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Este sábado llegó a Italia un grupo de 65 médicos y enfermeros cubanos. En específico, arribó a Lombardía, una de las regiones más azotadas del mundo por la pandemia del coronavirus Covid-19.

Acude al llamado de la autoridad sanitaria lombarda, Giulio Gallera. El funcionario pidió auxilio luego del colapso de los servicios médicos, rebasados por la cantidad de personas que necesitan atención intensiva. “Nuestros médicos y enfermeras están resistiendo con las uñas y los dientes”, reconoció a la agencia Afp.

Los trabajadores de la salud cubanos son parte del grupo que la Isla envió en 2014 a luchar contra la epidemia de ébola que se extendió por tres países del Continente Africano. Apenas regresaron, triunfantes, luego de contener ese brote, y se van de nuevo a procurar la salud de otras personas, sin importar origen étnico, posición socioeconómica ni afinidades políticas o ideológicas.

También los cubanos fueron los primeros en llegar a China, al aparecer la emergencia en Wuhan, provincia de Hubei, a finales del año pasado. Y ahora también salen rumbo a Suriname, Granada y Nicaragua. No serán los únicos lugares donde la solidaridad cubana llegue. De hecho, nuevas peticiones al gobierno revolucionario se suman cada día, conforme avanza la pandemia.

Claro, el apoyo y la colaboración de Cuba con el mundo no es de estos días. Es de siempre. Trabajadores de la salud y de la educación, entre otros, han dejado huella en los rincones del planeta donde más se les necesita.

Vaya contraste con el autonombrado adalid defensor de los derechos humanos, procurador de la libertad y garante de la paz mundial, Estados Unidos. Este imperio no da tregua ni sabe de solidaridad o de honor. En medio de la pandemia del coronavirus, el gobierno gringo insiste en mantener las medidas coercitivas unilaterales contra Irán, Venezuela y la propia Cuba. Peor aún, el gobierno de Donald Trump aprovecha esta coyuntura para recrudecer estos castigos ilegales e irracionales.

“Estados Unidos continuará aplicando plenamente las sanciones”, se ufanó recientemente el secretario de Estado de ese país, Mike Pompeo. Como si se tratara de una acción honrosa, celebró que tales sanciones buscan “privar a Irán de ingresos críticos de su industria petroquímica y promover su aislamiento económico y diplomático”.

Similares nuevos “paquetes” de sanciones estadunidenses se aplican desde la semana pasada contra los tres países mencionados y contra Siria.

Queda claro quién es quién cuando de solidaridad se trata. Ojalá Europa no olvide de dónde llegó la ayuda. Que después de esta emergencia global el mundo pugne porque se levanten las sanciones ilegales, ilegítimas e irracionales contra el pueblo cubano. Y también las que pesan contra venezolanos, iraníes y sirios, cuyas únicas culpas son no someterse al imperio.

 

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