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Expertos en seguridad nacional critican las fallas en los principales órganos de inteligencia del mundo ante la pandemia de Covid-19. Ninguno detectó a tiempo la amenaza que conlleva la propagación acelerada del coronavirus SARS-CoV-2, y ahora, los estragos mortales y económicos son impredecibles. En evidencia, los sistemas de Estados Unidos, Reino Unido, España e Italia

Los sistemas de inteligencia del mundo desarrollado fallaron en detectar a tiempo la pandemia de Covid-19 –provocada por la propagación acelerada del coronavirus SARS-CoV-2–, desde su origen en China hasta el resto del planeta. Por ello alertaron tarde a la población y los estragos –tanto en vidas humanas como en la economía mundial– son impredecibles, consideran expertos en seguridad nacional.

“¿Dónde estaban los expertos que deberían haberse adelantado si entendemos la inteligencia como la herramienta que nos permite proporcionar a nuestros usuarios alertas tempranas para tomar decisiones? En ese sentido no hubo alerta. De repente en China aparece el coronavirus y empieza a cundir por todo el planeta”, explica José Luis Calderón Arózqueta, coordinador de la maestría en seguridad nacional en el Instituto Nacional de Administración Pública (INAP).

Por su parte, Héctor Sánchez Gutiérrez, general en retiro Diplomado de Estado Mayor de la Secretaría de la Defensa Nacional, advierte que en los diferentes países donde se ha propagado la pandemia de Covid-19 se dio un manejo político y se olvidó que el problema era de salud, sector que debía de determinar las acciones a seguir.

“Cuando se inicia la pandemia y empieza a fluir la información sobre el virus que estaba afectando a China, pero que tenía características que eran dignas de tomarse en cuenta, la inteligencia debía prever los posibles escenarios y preparar acciones para poder enfrentar la amenaza, como riesgo, y empezar a actuar”, subraya.

La falta de prevención en los países con sistemas de inteligencia supuestamente más avanzados pagan las consecuencias. En Inglaterra, por ejemplo, el primer ministro Boris Johnson fue hospitalizado el pasado 5 de abril por un cuadro agravado de Covid-19. La Gran Bretaña registra al 7 de abril 55 mil 242 casos confirmados de infectados de SARS-CoV-2.

En el Continente Europeo otros dos países sufren las consecuencias de esta falta de prevención: Italia, con 135 mil 586 contagiados y 17 mil 127 muertos; y España, con 141 mil 942 contagiados y 14 mil 45 muertos. Cifras con las que superan por mucho a China, que al 7 de abril contabiliza 81 mil 802 contagiados y 3 mil 333 muertos.

Y en América, el caso emblemático es Estados Unidos, que a pesar de tener uno de los sistemas de inteligencia más costosos del planeta, registra a esa misma fecha 339 mil 667 infectados y 12 mil 878 muertes por Covid-19.

Para el caso de México, el general en retiro y experto en seguridad nacional Héctor Sánchez Gutiérrez dice: “nos faltó esa previsión y esa prevención: la sentimos demasiado lejos. Llega a afectar a Europa, empiezan los problemas a sucederse de una manera muy dinámica, muy rápida y, a pesar de que Estados Unidos ya estaba sufriendo los problemas, no le prestamos la atención, no lo supieron plantear las instancias de inteligencia y ni las de salud”. Al 7 de abril, el país registró 2 mil 785 contagiados y 141 defunciones.

Sánchez Gutiérrez y Calderón Arózqueta participaron en el foro virtual “Covid-19, opciones iberoamericanas en seguridad nacional: control o cooperación de fronteras”, organizado por el Colegio de la Frontera Norte, donde pusieron de manifiesto las debilidades de los sistemas de inteligencia estratégica de los Estados para prevenir amenazas y riesgos a la seguridad nacional de los países.

Para Calderón Arózqueta –quien ha trabajado durante más de 20 años en el desarrollo de recursos humanos de organismos de seguridad del Estado, en áreas Inteligencia para la Seguridad Nacional, en particular sistemas de información, agenda y sistemas de inteligencia–, la cuestión central es saber “dónde estaban los expertos que tenían que haber visualizado y previsto este fenómeno” de la pandemia.

Señala que, además de la necesidad que tienen los países de prever este tipo de crisis, es importante su manejo. “¿Cómo manejar un evento como éstos, que ya lo plantean las agendas de seguridad nacional de los distintos países?”, se pregunta el catedrático.

“No sólo debe aparecer el tema en la Agenda Nacional de Riesgos [documento confidencial que define las prinicpales amenazas a la seguridad nacional]; es decir, los gobiernos de los Estados deben trabajar sobre la planeación para, cuando estas crisis aparecen, poderlas resolver y promover la resiliencia y volver a la normalidad la operación de los países”, acota.

En ese sentido, plantea que es importante que no sólo aparezca el tema de amenazas como el coronavirus dentro de la agenda de seguridad nacional, sino que debe haber planes de manejo de crisis.

Cuatro acciones aún aplicables

El exjefe de inteligencia militar y excomisionado de la Policía Federal Preventiva, Sánchez Gutiérrez, indica que esta crisis severa de salud causada por el coronavirus aún se puede enfrentar con la inteligencia estratégica en cuatro vertientes: primero, el impacto político que puede desencadenar descontrol en la gobernabilidad y la gobernanza, para lo cual se requiere lograr identidad entre ciudadanía y autoridad para atender la pandemia en forma coordinada.

Segundo, el impacto social severo, como ha ocurrido en los países que tienen experiencia, por lo que sugiere que quien debe tomar las previsiones y acciones sean las instancias políticas y las instancias encargadas del desarrollo social.

Tercero, la vertiente jurídico-penal porque se va a infringir la ley: se corre el riesgo de que crezca la incidencia delictiva, que se presenten acciones de la delincuencia –por ejemplo los saqueos a centros comerciales–, e incentivar la seguridad y la protección de lugares que pueden ser sujetos de actos de carácter delictivo ante la irregularidad de las actividades de la sociedad.

Y, finalmente, la vertiente de comunicación social que implica mantener informada oportuna y verazmente a la sociedad de lo que sucede, de las medidas que deben tomar. Tratar de contener la gran diversidad de información que se está dando y el caos que generan las noticias falsas, y la facilidad de lo que está impactando a la sociedad. Todo ello, en busca de la tranquilidad y la paz como condición para paliar la crisis de la pandemia.

Un nuevo virus, un nuevo escenario

México tiene desde hace mucho el plan DN-III (para manejar la crisis en caso de inundaciones, temblores, pandemias) y tiene protocolos, procedimientos y recursos. “Sin embargo, en este caso de la pandemia, no sólo en México sino en muchos otros países no estábamos preparados para enfrentarla, no teníamos un plan para manejar la crisis epidemiológica que estamos sufriendo”, subraya Calderón Arózqueta.

Por ello debe haber más cooperación y control de los órganos de inteligencia del Estado, pues se pone a prueba la relación entre los países y, sin duda, son los servicios de inteligencia los que tienen que intercambiar esta información, destaca.

El experto también resalta que nunca ha sido tan importante la utilización de la inteligencia estratégica como ahora, y el conocimiento relacionado con los asuntos de seguridad nacional de los Estados. En este sentido, ¿pudo haber sido posible prevenir esta crisis o, cuando menos, tomar decisiones que permitieran paliar que fuera menos fuerte?, se pregunta.

Y explica que todos los países tienen una agenda de seguridad nacional, los temas son variados y, por supuesto, son distintos para cada nación. Algunos temas son de carácter general, como el medio ambiente, el cambio climático, la corrupción, la ciberseguridad, la delincuencia organizada y, desde luego, las pandemias. De ahí la importancia de promover estos grupos de inteligencia estratégica que tienen que ver con la reflexión, el análisis de los temas que pueden considerarse riesgos a la seguridad nacional y alertar tempranamente para detenerlos o, cuando menos, paliarlos: tomar decisiones que permitan el menor de los daños o evitarlos.

El especialista agrega que la seguridad nacional tiene que ver, precisamente, con la ausencia de peligros que pongan en riesgo la seguridad del Estado. En este sentido, es importante que operen los sistemas de inteligencia en dos sentidos: el primero, en el nivel de la inteligencia estratégica, de expertos que están perfeccionando todos los días los temas de la agenda de seguridad nacional de los países, estén o no en la agenda de riesgos; y el segundo, dentro de este sistema de inteligencia estratégica, los servicios de inteligencia son herramientas, instrumentos que están vigilando, tomándoles la temperatura a cada uno de los temas de la agenda nacional de riesgos, para ver cómo van, cómo están actuando y si puede haber un riesgo o no para el Estado.

Calderón Arózqueta considera que los servicios de inteligencia tienen que ver con la inteligencia ampliada o la reserva de inteligencia estratégica, esto es que todos aquellos expertos que están en universidades, en centros de investigación o  empresas deben colaborar con los servicios de inteligencia, para poder prever y plantear soluciones a los riesgos y  amenazas que enfrentan los Estados nacionales.

Respecto de los errores, el catedrático del INAP indica que lo primero es no atender la evolución de los temas que la nación ha determinado como peligro o amenaza a su seguridad. Por ello, considera que un riesgo muy importante, sobre todo, en este momento es la desinformación o sobre-información. Es muy importante discernir la información veraz, oportuna; me parece que no hacerlo es el principal error que se ha cometido.

Ejemplo de ello, indica, son las redes que propagan el tema del coronavirus como un complot, una conspiración de un país con otro o que estalla una guerra pero ésta es ya bacteriológica. Al respecto, dice, lo importante es conocer su origen: quién lo dice, de dónde es, cuáles son sus antecedentes y, más que un error, es el gran reto que tienen los servicios de inteligencia, de poder determinar esta sobre-información y no enredarse en la desinformación.

Diseminación de la pandemia

La globalidad y la gran movilidad social diseminó muy rápido la pandemia, considera Héctor Sánchez Gutiérrez. El exjefe de inteligencia militar y excomisionado de la Policía Federal Preventiva agrega que en un entorno donde la atención no fue oportuna, la etapa de prevención se fue acortando en todos países.

“Fuimos llegando de una manera muy dinámica y rápida a la etapa del auxilio, de la atención directa al problema; algunos países sin hacer las pruebas porque no se tenían los elementos, sin identificar dónde estaban los infectados, y las zonas geográficas donde se estaba dando el fenómeno”.

El general en retiro apunta: “nos tardamos mucho en ese tema. Luego nos dimos cuenta que era explosivo: la experiencia de España, la experiencia de Italia, lamentables; pero, finalmente debimos considerarlas como una experiencia que estaban viviendo y de la que no estábamos exentos”.

La pandemia del Covid-19 –que amenaza la seguridad nacional– debe atenderse con enfoque multidimensional, identificando las acciones de instancias estatales y no estatales con atribuciones y capacidades para solventarlo mediante la cooperación y la colaboración, resalta el general Sánchez Rodríguez.

“Las acciones de coordinación y colaboración deben de manifestarse tanto al interior del Estado como hacia el exterior. Al interior, activamente, mediante programas de defensa integral –que no es exclusivo de las Fuerzas Armadas– y que implican la búsqueda de la supervivencia del Estado, así como la lucha por el bienestar social, salud, trabajo, educación, enfocadas al individuo y a la sociedad comunitaria”.

Y al exterior –prosigue el experto– se debe manejar la diplomacia que debe buscar la coordinación y colaboración, no sólo en el intercambio de información, sino de cooperación en todas las acciones para atender un tema tan importante como una pandemia que no tiene fronteras.

“Colaboración y coordinación con los países hermanos de nuestro entorno geopolítico y geoestratégico, destacando, en el caso de la pandemia que nos ocupa, la protección social ante la presencia inevitable del virus, obsesionada por la gran movilidad global procedente de países que están siendo golpeados, y por sus efectos mortales”, subraya el general Sánchez Gutiérrez.

Considera que la inteligencia estratégica es fundamental para el logro de los objetivos del Estado. En este caso, indica, ya se está definiendo por la presión internacional e interna, donde la contención sigue siendo la prioridad, y donde la organización para enfrentarla se empieza a manifestar.

En México, las Fuerzas Armadas cuentan con un plan de acción integral basado en la estructura y experiencias de un modelo probado con la identificación de las capacidades y necesidades acorde a la magnitud del problema, el Plan DN-III, un modelo probado que ha ido evolucionando para casos de emergencia.

La Secretaría de la Defensa Nacional identifica las zonas donde se están presentando los efectos de esa pandemia: se empieza a coordinar con las autoridades locales desde el punto de vista geográfico para activar los albergues, determinar las necesidades, el presupuesto para el equipamiento y la obtención de los recursos humanos necesarios para atenderlo.

El Plan DN-III está en su segunda fase para la etapa de equipamiento y la coordinación estatal, en el que Fuerzas Armadas participan en el auxilio con una estrategia que implica la magnitud de la pandemia, para aminorar, disminuir, contener los daños que pueda sufrir la población y la atención directa de la pandemia, para pasar posteriormente a la fase de recuperación y  reintegración a las condiciones normales de la sociedad.

Actualmente, considera, el país está actuando reactivamente, ya que el DN-III es un plan reactivo que se prepara para tomar las medidas y atender el auxilio. “De las dos sopas que teníamos ya nada más nos queda una, hay que asumirlo como corresponde con medidas restrictivas en las fronteras, el aislamiento,  medidas preventivas, ya que no tenemos todavía la identificación plena de la dimensión del problema”.

Ello, porque indica que el proceso de gestación del virus ya está encima y no se tiene capacidad para hacer pruebas masivamente en el país. Hay que buscar soluciones y el cuidado en el tránsito que se da diario a la frontera Norte: hay un flujo tremendo de mercancías y de personas, legales e ilegales.

Agrega que “nuestra frontera Sur también es una frontera sumamente porosa [a pesar de] ese freno que tenemos en nuestra Guardia Nacional en la frontera Sur. Hay que tomar las medidas restrictivas correspondientes. Necesitamos colaboración, cooperación en el tema de ese flujo fronterizo”.