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I. La biografía como ensayo histórico se debe –­se las debemos– a Plutarco. Prolífico escritor mitad griego mitad romano, nacido en una pequeña y decadente polis llamada Queronea (50-124 DC), que estudió en Atenas. Poca de su producción se conserva, entre ella Los Moralia y su extraordinaria Vidas paralelas, donde sobresale el cara a cara de Alejandro versus Julio César; dos militares-políticos y autocráticos. De la abundante bibliografía sobre Plutarco, está la nota de José Ferrater Mora en el Diccionario de Filosofía (editorial Sudamericana). Pero nada como meterse a las páginas de su autoría que se salvaron; y que nadie como editorial Gredos ha editado en traducción de varios especialistas. También están las de Ediciones Orbis; y las de Sepan Cuántos, de Porrúa. Carlos García Gual es el más completo autor de una introducción a Alejandro y Julio César, espléndidamente traducido a nuestro idioma por Antonio Ranz Romanillos, en editorial Edaf; la que también ha publicado todas las Vidas Paralelas. Plutarco es un biógrafo al que estudian Montaigne y Shakespeare, quienes lo leen en las traducciones de 1559 y 1572 por Jacques Amyot. Shakesperare acusa esas lecturas en Julio César, Antonio y Cleopatra y Coriolano.

II. Plutarco también es lectura favorita de Rousseau, Diderot, Montesquieu… Carlyle y Emerson. “Como advierte en el prólogo a su Alejandro, la finalidad del biógrafo es distante a la del historiador… semejante su arte al del retratista que busca lo característico y personal para ofrecer una semblanza no sólo histórica, sino también moral”, en el contexto de una ética religiosa que debe ser pasada por alto para quedarse con la biografía. ¿Qué es lo singular del rico repertorio de figuras heroicas y destinos trágicos de estas biografías..? Me parece que buscar y encontrar lo original de la naturaleza humana de cada biografiado. Emiliano M Aguilera, en sus notas a manera de prólogo en el tomo I, de ediciones Orbis, nos acerca a esa penetración con la que Plutarco pone al descubierto las entrañas de las 50 biografías: Teseo y Rómulo; Licurgo y Numa, Solón y Publícola; Temístocles y Camilo; Pericles y Fabio Máximo; Alcibíades y Coriolano; Timoleón y Paulo Emilio; Pelópidas y Marcelo; Arístides y Marco Catón; Filopemén y Flaminio; Pirro y Cayo Mario; Lisandro y Sila; Cimón y Lúculo; Nicias y Craso; Sertorio y Éumenes; Agesilao y Pompeyo; Alejandro y Julio César; Foción y Catón el menor; Agis y Cleómenes; Tiberio y Cayo Graco; Demóstenes y Cicerón; Demetrio y Antonio; Dión y Bruto; Artajerjes y Arato; Galba y Otón.

III. No explica Plutarco si los pares escogidos obedecen a alguna idea o concepto; o si le parecieron contradictorios, semejantes o que algo tenían que ver históricamente al través de su enfoque biográfico; ocupándose de ellos casi por separado. Toca a cada lector interpretar y retener las vidas y acciones de los protagonistas. Por ejemplo, no hay puntos de contacto entre Alejandro y Julio César, salvo su común autoritarismo. Militar de pies a cabeza el primero. Un político que utilizó lo militar como medio con el fin de apoderarse antirrepublicana y antidemocráticamente de Roma, el segundo (su obra La Guerra de las Galias); quien sigue siendo imitado por los políticos en el poder de los Estados, aunque sean asesinados. Y medida de los Luis XIV de “el Estado soy yo”, que se perpetúan. “Se notaba su ánimo tiránico”, escribió Cicerón. Lectura y estudio obligado, Vidas Paralelas es una manera de entrar a la naturaleza política de quienes ambicionan el ejercicio del poder público. Así debe –me parece– leerse esta importante obra del Plutarco menos místico, menos religioso, quien fue sacerdote en Delfos.

Ficha bibliográfica

Autor:        Plutarco

Título:        Vidas paralelas

Editorial:    Gredos, Edaf, Orbis