Autor:

El encierro derivado de las medidas de mitigación del brote pandémico de Covid-19 produce miedo, ansiedad, estrés e incluso depresión en los menores de edad. Ello porque están expuestos a la psicosis social. Expertos explican las medidas que deben adoptar los padres y tutores para evitar que el llamado a quedarse en casa derive en trastornos psicológicos

Miedo, ansiedad, estrés e incluso depresión son los padecimientos a los que están expuestos los menores de edad por el aumento de casos de Covid-19 en el país y la creciente psicosis social por la propagación de información a la que tienen acceso –principalmente en redes sociales– y comentarios sobre la enfermedad en su entorno más próximo.

Para combatir esta situación, expertos afirman que lo principal durante esta etapa de “sana distancia” es averiguar qué es lo que los infantes saben y conocer sus dudas; a partir de esto, explicarles todo lo relativo a la pandemia por el coronavirus.

Ante el escenario que enfrenta México –al entrar en la fase 2 del brote pandémico del coronavirus–, especialistas en el trabajo con menores en edad escolar recomiendan conversar con los niños de manera sencilla, clara, con un lenguaje apropiado a su edad y sin mentir sobre la situación actual.

La doctora Elena Calderón Canales –investigadora del Colegio de Pedagogía de la Universidad Nacional Autonomía de México (UNAM)– indica que lo primero es averiguar lo que los infantes ya saben sobre el tema, ya que es muy probable que, en su vida cotidiana, incluso los más pequeños, hayan escuchado conversaciones, observado a las personas usar cubrebocas o visto en la televisión noticas al respecto.

“Hay que partir de lo que los niños ya conocen e informar hechos simples, tratando de aclarar sus dudas y preocupaciones. A los niños más pequeños les pueden preguntar: ¿has escuchado de la nueva enfermedad?, ¿qué dice la gente? Con los más grandes se pueden hacer preguntas más específicas: ¿qué dicen tus amigos del coronavirus?, ¿has recibido información al respecto?, ¿qué dicen las noticias? A partir de estas preguntas, los mismos niños pueden guiar la conversación hacia lo que les interesa saber del tema. Hay que estar preparados para dar información que los tranquilice y que sea certera: no es recomendable saturarlos de información”.

En entrevista con Contralínea, la doctora en psicología explica que durante la conversación es importante recordarles las acciones sobre las que pueden tener control; por ejemplo, lavarse las manos, estornudar o toser como han indicado las autoridades de salud (en el ángulo interior del brazo o estornudo de etiqueta).

Para la maestra Rebeca Caballero Álvarez, investigadora del Colegio de Pedagogía de la UNAM, cualquier infante necesita ser informado independientemente de la edad que tengan.

“Generalmente las y los adultos que están en torno al ámbito más cercano de los infantes suelen explicarles a partir de la propia necesidad y percepción del adulto y entonces más bien lo que hay que hacer es partir de lo que los chiquitos saben y conocen. […] Entre más grandes sean, tienen mayor acceso a la información y entonces lo que aplica es preguntarles qué saben, qué han leído, qué conocen y tratar de aclarar dudas o evitar que tengan nociones erróneas del virus o lo que puede pasar en términos del contagio”.

La maestra en pedagogía indica que otro punto importante es considerar cómo se sienten. “A veces, en el caso de los niños no solamente es un tema de aclarar información, sino de atender una necesidad emocional. En realidad los chicos pueden tener miedo, estar asustados o tener incertidumbre, y no tanto una necesidad de conocimientos sino una necesidad de atención emocional”.

Por su parte, Luis Xochihua Díaz –pediatra infectólogo–explica a Contralínea que los padres y tutores tienen herramientas a su alcance para afrontar esta situación: el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) ha emitido una serie de consejos sobre cómo hablar con los niños sobre el coronavirus para que puedan enfrentar esta situación.

“Principalmente los comunicados nos aconsejan iniciar la conversación preguntando a los niños qué saben sobre la enfermedad: muchos de ellos lo van dibujando, lo van relatando mediante cuentos o alguna otra actividad que utilizan, sobre todo diálogos entre dibujos que ellos pueden hacer y que favorece que haya cierta discusión”. El experto considera que lo importante es tener fuentes expertas, sobre todo con gran cantidad de imágenes.

Además, advierte que los adultos deben buscar maneras para identificar la actitud de los menores, ya que cuando los niños ven un cambio de conducta en los adultos pueden presentar ansiedad leve, moderada o muy severa; angustia; alteraciones en el sueño; consumo de sus uñas, o insomnio.

Caballero Álvarez explica que la información básica que se le puede dar al menor de edad en principio es las prácticas básicas de prevención, el tema de lavarse las manos, de cómo hacerlo adecuadamente, cómo cubrirse al toser o estornudar.

Explicaciones sobre el coronavirus

Explicar el tema es fundamental para reducir la exposición al estrés. Para Laura Patricia Cervantes Medrano –directora de la Unidad de Educación Especial y Educación Inclusiva (UDEEI) 15, de la Secretaría de Educación Pública (SEP)– el empleo de comparaciones es muy útil en este tipo de contingencias.

“Hay que explicarles que es un virus como otra enfermedad que padecemos, que a veces nos duele la cabeza, la garganta, tenemos catarro y es porque tenemos un virus, […] pero que éste es más peligroso y por eso tenemos las medidas como lavarse las manos, el estornudo de etiqueta, no tocarse la cara ni meterse los dedos a la boca”.

Agrega que hay que explicarles a los niños que, al ser contagioso, es necesario tener medidas preventivas y, aunque en casa se tengan todos los cuidados, aun así no se puede mantener un contacto tan directo para el bien de la salud.

Por su parte, el doctor Xochihua Díaz advierte que hay que tener mucho cuidado cuando uno tiene el antecedente de algún fallecimiento o alguna mala noticia en el núcleo familiar donde se encuentran.

“Tenemos que ser muy objetivos y con mucha veracidad para que los niños tengan la confianza y puedan entender este padecimiento, ya que esta enfermedad tiene de alguna forma una evolución muy benigna: la gran mayoría de ocasiones no causa la muerte, pero en la población vulnerable, que son los abuelitos, llega a tener desenlaces fatales con una alta mortalidad”.

La doctora Rebeca Caballero Álvarez también advierte que lo mejor es no explicarles manejando cifras y números de contagios o de fallecimientos, porque en realidad no les hace mucho sentido.

“No significa que no les hablemos de que puede haber gente que incluso pierda la vida por ese tipo de virus pero, insisto, todo depende de lo que ellos saben y de lo que ellos necesitan saber. Por ejemplo, el niño puede decir: tengo miedo de que se muera mi abuelita, entonces ahí sí habría que hablarle y decirle que es probable que un adulto mayor como su abuelita, si se contagia, tiene más riesgo, pero no necesariamente. O puede haber otro niño que lo que quiere saber es si su perro se va a infectar”.

Aislamiento por Covid-19

Para explicarles a los menores de edad la instrumentación de la jornada de Sana Distancia que suspendió las clases durante 1 mes y pide mantener un alejamiento físico para disminuir el riesgo de contagio y proteger a los adultos mayores, no se debe olvidar agregar que este no contacto físico no tiene que ver con el no afecto, expone Rebeca Caballero Álvarez.

“El tema fundamental con los niños y niñas es la parte afectiva, que ellos y ellas se sientan queridos, protegidos y en compañía. […] La lógica sería explicarles que es una medida preventiva pero que no pasa por el desafecto, sino al contrario, sigue habiendo este cuidado, procuración y cariño y habría que hacer un ejercicio de creatividad para hacerles sentir esa sensación de compañía y protección”.

Para la doctora en psicología Elena Calderón Canales, mantener un constante diálogo con los niños permite que cuenten sus preocupaciones. “Hay que fomentar la conversación y para ello no sólo están las preguntas que pueden hacerles: también pueden pedir a los niños que hagan dibujos o juegos mediante los cuales puedan expresarse”.

Por su parte, la maestra Caballero Álvarez menciona que es un reto de creatividad de los adultos a cargo de los menores el encontrar formas lúdicas para llevar a cabo la vida cotidiana.

“Lúdico no es sólo que jueguen, que pueden establecer horarios de juego y demás, pero también pueden empezar a establecer otro tipo de cotidianidad; por ejemplo, a partir de involucrarse más en las labores domésticas, no necesariamente tienen que ser pesadas, pueden ser parte de esta forma de darle la vuelta al estrés y darles pequeñas responsabilidades de acuerdo a su edad: desde cosas como tender su cama hasta quizás ser las o los encargados de estar vigilando que el papel de baño está por terminarse o del gel antibacterial o ver si hay suficiente jabón para que la familia se siga lavando las manos”.

Agrega que de esta forma se van involucrando en prácticas de prevención contra el Covid-19, pero también en otras prácticas de trabajo doméstico de forma amable donde tienen una mínima responsabilidad, pero son parte de la procuración familia.

“Los padres de los niños tienen que involucrarse más en términos de desarrollar planes diarios para qué hacer con el menor y evitar que se deprima o estrese y eso implica un involucramiento de los adultos a cargo. No se puede pensar en darle actividades al niño o la niña y que eso es suficiente: particularmente en este momento es necesario involucrarse en estas actividades con ellos y ellas”, explica Caballero Álvarez.

Agrega que el establecimiento de las rutinas es fundamental para que los infantes entiendan la situación de cuarentena. “Esto implica seguirse levantando a la hora a la que iban a la escuela, a hacer sus comidas en el horario que tenían, hacer actividades lúdicas, pero también escolares. Incluso desde el preescolar, si iban de 9 a 12, en ese mismo horario se van a hacer actividades que impliquen recortar, iluminar, dibujar; si van a la primaria, un día ven cosas de español o de matemáticas”.

Advierte que el adulto a cargo del cuidado del menor en este periodo de contingencia tiene que estar dispuesto a invertir tiempo, porque evidentemente lo más sencillo es dejar que el niño se comporte como si estuviera en un periodo vacacional, pero sería insostenible en 15 días.

Por su parte, Cervantes Medrano explica que las rutinas ayudan porque les dan estructura: saber lo que vas a hacer durante el día genera menor ansiedad al dar un orden y planeación para que el menor sepa qué le toca hacer en cada momento del día eliminando así la incertidumbre.

Los expertos consultados coinciden en que hay muchas actividades para realizar en casa que ayudarán a mantener una buena salud mental en el menor durante la cuarentena, que dependerán de la edad e intereses tanto de los padres como de los menores.

“En internet se pueden encontrar muchas opciones para que los padres y madres puedan organizar un calendario sencillo. Por ejemplo, preparar los alimentos o diseñar el menú de la semana se puede convertir en una clase de ciencias, leer diariamente, realizar experimentos sencillos, y con los más grandes puede ser una oportunidad para fomentar las vocaciones científicas, investigar cómo se elabora una vacuna, qué hacen los epidemiólogos, los científicos”, indica Calderón Canales.

Respecto de este tema, Caballero Álvarez propone que los padres pueden utilizar los palos de escoba o tubos de papel que se van desocupando para hacer brazos extendidos “y jugar a que no nos podemos tocar pero hacemos estos brazos para así poder seguir juntos y en el abrazo, o hacer los juegos de los teléfonos de antaño y poner un hilo y comunicarse en diferentes partes de la casa, precisamente en esta lógica de que al estar en este no contacto físico no implica que estemos alejado en términos afectivos”.

Laura Patricia Cervantes Medrano recomienda que una forma sencilla de explicarle a los menores es utilizar cuentos como “Rosa contra el virus”, creado por el Colegio Oficial de la Psicología de Madrid, o el cuento “¡Hola!, soy un virus, primo de la gripa y el resfriado, y me llamo coronavirus”, creado por la psicóloga Manuela Molina, los cuales se encuentran de manera gratuita en plataformas digitales.

Protegerlos de las fake news

Uno de los mayores problemas en este contexto tiene que ver con la desinformación. Para Elena Calderón Canales, en la mayoría de los casos las madres y padres son los filtros para las noticias falsas y las mentiras: ellos son los responsables de mantenerse informados, siempre a través de fuentes confiables. De esta forma podrán brindar a los niños la información que requieran.

“Con los niños más grandes, cuando sea el caso, se puede fomentar el pensamiento crítico, analizando el tipo de información que reciben y enseñarlos a buscar en los sitios indicados y con los más pequeños, en la medida de lo posible hay que reducir la exposición a las noticias o a la información que recibimos por otros medios”.

Al respecto, Rebeca Caballero Álvarez indica que el primer paso es que los adultos en el ambiente más inmediato de los niños también eviten las noticias falsas. “Es muy importante que los padres o adultos cercanos estén bien informados y no se dejen llevar por rumores, ya que los niños y niñas en realidad se van a dar cuenta del nivel de estrés que los propios adultos tengan. Por eso es indispensable que éstos traten de mantenerse informados y traten de mantener la calma”.

Rebeca Caballero agrega que es fundamental el involucramiento de los adultos en este periodo en que los niños tendrán que estar por un tiempo prolongado en casa. Además, dice, los adultos deben ser honestos.

“Una forma de informar a los niños sobre el Covid-19 y cualquier otro tema es hablar siempre con la verdad y de forma sencilla y clara, y reconocer cuando no se conoce algo: decirle al niño que se desconoce, pero se puede buscar y se vuelve una oportunidad de hacer esa búsqueda en conjunto.”

Explica que la honestidad es importante, pues a veces se piensa que engañar a los niños es protegerlos, pero lo mejor es buscar la manera más asertiva de decirles las cosas para no generar un temor.

“Es fundamental que estén muy claros los adultos de cuáles son las fuentes fiables de información y que incluso estas búsquedas las puedan hacer en conjunto: entre más grande sea el niño y la niña hay una mayor posibilidad de revisar páginas web juntos, de ver qué noticias pueden mirar juntos. Entre más pequeños sean incluso se puede controlar más el acceso que tienen. Hay que estar con ellos porque si los dejamos con el celular, tablet, computadora o televisión para que se entretengan hay una posibilidad elevadísima de que sigan siendo bombardeados por ‘n’ cantidad de información que no necesariamente en verídica. Entonces esa posibilidad de que se restringa el uso indiscriminado de los aparatos es parte de prevenir de que estén en contacto con la información falsa”.

Por su parte, el pediatra infectólogo Xochihua Díaz indica que es importante recordar que no todos los niños tienen un criterio muy juicioso sobre la información que hay en internet, ya que hay muchísima que puede ser tendenciosa, diferente o con otro tipo de objetivos.

“La población debe tener la mejor información, de la fuente más veraz para tener las medidas de prevención de esta infección viral que hoy en día provocan esta pandemia y que está cambiando el proyecto de vida de todos al menos por los próximos 3 meses”.