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Después de un largo conflicto entre la mayor parte de la sociedad civil organizada  de Mexicali en el movimiento #Mexicaliresiste y la compañía Constellation Brands, la consulta ciudadana realizada el 21 y el 22 de marzo le dio la razón a los opositores a la empresa. De acuerdo a los resultados, el 76.1 por ciento de los participantes votó en contra de la instalación de la planta cervecera y sólo un 23 por ciento dio su voto a favor, de un total de 36 mil 781 personas. El presidente Andrés Manuel López Obrador ha dicho que hablará con los dueños de la compañía y los integrantes de las cámaras empresariales para darles otras opciones o para resarcir los posibles daños por la cancelación de una planta, cuyo principal insumo sería el agua de una región dónde este recurso escasea.

El conflicto se inició en 2016 durante la administración federal de Enrique Peña Nieto, cuando el entonces gobernador panista de Baja California, Francisco Kiko Vega y algunos empresarios le dieron entrada al establecimiento de una factoría de cerveza en el norte de Mexicali, uno de los municipios del país con mayor problemática de abastecimiento hídrico; un asunto que no es nuevo y data al menos desde 2006, cuando las autoridades de Estados Unidos comenzaron los trabajos de revestimiento del Canal Todo Americano (CTA), mismos que concluyeron en 2009, división natural entre los estados mexicanos de Baja California y Sonora con los estadunidenses de California y Arizona. Esto afectó a la población de Mexicali, ya que tras estas operaciones dejaron de percibir alrededor de 80 millones de metros cúbicos de agua, que por escurrimiento natural de las paredes del canal llegaban al manto freático del Valle de Mexicali (“El CTA se inicia en la Presa Imperial que retiene…”, https://www.agua.org.mx/wp-content/uploads/filespdf/doc_pdf_6666.pdf).

En el Valle de Mexicali el supremo valor del agua para la vida no sólo se pone de manifiesto por el acaparamiento de las aguas de escurrimiento del CTA, ya que la región tiene un ecosistema semidesértico con un clima cálido-seco con escasas lluvias. Diversos estudios indican que el panorama para el acceso al agua en el municipio de Mexicali no es favorable para la siguiente década, debido a factores como la disminución de la recarga hídrica natural del manto freático, el desarrollo urbano y el incremento poblacional (Estadísticas del Agua en México, 2017, Semarnat-Conagua, http://sina.conagua.gob.mx/publicaciones/EAM_2017.pdf y Programa Hídrico Regional Visión 2030. Región Hidrológico-Administrativa I Península de Baja California 2012, Semarnat—Conagua http://www.conagua.gob.mx/conagua07/publicaciones/publicaciones/1-sgp-17-12pbc.pdf).

Las autoridades estatales y federales tenían conocimiento de la crisis por el agua que se avecinaba en la región, al menos desde 2015, y aún así prosiguieron con el establecimiento de la planta cervecera, desestimando la existencia de documentos oficiales que señalaban restricciones a la disponibilidad de agua en el Valle de Mexicali, como la Actualización de la disponibilidad media anual de agua en el acuífero Valle de Mexicali (0210), Estado de Baja California, publicado en el Diario Oficial de la Federación el 20 de abril de 2015 (https://www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/103411/DR_0210.pdf). Y continuaron con su empeño empresarial por los siguientes 4 años a pesar de la gran resistencia social que generó el intento de establecer la fábrica. El conflicto parecía no tener un fin favorable para la población, hasta que con la llegada del gobierno de la “cuarta transformación” los reclamos de los mexicalenses derivaron en la consulta ciudadana en la que emitieron un rotundo no a la compañía transnacional.

Las declaraciones del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) eran de esperarse, pero no por ello son menos ridículas. De entrada señalan que: “El CCE rechaza tajantemente el proceso y resultados de la consulta irregular sobre la cervecera Constellation Brands”, cuando aquellos que apoyaban la instalación de la planta violentaron el proceso de la consulta llevando algunos miles de acarreados, pagando por decisiones favorables a ellos y demás prácticas fraudulentas, que fueron identificadas y denunciadas por los activistas de #Mexicaliresiste, durante y después de las jornadas de la consulta en diversas páginas de Facebook de varios grupos de activistas unidos en el movimiento contra la cervecera (https://www.facebook.com/groups/161434721011261/ y https://www.facebook.com/groups/1834627176827713/); además de muchas otras injusticias y diversas represiones de las que activistas fueron objeto durante el conflicto.

Pero más allá de estas acusaciones lo que resulta más desafortunado por parte del CCE es que apelen al discurso de la difícil situación económica que atraviesa México y el mundo debido a la caída de los precios del petróleo y por la pandemia del coronavirus: “Esta consulta atenta contra la capacidad de México para atraer inversiones e incrementa el riesgo económico que enfrentamos por la inestabilidad de los mercados financieros, el precio del petróleo y la convulsión internacional provocada por la pandemia de Covid-19” (https://twitter.com/cceoficialmx/status/1241758405762539520).

Es comprensible que los dueños de Constellation Brands estén enfadados pues verán mermados su intereses económicos, pero son una compañía transnacional que seguramente se establecerá en otro lado. Sería bueno que lo hicieran en Estados Unidos y ocupen del suelo estadunidense el agua, de todas formas iban a mandar la cerveza para allá. Del CCE no se puede esperar más, sólo piensan en números y en ganancias, igual que algunos opinadores de radio y televisión que se desgarran las vestiduras por la terrible decisión de cancelar la planta cervecera, privilegiando cualquier aspecto económico antes que el del valor del agua; y quizás no sea por estupidez o avaricia y sí por ignorancia de la realidad local que tienen los mexicalenses; es evidente que no saben que vivir en el desierto de la Península de Baja California implica muchas restricciones para el uso del vital líquido, pero para esos mentecatos de la cuadratura económica la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) ha emitido varias recomendaciones, de entre las que destaca la del 10 de febrero de este año, que entre otras cosas señala que:

“Basada en la defensa del derecho humano al agua, la recomendación no se limita a investigar si hay o no capacidad hídrica para la instalación de una cervecera en Mexicali, sino que asume la defensa del derecho al agua prioritariamente para consumo personal y doméstico, que debe cuidarse estrictamente en una zona desértica y con decreto de veda, por lo que no puede hacerse abstracción del contexto en que una empresa privada pretende hacer uso del agua. La CNDH considera que no se puede actuar con una visión inmediatista; el derecho al agua prioriza su consumo personal y doméstico y no el empleo privado e industrial; probablemente podría haber agua para la producción de cerveza en Mexicali los próximos 50 años, pero a costa del consumo personal y doméstico.”

Y tienen razón, aunque en Mexicali hubiera agua para producir cerveza durante décadas, eso no justifica que a largo plazo se sobreexplote el recurso hídrico de uno de los lugares con mayores carencia de éste, pues ningún negocio justifica poner en riesgo la seguridad del abastecimiento del agua a los mexicanos, ni a ningún ser humano. No debe sorprender la cancelación de la planta cervecera, pues en el vecino estado de Baja California Sur la sociedad organizada logró la cancelación de un mega proyecto minero a tajo abierto para la extracción de oro, que ponía en riesgo el abasto de agua a la población. Si de algo es consciente la gente de la Península de Baja California es de la importancia del agua para la vida; pero si aún con este otro ejemplo no entienden, ahí están los cimientos del Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México, listos para albergar un enorme parque, así es que si el presidente respetó el clamor popular en los casos mencionados, no tiene por que desistir de cancelar la cervecera.

Las denuncias de los mexicalenses sobre las irregularidades en el otorgamiento de diversos permisos para la instalación de la planta cervecera que se concedieron durante la administración estatal de Kiko Vega y la federal de Enrique Peña Nieto deberán ser investigadas, así como todos los funcionarios que participaron en el proceso. Además tienen que ser investigados todos los actos de represión e intimidación que ejerció el gobierno de estatal mediante la fuerza pública, así como los de diversos grupos directamente relacionados con la empresa Constellation Brands en contra  de la sociedad mexicalense opositora. Y señores del CCE les recuerdo que para combatir el Covid-19 se necesita lavarse las manos muchas veces, eso requiere agua, la que ustedes pensaban consumir del municipio de Mexicali para darla a la cervecera y, por supuesto, que en tiempos de la crisis sanitaria que ustedes invocan la sociedad preferirá el agua, antes que una ínfima cantidad de empleos generados, antes que cualquier otra cosa.

Roberto Galindo*

*Escritor, maestro en apreciación y creación literaria, arqueólogo, diseñador gráfico. Cursa el doctorado de novela en Casa Lamm.