jueves 2, julio 2020

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La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) declararon que no hay evidencia científica suficiente para atribuir el origen del nuevo coronavirus SARS-CoV-2 a los murciélagos.

Señalaron que, por el contrario, la actual crisis surgió de la inadecuada forma que tiene la humanidad de relacionarse con el medio ambiente, por lo cual llamaron a la sociedad a respetar a los animales, la vida silvestre y conservar los hábitats.

De acuerdo con la Semarnat y la Conanp, las enfermedades emergentes en el último medio siglo “se componen no sólo de nuevas afecciones en humanos, sino también incluyen algunos de los padecimientos infecciosos más antiguos que están aumentando en virulencia o en ubicaciones geográficas. […] Pueden ser causadas por bacterias, virus, hongos, protozoarios o parásitos”.

Al respecto, apuntaron en un comunicado que aunque la información disponible sugiere que la Covid-19 podría tener un origen animal, porque los datos de secuencia genética muestran que el SARS-CoV-2 es un pariente cercano de otro CoV que circula en poblaciones de murciélagos del género Rhinolophus (murciélagos de herradura), no hay suficiente evidencia científica para identificar el origen de este virus, según datos de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE).

Advirtieron que pese a ello, los murciélagos han sido blanco de ataques al igual que otras especies de la vida silvestre. “Este miedo equivocado y generalizado disminuye aún más sus posibilidades de supervivencia [de los] que ya estaban en peligro por las actividades humanas y sus modos de consumo”.

Agregaron que “la realidad es que los murciélagos generan beneficios no sólo a la naturaleza, sino también a la salud y bienestar de los humanos: acciones como la polinización y dispersión de semillas de más de 130 plantas, entre ellas el agave, que son utilizadas para la producción de alimentos; el control de plagas agrícolas que reduce el uso de insecticidas tóxicos y disminuye los costos de producción y el daño generado al medio ambiente”.

Además, manifestaron que las enfermedades zoonóticas –transmisión entre animales y humanos– requieren “un mayor contacto con los reservorios microbianos de vida silvestre, provocado por la destrucción de su hábitat natural a consecuencia del crecimiento no planificado de las poblaciones humanas; un mayor contacto con animales domésticos; mercados de animales sin regulación sanitaria; y la introducción de especies exóticas invasoras”.

Por lo cual, las instituciones afirmaron que la actual crisis sanitaria que se vive por la Covid-19 surgió de la destrucción de los ecosistemas.