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Una y otra vez en esta columna he insistido en el valor democrático y republicano de los periodistas que llamamos “moneros” o caricaturistas, quienes dan siempre en el blanco como críticos de todos los abusos de quienes están a cargo de los poderes públicos; y de aquellos del sector privado que hacen públicos sus actos. Fue Daniel Cosío Villegas quien ante el ocultamiento de la vida pública, insistió en su lema de que la vida pública fuera pública. Todavía ahora mismo, los funcionarios ocultan su desempeño y es el periodismo de investigación compuesto por reporteros, columnistas, investigadores y analistas el que realiza la tarea de exhibirlos.

Y tanto como estos, los caricaturistas contribuyen a ejercer las libertades constitucionales y de su reglamentaria la Ley de Imprenta, para puntualizar con sus retratos caricaturizados los  abusos de los funcionarios. Es el caso que ahora, el monero Jabaz nos ha regalado una muy atinada colaboración en el periódico Milenio (15 de enero de 2020), donde nos muestra a Manuel Bartlett y a Napoleón Gómez Urrutia, acompañados de la señora Irma Eréndira Sandoval Ballesteros. Vestida ésta de bufón al lado de Napo, y ambos con una copa en la mano derecha para al unísono brindar: “Por la cuarta transformación de la mafia del poder, salud”.

Al respecto del periodismo-caricatura, no me canso de citar (y recomendar), el ensayo magistral de Ernest H Gombrich, El arsenal del caricaturista, que fue una conferencia de este gran investigador y crítico de las artes, publicado en su libro Meditaciones sobre un caballo de juguete (editorial Seix-Barral, 1968), donde aparecen 13 ensayos más en traducción de José María Valverde, con notas de éste; notas de Gombrich, un índice alfabético y de láminas. La expresión: “el arsenal del caricaturista” es inmejorablemente esclarecedora y nos explica las creaciones de esos dibujos que en nuestro país prácticamente empezaron con José Guadalupe Posadas Aguilar (1852-1913), un creador en litografía cuya producción se publicó en los principales periódicos: un grabado de Benito Juárez y sus opositores. A partir de él se han multiplicado los grandes caricaturistas, quienes exponen sus brillantes creaciones en periódicos como La Jornada, Reforma, El universal, Milenio, etcétera.

El caricaturista que se hace llamar Jabaz es uno de ellos; y constantemente clava sus dardos contra los politiquillos, como ahora contra la Sandoval Ballesteros, quien con su esposo John Ackerman, no deja de hacer pública su vida privada en las redes, enviándo recados de amor. Su caricatura-fotografía en su sección El mundo de nunca Jabaz ha sido extraordinaria, pues exhibe a Gómez Urrutia, a Bartlett y a la secretaria de la Función Pública con una frase que apuñala al corazón del lopezobradorismo: “Por la cuarta  transformación de la mafia del poder, ¡salud!”. Y es que recoge lo que piensa y dice bastante gente de lo que está sucediendo. Pues con la mano izquierda el actual régimen combate la corrupción, y con la derecha encubre la de sus compañeros de viaje; lo que hace que Bartlett ya represente un costo político devastador para el inquilino de Palacio Nacional.

Es muy importante que los caricaturistas sigan empuñando la libertad de prensa para poner la soga de sus críticas al cuello de quienes abusan del poder, hoy como ayer, con gran impunidad. Y que con el resto del periodismo, ellos son el pincel y la pluma que muestran la cara del cinismo de nuestros funcionarios. Es la cara de los abusos al amparo del poder, casi siempre político, administrativo o judicial. Así que los moneros son indispensables para mostrar las facetas de las corrupciones.

Necesitamos que caricaturicen a los funcionarios, empezando por el presidente, los desgobernadores y todos los hombres y mujeres que con sus actos y omisiones son blancos de la crítica. Y no concederles ni el beneficio de la duda ante comportamientos que deben ser caricaturizados insistentemente. Es por esto que la opinión pública ha de tener a los moneros como fuente de opiniones a fin de enriquecer el conocimiento de lo público; y que, debido a sus actos y omisiones de corrupción, los politiquillos sean ridiculizados. Ya que es claro que el dibujo de viñeta y el retratismo de caricatura –como dice Gombrich– es un arma del arsenal del periodismo gráfico.

Actualmente los diarios nacionales por todo el país, tienen a su caricaturista que completa la información y enriquece la crítica; entre ellos podemos mencionar a Helioflores, Hernández, El Fisgón, etcétera, que ofrecen a los lectores su contribución. “El humor no es un arma necesaria en el arsenal del caricaturista o viñetista o retratista. El que riamos o no, dependerá de la gravedad del asunto”. Los también llamados cartones nos proporcionan información, por lo que esos dibujantes son parte del periodismo y de las libertades de prensa.