sábado 11, julio 2020

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Debido a los impactos provocados por la actual emergencia sanitaria, la pobreza alcanzará a 34.7 por ciento de latinoamericanos y la pobreza extrema al 13 por ciento, alertaron la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

De acuerdo con el informe conjunto Coyuntura Laboral en América Latina y El Caribe. El trabajo en tiempos de pandemia: desafíos frente a la enfermedad por coronavirus (Covid-19), la pandemia afectará negativamente la dinámica de la pobreza y la desigualdad, y el logro de los compromisos de la Agenda 2030.

Al respecto, en el texto se estima que para este año el índice de desigualdad aumente entre 0.5 y 6.0 por ciento; y la tasa de la pobreza incremente 4.4 por ciento, alcanzando a 214.7 millones de latinoamericanos (34.7 por ciento), y la pobreza extrema 2.6 por ciento, afectando a 83.4 millones de personas de Latinoamérica (13 por ciento).

A su vez, indicó que desde antes de la pandemia, América Latina y el Caribe ya mostraba bajo crecimiento, por ello los expertos esperan para el año 2020 “la peor contracción económica desde 1930, con una caída en el Producto Interno Bruto (PIB) regional del -5.3 por ciento”.

Lo anterior traerá efectos negativos en el mercado de trabajo como: el deterioro de la calidad del empleo, y un aumento de la tasa de desocupación de entre el 3.4 por ciento hasta el 11.5 por ciento, equivalente a más de 11.5 millones de nuevos desempleados.

Por lo cual, los organismos internacionales propusieron en el documento “un ingreso básico de emergencia (IBE) por un monto igual a una línea de pobreza durante seis meses para satisfacer necesidades básicas y sostener el consumo de los hogares. Esto supondría un gasto adicional del 2.1 por ciento del PIB para abarcar a todas las personas que se encontrarán en situación de pobreza en 2020”.

También, subrayaron “la necesidad de repensar el modelo de desarrollo y consolidar las dimensiones económicas, sociales y ambientales del desarrollo sostenible, sin dejar a nadie atrás, como lo señala la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. […] Se requiere un sistema de protección social basado en un enfoque de derechos, sensible a las diferencias, con políticas universales, redistributivas y solidarias”, concluyeron.