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Con la actual emergencia sanitaria por el SARS-CoV2, México se enfrentará a una contracción mayor de la actividad economía, endeudamiento en las actividades del sector público y contará con menores medidas para hacer frente a los efectos adversos por las cuarentenas instrumentadas, el menor envío de remesas, los menores precios de las materias primas, los menores ingresos por turismo, la mayor aversión al riesgo por parte de los inversionistas internacionales, las salidas de capitales y la mayor volatilidad en los mercados financieros, alertó un análisis del Instituto Belisario Domínguez. Ello, en contraste con lo vivido en la pandemia de influenza H1N1 y la crisis por la Gran Recesión en 2009.

El estudio explicó que este año el país también se enfrenta a la caída de los precios del petróleo –que ha alcanzado mínimos históricos. También refiere que el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) estiman un decrecimiento para la economía mexicana de 6.6 por ciento, que de confirmarse implicaría el segundo decrecimiento más profundo en la historia de México, sólo por detrás de una caída en la producción de -15.2 por ciento en 1932.

Aunado a ello, la nota estratégica Las finanzas públicas ante la crisis de 2009 y de 2020, diferencias y similitudes advirtió que la pandemia ha implicado un choque económico tanto de oferta como de demanda, y “en unos cuantos meses” se ha convertido en la mayor crisis económica que el mundo ha experimentado desde 1930.

Por ello, ante este panorama, el Instituto indicó que se puede esperar una disminución en los ingresos públicos en relación con lo estimado en los Pre-Criterios 2021 –incorpora los efectos de un choque drástico sobre el escenario económico de México y el resto del mundo derivado de la pandemia de Covid-19–, y será necesario la instrumentación de una política fiscal para hacer frente a la coyuntura que modifique la estructura de gasto originalmente planteada.

Por otro lado, el análisis indicó que la recaudación de ingresos tributarios –al depender de la actividad económica– podría disminuir si la contracción en 2020 es mayor al 2.9 por ciento, como pronostican el FMI y la Cepal.

Por lo que actualmente el país cuenta con menores ingresos no recurrentes como proporción del producto interno bruto (PIB), lo que limita el margen de la política fiscal para amortiguar los choques negativos en la actividad económica. Además, el nivel de endeudamiento público de la economía mexicana es 12 puntos del PIB.

Asimismo, el país cuenta con un menor espacio fiscal para hacer uso de recursos financieros al contar con mayor endeudamiento y un déficit inercial implementado desde 2009.

“Desde la crisis económica-financiera de 2008-2009, los ingresos presupuestarios han sido insuficientes para financiar el gasto público, lo que ha reducido el espacio fiscal para afrontar el escenario actual”, advirtió el Instituto.

Hasta ahora las acciones instrumentadas por el gobierno para hacer frente a la crisis por el coronavirus son:

  1. Pago de contribuciones a la seguridad social. En 2009 se otorgó durante los meses de mayo y junio un descuento del 20 por ciento de las cuotas patronales al IMSS. En 2020, sólo se ha anunciado el diferimiento en el pago de impuestos y contribuciones a la seguridad social (IBD, 2020).

  2. Reestructura de deuda. En 2009 la Asociación de Bancos de México realizó acciones para evitar la cartera vencida para apoyar a las pequeñas y medianas empresas y a los sectores más afectados. En 2020, la Secretaría de Hacienda y Credito Público (SHCP), anunció que la CNBV emitió con carácter temporal, criterios contables especiales, aplicables a instituciones de crédito, respecto de los créditos al consumo, vivienda y comerciales, para los clientes cuya fuente de pago se encuentre afectada por esta contingencia.

  3. Apoyo a pequeñas y medianas empresas. En 2009, a través de Nacional Financiera se otorgó créditos hasta por 5 mmp (0.04 por ciento del PIB), de acuerdo con la SHCP (2009). Para 2020 se tiene planeado créditos hasta por 36.0 mmp (0.15 por ciento del PIB), de acuerdo con el IBD (2020).

  4. Apoyos al sector turismo, de aviación y porcino para contrarrestar los efectos negativos en la economía por la pandemia de influenza, se 17.4 mmp (0.14 por ciento del PIB), de acuerdo con la SHCP (2009). Con respecto a lo que sucede en 2020, Citibanamex (2020) estima que los apoyos fiscales hasta ahora anunciados equivalen a 0.6 por ciento del PIB.

El Instituto Belisario Domínguez sugirió contar con recursos como los del Fondo de Estabilización de los Ingresos Presupuestarios, para elevar el gasto público ante choques negativos en la actividad económica y mantener reglas claras sobre la temporalidad y ejercicio de los déficits fiscales.

Finalmente, el Instituto –dependiente de la Cámara de Senadores– explicó que, por el momento, los recursos destinados a hacer frente a la crisis están por debajo del 2 por ciento del PIB que se destinaron en 2009. Sin embargo, habría acciones por parte de gobierno con respecto a la política fiscal, conforme las actividades se vayan reestableciendo

 

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