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Contrario al reconocimiento internacional hacia el personal sanitario que enfrenta la pandemia de Covid-19, en México una parte de la población lo agrede, amenaza, estigmatiza y discrimina. Detrás de esos ataques hay miedo y una “profunda ignorancia”, que se alimentan de mentiras, rumores y amarillismo en los medios de comunicación, consideran expertos. Descartan que se trate de sabotajes articulados

Una profunda ignorancia, miedo y desprecio son los principales motores de los ataques contra el personal sanitario, en medio de la crisis que enfrenta México por el contagio comunitario del virus SARS-CoV-2 y la pandemia de Covid-19.

Personal médico, de enfermería y técnicos de la salud sufren cada vez con mayor frecuencia escupitajos en la vía pública, rocío de cloro a sus ropas, golpes, gritos, discriminación en el transporte público, a pesar de ser esenciales en esta emergencia sanitaria y de su compromiso social de anteponer la salud de las personas por encima de la de ellos mismos.

La primera línea de atención en esta pandemia –y que en otros países es considerada heroica–, en México es maltratada impunemente. Consultados por Contralínea, expertos en seguridad nacional, antropología y sociología exponen que se han desbordado las emociones, el comportamiento comunitario y hasta las instituciones que integran el Estado, y consideran que las agresiones son una respuesta al miedo a lo desconocido y también reflejo de una “profunda ignorancia”, alimentados por la viralización de mentiras, rumores, noticias falsas (fake news) y amarillismo de algunos medios de comunicación.

A ello se suma un factor importante, indican: la circulación de denuncias a través de las redes sociales hechas por personal médico sobre la carencia del equipo necesario en sus centros de trabajo, lo que aumenta el miedo en las personas y el estigma de que los representes del sector salud son foco de infección.

El porqué de estas acciones es suficientemente complejo, dice el doctor en antropología social por la Escuela Nacional de Antropología e Historia, Carlos Arturo Hernández Dávila, pero corresponde a “cuando se azuzan los miedos o cuando hay una generación y avivamiento de los miedos, los terrores hacia lo otro, hacia lo distinto, hacia lo que está contaminado”.

Agrega que en el caso de México “hay una serie de fobias muy arraigadas, que tienen que ver con la poca información que hay en muchas comunidades”. El doctor en antropología enfatiza que el miedo puede ser entendible porque se trata de una enfermedad nueva que ha dejado miles de muertos en todo el mundo, pero agredir, descalificar, violentar y azuzar a la violencia pública “con un linchamiento social es un asunto perfectamente basado en la ignorancia y en la irracionalidad”.

En este contexto de miedo y estigmatización, un elemento extra es la denuncia del personal sanitario respecto de la falta de equipo médico para realizar su labor. Ello resalta “la paranoia” provocada por esta enfermedad, dice en entrevista María Cristina Rosas, profesora e investigadora en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México.

La experta en temas de seguridad nacional condena las agresiones a las que se ha enfrentado el personal médico y agrega que se trata de una “enfermedad nueva, para la que no hay cura. A esto se adiciona el bombardeo de medios de información y falta de educación en materia de salud. Se combina todo esto para que haya este tipo de agresiones hacia personal médico”.

Se trata, dice la investigadora, de “la primera línea de defensa y hemos visto también noticias como muchos de ellos se han contagiado porque carecen del instrumental o de la capacitación o del apoyo de la autoridad. Esto es realmente lamentable”.

Recomienda que “si ya sabemos que hay ignorancia, que hay miedo por el contexto actual, el personal de salud podría andar con ropa diferente en la calle para evitar este tipo de actos”.

Y es que a la par de esas denuncias del propio personal sanitario están los casos de contagios al interior de los hospitales, que alimentan aún más los temores entre la población. Por ejemplo, médicos y enfermeras de la clínica 72 de Tlalnepantla, Estado de México, señalaron la carencia de equipos médicos y material necesarios para atender la enfermedad. Luego, en ese nosocomio se registraron 20 médicos con coronavirus.

A través de las redes sociales, personal de la Clínica 50 del IMSS, ubicada en San Luis Potosí, paró labores y se manifestó por la falta de insumos. “¡No negamos atención, sólo quiero protección!”, gritaban.

María Cristina Rosas advierte que éste ha sido uno de los factores que han alterado a la sociedad en su conjunto, porque parece que “¡no hay garantías de protección de ningún tipo!”

El lunes 13 de abril, el presidente Andrés Manuel López Obrador pidió a la población mexicana “cuidar al personal de salud, respetarlo, quererlo. Todos, en algún momento hemos necesitado un servicio médico, lo vamos a necesitar siempre”.

Las agresiones

En Jalisco, a algunas enfermeras se les impidió subir al transporte público, incluso una de ellas –perteneciente a la clínica 110 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS)– fue rociada con agua con cloro, según denunció a medios de comunicación Edith Mujica Chávez, presidenta ejecutiva de la Comisión Interinstitucional de Enfermeras del Estado de Jalisco.

En Tamaulipas, el 9 de abril, fue rociado con cloro el practicante profesional del IMSS Luis Gerardo Ramos, mientras realizaba compras en un centro comercial. La mujer que lo dañó lo acusaba de propagar el coronavirus en la región.

Ese mismo día, en la Ciudad de México, personal del Hospital General de Zona 48, también del IMSS, denunció la agresión por parte de los familiares de un paciente de Covid-19 que había perdido la vida. Esto ocurrió en la alcaldía de Azcapotzalco.

En Nayarit, la enfermera Mel Morado tuvo que abandonar su casa en el poblado Lo de Marcos, municipio de Bahía de Banderas, donde vecinos del lugar le impidieron el paso y la acusaron de ser un foco de infección del coronavirus.

Días antes, el 6 de abril, el doctor Víctor Hugo Borja Aburto, director de Prestaciones Médicas del IMSS, manifestó que las autoridades del sector salud están “preocupados por las agresiones, amenazas y actos discriminatorios contra el personal de la salud que atiende casos de Covid-19 en diversos estados del país”.

Durante la conferencia de prensa dedicada a la atención de esa enfermedad, Borja Aburto advirtió que “amenazar la integridad física del personal médico o afectar el funcionamiento y operación de la infraestructura hospitalaria destinada en este momento a atender la emergencia sanitaria vulnera la capacidad de respuesta que la población requiere”.

Al respecto, el doctor en antropología Hernández Dávila comenta que, en medio de esta crisis, los cambios de actitudes y educacionales “siempre tienen que venir de abajo, por más que el gobierno haga una campaña de comunicación social y diga: nuestros médicos están en la primera línea y hay que defenderlos, hay que estar orgullosos, la comunicación social que venga de arriba siempre va a ser precaria”.

La crisis sanitaria

A 3 semanas de haberse iniciado la Jornada Nacional de Sana Distancia, promovida por el gobierno federal para contener la transmisión comunitaria, el reforzamiento de la infraestructura hospitalaria apenas comienza a visibilizarse. El presidente López Obrador y los expertos en salud de su gabinete aseguran que desde enero se iniciaron las labores para ello.

El titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard Casaubón, informó que ya habían sido adquiridos los primeros 725 mil guantes y 820 mil respiradores KN95 de la compañía Guangzhou Powecom, siendo el inicio del abastecimiento más ágil que se ha dado en la pandemia por parte de Meheco, proveedora china del Estado mexicano. Asimismo, informó que se está a la espera de un nuevo cargamento.

Aunado a ello, el presidente López Obrador aseguró que todo estaba en orden para atender a quienes lo necesitaran con camas de hospital. Además, informó sobre la solicitud a su homólogo estadunidense Donald Trump para que interviniera en la venta de 10 mil ventiladores y 10 mil monitores para atender la enfermedad Covid-19 en México.

El miedo en tiempos de pandemias

El doctor en sociología por la UNAM, Guillermo Garduño Valero, hace un recuento de lo que ha sido la historia del miedo vinculado a pandemias, como la ocurrida durante el periodo de entre guerras, con la gripe española que fue de alta mortalidad.

Valero Garduño expone que ocurrió una situación de esta naturaleza con la peste negra o peste bubónica, que afectó a Asia y Europa entre 1347 y 1353: “automáticamente la gente migraba, pero la gran tragedia de la gente que abandonaba su ciudad es que no eran admitidos en ninguna otra ciudad”.

Luego, a partir de 1918 se produjo una situación “todavía más angustiosa con la influenza española: precisamente al término de la Primera Guerra Mundial se activa este virus y produce un total de 20 millones de muertos en Europa, más que los muertos durante la contienda”.

En el caso mexicano, Garduño Valero critica que el “régimen actual no ha demostrado en este momento buena disposición en materia logística”. Qué significa este proceso de distribución: tiempo, forma, lugar, suficiencia y oportunidad de las acciones y los materiales necesarios para atender la emergencia sanitaria.

La logística, añade el experto, ha sido esencial para ganar o perder las guerras. “Cuando se trata de una emergencia sanitaria, un mal sistema de carácter logístico desarticula todo, porque los materiales se quedan o pueden quedarse almacenados. Pese a que son necesitados, no llegan al lugar, no llegan a tiempo, no llegan con suficiencia, no llegan con todos los elementos en tiempo y forma y esto es desastroso”.

Expertos descartan que ataques contra personal médico sean sabotajes

Guillermo Garduño Valero, doctor en sociología por la UNAM y experto en seguridad nacional, descarta que las agresiones al personal médico respondan a una especie de “sabotaje” por parte de los “adversarios” de la administración de Andrés Manuel López Obrador.

Expone que, si se tratara de una acción estructurada, como lo es un sabotaje, “definitivamente no se hubieran ido por esas acciones, se hubieran ido por mayores, ¿cuáles serían?, los centros de abasto, que son los puntos críticos; los puntos de surtido de agua, que son vitales para la ciudad; la interrupción de accesos carreteros, eso sería en caso de un sabotaje porque sería una acción totalmente concertada”.

Victoria Unzueta Reyes, doctora en estudios políticos europeos y euroamericanos por la Universidad de Turín y especialista en temas de seguridad nacional, expone: “esto ha sido un error de comunicación de parte del gobierno federal. Me parece que desde las políticas que se han implementado, unas de las cuestiones a las que no se ha dado particular importancia es a la protección de personal médico.

“También vimos este tipo de agresiones cuando recién iniciaba la pandemia, con relación a personas que tenían rasgos asiáticos o que eran abiertamente de origen chino, sin tener incluso ningún antecedente de viaje”, añade.

Unzeta Reyes considera que el gobierno federal tiene que asumir el liderazgo para la determinación de las medidas que protejan al personal sanitario. Es necesario, dice, “establecer estrategias que les permitan atacar problemas como éste porque los únicos que salen vulnerados son las personas que están en el sector salud. Todas las personas que están sufriendo este tipo de agresiones es por desinformación de la población”.