19, así como sus repercusiones en los mercados ilícitos existentes.

La pandemia ofrece incentivos y oportunidades a los grupos delictivos, por lo que, cada vez que se descubren nuevas tendencias, Interpol da a conocer rápidamente a los países miembros.

En el documento también se describe una serie de usos innovadores de distintas tecnologías, como el empleo de drones o la utilización creciente de la biometría y la inteligencia artificial, a fin de adaptarse a los desafíos que plantea la Covid-19.

Riesgos mundiales

Entre los riesgos en constante evolución el informe destaca un notable aumento de las ciberamenazas, entre ellas los dominios malignos, los malware y los ransomware; los ataques crecientes que sufren, en su calidad de infraestructuras esenciales, los proveedores de servicios sanitarios y las tiendas de productos de primera necesidad.

El comercio fraudulento de equipos de protección individual (EPI) y medicamentos antivirales, y la venta de falsificaciones de estos productos; el incremento de la venta de drogas a través de los medios sociales, las aplicaciones cifradas y la red oscura; la posibilidad de que personas y empresas que sufren una reducción de sus ingresos sean víctimas de usureros.

Cambios en las pautas delictivas

Dado que un tercio de la población mundial se encuentra actualmente sometida a alguna forma de confinamiento, se está observando ya una modificación de las pautas delictivas.

Debido a la presencia de un mayor número de personas en sus hogares, han disminuido los robos con allanamiento de morada, pero los ladrones se centran cada vez más en las fábricas o locales comerciales que permanecen desocupados.

Desde el inicio de las cuarentenas vinculadas al coronavirus también han aumentado considerablemente casos de violencia doméstica, y la información recibida muestra que mujeres y niños están especialmente expuestos a tales abusos.

Asimismo, en las últimas semanas se ha observado un aumento de la actividad de los pederastas que buscan material relacionado con el abuso sexual de menores, lo que se ha visto agravado por la falta de moderadores que se encarguen de detectar y eliminar de las redes los contenidos ofensivos.

Interpol también da seguimiento, y recibe información de los países miembros, en relación con los cambios sufridos en otros ámbitos de la delincuencia, como el tráfico y la trata de personas y los delitos contra el medio ambiente.

Interpol mantiene bases de datos mundiales con información policial sobre delincuentes y delitos, y proporciona apoyo operativo y forense, servicios de análisis y formación. Estas capacidades policiales se facilitan en todo el mundo y sustentan tres programas mundiales, dedicados respectivamente a la lucha contra el terrorismo, la ciberdelincuencia, la delincuencia organizada y las nuevas tendencias delictivas.

Los organismos encargados de la aplicación de la ley deben entender estas directrices como un componente de la estrategia de respuesta al brote, y aplicarlas en estrecha colaboración con las autoridades sanitarias nacionales. No sustituyen a las directrices nacionales, sino que las complementan. Todas las medidas adoptadas por las autoridades policiales nacionales deben ajustarse a la legislación nacional aplicable y a las obligaciones internacionales, acota el informe.