miércoles 8, julio 2020

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Con 9 mil 501 casos confirmados y 857 defunciones, las autoridades sanitarias declararon la Fase 3 de la pandemia de Covid-19. En un recorrido por la Ciudad de México, Contralínea documenta lugares vacíos pero también zonas con aglomeraciones.

En el Zócalo, uno de los lugares más concurridos de la capital, los cierres de calles, las vallas y demás elementos disuasivos no impiden el paso de personas, mientras que Ciudad Universitaria –ubicada al Sur– se muestra totalmente desolada. No obstante, el transporte público –en especial el Metro– aún se abarrota en las llamadas horas pico, impidiendo la llamada sana distancia.

En la alcaldía de Iztapalapa, una de las más pobladas de la Ciudad, la actividad aún no para. En uno de sus mercados –colonia Escuadrón 201–, una vendedora explica que personal de salubridad acude diario a fumigar. “Ayer pusieron las cintas amarillas para evitar la entrada de bicicletas y motos al mercado. En la entrada principal hay una persona que reparte gel antibacterial a quienes entran por su despensa”.

Alejandro Maldonado, quien realiza labores de vigilancia, refiere que desde la Fase 2 “se pusieron los letreros que indican que sólo debe entrar una persona por familia”.

Fuera del mercado la vida también sigue. En la avenida 5 (Eje 3 Oriente), a unas cuantas cuadras de la avenida Río Churubusco, Alan, un joven de no más de 30 y vendedor de tacos de birria, expone su preocupación en caso de que que la Fase 3 implique para todos quedarse en casa, porque su familia depende de ese ingreso.

Su puesto está montado en un triciclo al cual le ha adaptado un techo de lona que dice “CONSOME GRATIS”. Y aunque no ha parado de trabajar, dice, “obviamente sí ha bajado muchísimo la venta: la gente ya no compra porque quiere comer aquí y todo lo damos para llevar, y pues no compran. Vendemos la mitad de lo que se vendía normalmente. Ya no preparamos la misma cantidad: antes eran 8 kilos de carne y ahora sólo 6 o 5, pero no se acaban”.

En la zona industrial tampoco ha disminuido la presencia de personas. Raúl Pérez, un limpiador de vidrios en una fábrica ubicada en la calle 10 de la colonia Granjas de San Antonio, cumple con su jornada laboral protegido tan sólo con un cubrebocas azul delgado.