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La sociedad sí tiene herramientas para frenar la epidemia nociva de rumores y mentiras –como la llama la OMS– en torno a la pandemia de Covid-19: dudar y contrastar toda información con fuentes oficiales –nacionales e internacionales– y especialistas en salud. Expertos en libertad de expresión también recomiendan no compartir cadenas de mensajes de origen desconocido

Así como el organismo lucha con su sistema inmunológico para repeler al virus SARS-CoV-2 y superar la enfermedad de Covid-19, la sociedad puede combatir la infodemia –descrita por la Organización Mundial de la Salud como la epidemia nociva de rumores y mentiras durante el brote– con estrategias individuales y colectivas.

Fabián Bonilla –doctor en ciencias sociales y profesor de comunicación emergente en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM– considera fundamental cuestionar el papel de los medios a partir de los fines que persiguen: “¿cuáles son los objetivos de la información? ¿Generar miedo, pánico, desinformación, capital político para ciertos intereses, prestigio? O lo otro, que sería la contraparte: generar vínculos, redes de apoyo y mantener viva esta tradición de vínculos comunitarios que, frente a situaciones de riesgo, se ponen a funcionar de forma similar a una familia”.

Y es que en plena emergencia sanitaria –con 1 millón 622 mil 167 casos confirmados y 97 mil 264 muertes en el mundo al 10 de abril de 2020– algunos medios de comunicación y cuentas en redes sociales transmiten mentiras, rumores y desinformaciones respecto de la pandemia.

Al respecto, Vladimir Cortés –oficial del Programa de Derechos Digitales de la oficina en México de Artículo 19– explica en entrevista que “son contextos y momentos en los que podemos incentivar una reflexión mucho más crítica frente a la información y reconocer la importancia de referirnos a las fuentes oficiales tanto nacionales como internacionales, así como a la comunidad científica, para poder contrastar los rumores que puedan surgir”.

Agrega que, aunque desde un enfoque del derecho humano a la libertad de expresión todas las formas del discurso están protegidas –independientemente de su contenido y del grado de aceptación social o estatal con el que cuenten–, es preocupante “la distorsión que se busca generar sobre la información y, particularmente, sobre el impacto que ésta pueda tener en la dimensión individual y colectiva en cuanto al derecho a la salud”.

Por ello, aconseja consultar la información emitida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y, en el caso de México, por la Secretaría de Salud. “Ahí podemos tener una fuente inicial de información. La podemos contrastar, pero definitivamente tiene más reconocimiento que una cadena [de mensajes] de WhatsApp que nos dice que en la noche van a pasar unos helicópteros que van a fumigar a toda la población para prevenir el coronavirus. Es información en la que no vemos quién lo dijo ni cuándo y lo que hace es poner en situación de alerta, estrés y pánico a la población”.

Vladimir Cortés también advierte que “la sofisticación de la desinformación va a ser progresiva”. Y ejemplifica con los deep fakes –o ultrafalsos: videos editados con imágenes reales o algoritmos de aprendizaje no supervisados– en los que un personaje público –por la manipulación digital de su imagen y audio– aparece hablando de cosas que en realidad nunca dijo. “Eventualmente podríamos ver al presidente dando un discurso [que no dio] o haciéndolo pasar por un discurso. Es necesario advertir que esto puede pasar y puede seguir cambiando”.

Por ello también resulta fundamental consultar los canales oficiales. Agneris Sampieri, abogada de la Red en Defensa de los Derechos Digitales (R3D), recomienda poner atención a las autoridades sanitarias: “Hasta la fecha han sido bastante pertinentes y explicativas estas conferencias de[l subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud] Hugo López-Gatell. Concretamente quiero hacer énfasis en las autoridades de Salud, no en el presidente ni en algún diputado. Hoy a quienes tenemos que escuchar es a las personas que saben del tema”.

En entrevista, sugiere que “cuando quieran verificar la fiabilidad de la información que están leyendo, la contrasten con otras fuentes u otros medios de comunicación. Si estoy leyendo algo que me genera ruido, googleo y veo qué otros medios han dicho cosas similares”.

La abogada Sampieri considera importante que las personas conozcan a los distintos tipos de medios de comunicación y revisen constantemente aquellos en los que tengan “cierta confianza”. Pero advierte que lo mejor es “no confiar en un solo medio sino tener varios medios como fuentes”.

Por su parte, el doctor Fabián Bonilla invita a consultar medios alternativos y generar referentes propios: “Hay una tradición importante de comunicación a partir de medios alternativos, emergentes y comunitarios, que precisamente apelan, trabajan y cifran su interés en el ámbito de lo comunitario. Es decir, en información verídica que le sirva a la gente y que, de alguna manera, tiene una calidad distinta a la que podemos tener en términos masivos. Creo que ésa es una de las enormes virtudes que todavía tienen estos medios porque precisamente tienen un compromiso social”.

Acceso a internet, el derecho y la brecha

Los medios comunitarios adquieren una importancia particular en México, donde aún existen muchas personas sin acceso a internet. “Los últimos datos que arroja Instituto Nacional de Estadística y Geografía [Inegi], a partir de la Encuesta nacional sobre disponibilidad y uso de tecnologías de la información en los hogares, es que todavía más de 30 millones de personas, de 6 años de edad o más, continúan sin tener acceso a internet”, señala Vladimir Cortés de Artículo 19.

“Si bien ya ha habido un aumento considerable de personas usuarias –en México ya son alrededor de 80 millones– y la mayor parte accede a internet a través de teléfonos inteligentes, todavía hay un rezago en el número de hogares que tienen conexión a internet y la brecha se tiende a acrecentar cuando pensamos en zonas rurales, me refiero a la definición que tiene Inegi por ‘localidades de menos de 2 mil habitantes’. Y la brecha geográfica tiende a acrecentarse aún más en comunidades indígenas alejadas, que no tienen el mismo nivel de acceso a las tecnologías de la información y comunicación”.

Vladimir Cortés advierte que si bien internet está jugando un “papel preponderante” en la difusión de campañas y conferencias del subsecretario López-Gatell, esto “quiere decir que 30 millones de personas en el país están teniendo un alcance limitado en cuanto al ejercicio de derechos y esto puede tener un impacto a nivel del derecho a la salud. Recordando que no solamente es información a la que se accede sino información que finalmente tienen un impacto a nivel individual, familiar y comunitario”.

La abogada de R3D, Agneris Sampieri, comenta que “internet sirve para potenciar derechos y es muy importante facilitar su acceso a todas las personas, sobre todo entre más precarios sean sus recursos. Esto porque en el caso concreto que estamos viviendo con la pandemia del coronavirus ha permitido que las personas podamos tener acceso a la información en tiempo real”.

Agrega que “día con día las autoridades han sacado información al respecto de cuál es la situación de [la enfermedad] Covid-19 en el país y también tenemos acceso a la información de cuál es la situación alrededor del mundo. Entonces es crucial que las personas estén contando con una herramienta como lo es el internet para tener acceso oportuno a información que nos permita tomar medidas preventivas”.

Además advierte que, si bien internet tiene varias virtudes, hay dos caras de la moneda: “así como existe una rápida propagación de la información al respecto de esta situación, también existe una rápida propagación de desinformación, que muchas veces puede venir por parte de las propias autoridades”.

Alertan vigilancia gubernamental durante pandemia

El acceso a la información mediante plataformas digitales y uso de internet trae a consideración la protección de datos personales. Agneris Sampieri alerta que, para nutrir sus aparatos de vigilancia, algunos de los principales interesados en recopilar esta información son las mismas agencias gubernamentales, como el Buró Federal de Investigaciones (FBI) de Estados Unidos o el Centro Nacional de Inteligencia en el caso mexicano.

Recientemente el FBI promocionó una aplicación para realizar ejercicio desde casa con el lema: “aprende a entrenar como un agente especial”. La abogada de R3D advierte que, si bien muchas personas durante la pandemia buscan aplicaciones para ejercitarse, deben tener en cuenta que éstas recolectan tus datos personales y que la app del FBI incluso “va más allá”: “te pide nombre, talla, peso, acceso a la cámara de tu celular, acceso al micrófono, a las fotografías, a tus contactos, a tu correo.

“En general [eso pasa] con todas las aplicaciones, pero las gubernamentales suelen ser un tanto sospechosas, [hay que] leer o darle una rápida revisión al aviso de privacidad para saber qué datos personales van a tomar, para qué los quieren y a quién se los van a enviar”, recomienda Agneris Sampieri.

“En el caso de México, existen herramientas de vigilancia que tienen las autoridades. R3D ha sacado informes y continúa trabajando constantemente con el tema de cuál es el estado de la vigilancia en el país. Se tiene conocimiento de que hay bastantes autoridades que han adquirido este tipo de software. No obstante, aún no se ha visto el tema de la vigilancia aplicado al caso del coronavirus”, comenta.

Además de la vigilancia gubernamental, hay otros actores interesados en vulnerar la privacidad. En ese sentido, Vladimir Cortés recomienda “dudar de la información que me están enviando o si me están sugiriendo dar clic a algún enlace. Si de pronto están anunciando alguna aplicación para poder rastrear la expansión del coronavirus alrededor del mundo, también buscar información sobre esta aplicación”.

En su opinión, “el coronavirus se convirtió ya en el cebo para algún tipo de ataque que pueda vulnerar nuestra privacidad”. En este sentido, alerta sobre la modalidad del ransomware o secuestro de datos, en la cual un virus infecta una computadora o un dispositivo móvil para solicitar dinero a cambio de liberar la información.

Advierte, por ejemplo, que “estuvo circulando una información en la que decía: ‘La OMS estará dando un bono, dale clic al enlace’. Allí es donde debemos generar la duda, ya que se promueven muchas campañas de phishing [engaño virtual] en la cual existe la posibilidad de dar clic y poner en riesgo nuestra privacidad”.

El integrante de Artículo 19 alerta que “algunos gobiernos en América Latina y en otras partes del mundo, al declarar algún estado de excepción o restricción al ejercicio de derechos, también se han estado apoyando en herramientas de vigilancia para poder justificar determinadas acciones que busquen contener el brote epidemiológico”.

En el caso de México, “el presidente ha dicho que no se va a declarar ni toque de queda ni estado de sitio, pero no está de más insistir que cualquier gobierno tiene un deber de protección de los derechos humanos, de la libertad de expresión, del derecho al anonimato, del derecho a la privacidad, y que alguna de estas herramientas sí puede suponer algún tipo de vulneración. Entonces pensar y advertir que, si bien éste no es ahora el escenario, eventualmente puede suponer algún tipo de riesgo y preocupación seria el que se usen herramientas de vigilancia para buscar la contención de [la pandemia de] Covid-19”.

No olvidar los otros temas en la agenda

La abogada de R3D, Agneris Sampieri, comenta en entrevista que si bien es importante mantenerse informado sobre la contingencia sanitaria, es “crucial que no sea lo único de lo que estemos hablando. Y esto no significa restarle importancia al tema de la pandemia, para nada, sino que vivimos en un país que tiene muchísimas problemáticas. En el ámbito legislativo, por ejemplo, se han tratado de pasar iniciativas escandalosas que, como no se están monitoreando ni se le está poniendo atención, pueden pasar desapercibidas y pueden madrugarnos”.

Por ello, espera que los medios de comunicación “no se vuelvan monotemáticos, sino que también le den la debida importancia a todos los demás temas y ejes trascendentales del clima mexicano, del tema social, cultural y político. Sobre todo, en estas situaciones en que la mayor parte de la gente va a tener suficiente tiempo para estar en casa y mantenerse informada al respecto de lo que está pasando en nuestro país”.

El doctor Fabián Bonilla recuerda que “veníamos con la emergencia del movimiento de las mujeres y la reivindicación de situaciones que confrontan directamente a un sistema capitalista patriarcal. Por otro lado, veníamos con una serie de información en torno al destape de corruptelas de gente de otras administraciones. Veníamos con una agenda muy crítica, muy fuerte, y sobre todo impulsada desde la ciudadanía. Claro, hay personajes políticos e instituciones de por medio, pero creo que eran reivindicaciones muy fuertes donde la sociedad civil y los movimientos sociales estaban haciendo cosas. Y de pronto todo desaparece y se vuelve monotemático”.

Al observar la coyuntura internacional, el abogado Vladimir Cortés alerta sobre otro tipo de limitaciones de la libertad de expresión y el ejercicio periodístico en países como Brasil y Honduras. Resulta “preocupante las decisiones que se están tomando en algunos países de limitar, posponer o pausar los ejercicios de transparencia por parte de las autoridades. Recientemente en Brasil, el presidente [Jair] Bolsonaro eliminó completamente la obligación para que los funcionarios respondan a las solicitudes de acceso a la información, lo cual, desde una óptica de libertad de expresión y derecho a la información, resulta una medida totalmente desproporcionada, que suprime la transparencia en estos momentos de emergencia”.

“Tampoco podemos caer en el extremo del gobierno de Honduras, que declaró un estado de excepción, un estado de sitio, y también impone una restricción a uno de los artículos referidos a la libertad de expresión. Creo que, en el caso de Honduras, el Estado ha utilizado las distintas crisis y momentos de los últimos años para estar decretando e imponiendo restricciones que tienen que ver más con las críticas que pudo haber a su gobierno y no tanto como por establecer un esquema de atención a la propagación de Covid-19”, comenta.

El abogado de Artículo 19 entiende que en el tema del coronavirus hay muchos derechos involucrados, como el de la salud y el acceso a la información, pero que “finalmente se trata de un ejercicio de equilibrio y de ponderación” en el que sí se deben tomar decisiones, pero no pueden ser “este tipo de medidas totalmente desproporcionadas”.