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Con cientos de miles de suscriptores, el periódico Reforma publicó a dos planas (a cuyo importe todos contribuyeron), un muy correcto y respetuoso mensaje al presidente constitucional de los Estados Unidos Mexicanos: Andrés Manuel López Obrador, para replicarle y cuestionar su decisión, hecha a través de la Secretaría de Gobernación y de su partido Morena; y supuestamente avalada con una miniconsulta, para cancelar la inversión de una empresa cervecera que daría empleo a miles de trabajadores en la ciudad de Mexicali, capital del estado de Baja California, en el noroeste del país. Centró su argumento en el hecho de que esa fábrica provocaría desabasto de agua para el municipio, cuando el resultado de la suma y resta arroja que no hay tal.

En la excelente redacción, le hacen ver al huésped de Palacio Nacional, que tal cancelación ha sido arbitraria y característica de un abuso del poder; muy parecido a como si nuestro Estado federal fuera otro imperio (tras el efímero que quiso llevar a cabo Maximiliano), donde un funcionario decidió imponer su voluntad autoritaria. Haber detenido la obra desestimando lo que representa la inversión para haber llegado a un avance del 80 por ciento, ha sido a todas luces, ese abuso presidencial con visos de un rey y su monarquía.

Pero aún hay tiempo de que –como le solicitan– “Por favor haga un bien a México, R-E-C-A-P-A-C-I-T-E, nunca es tarde. De lo contrario dimita”. Es un desplegado para que su destinatario: López Obrador, se convenza de sus argumentos y dé marcha atrás a una decisión política que daña económicamente a ese municipio. Contiene el documento varias verdades que le exponen los firmantes, por lo que ojalá López Obrador entre en razón. Aunque es de dudarse, ya que el tabasqueño no es un político que rectifique sus opiniones y mucho menos sus decisiones, acostumbrado a no rectificar ni contra viento y marea.

Siendo una minoría manipulada por Olga Sánchez Cordero y Morena, los morenistas votaron para cumplir con la consigna lopezobradorista de esperar a que la inversión continuara, y al filo de su terminación, ordenar su cancelación. Esto pudo detenerse desde antes, y no obstante que la empresa contó con todos los permisos federales, estatales y municipales, se le decretó su muerte financiera. Ha sido un claro abuso del poder y una venganza de López Obrador contra esos empresarios, solamente porque estos fueron sus adversarios, pero reconocieron su victoria electoral.

El documento publicado el 27 del mes de marzo pasado, convoca al presidente a reflexionar y por el bien económico, laboral y social de Mexicali, darle una solución. Ya que de otra manera habrá un litigio contra esa Presidencia de la República, puesto que la inversión es de más de 1 mil 400 millones de dólares. Debe esperarse, al menos, una negociación para que dicha empresa pueda continuar y ser una contribución para nuestra deteriorada economía. Le plantean la alternativa de ser Juárez o Maximiliano. Es un desplegado de prensa sustentado en las libertades constitucionales que todos los mexicanos gozamos como ciudadanos y no como súbditos; duramente conseguidas y consignadas en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Aunque todo indica que López Obrador dejará pasar esta oportunidad, tal y como se ha dado a conocer en su desempeño presidencial, más cargado al “Estado soy yo”.