Autor: y

Miles de mujeres marcharon este 8 de marzo en la capital del país, del Monumento a la Revolución al Zócalo. Las principales demandas: que cese la violencia feminicida y el gobierno actual atienda con urgencia esta crisis que cobra la vida de 10 mujeres cada día.

En el marco del Día Internacional de la Mujer, familiares de víctimas de desaparición y feminicidio, menores de edad, activistas, estudiantes, trabajadoras, feministas, indígenas, profesoras, políticas e incluso colectivos ligados al panismo –históricamente opuesto a los derechos femeninos– y al calderonismo –principal responsable de la crisis de violencia que aún padece México– exigieron a los gobiernos de Andrés Manuel López Obrador y de Claudia Sheimbaun “justicia, atención y soluciones a toda la violencia” que sufren las mujeres en diferentes ámbitos.

La extensión de la marcha parecía no tener fin. Y es que la vanguardia encabezada por los familiares de las víctimas de feminicidio comenzó en la estatua de “El Caballito”, mientras que los contingentes de mujeres continuaban llegando, hasta que ya no pudo vislumbrarse el término de la manifestación. Los miles de asistentes (en su mayoría mujeres) se incorporaron a la movilización desde el Monumento a Revolución.

“No pedimos dinero, lo que pedimos es justicia. Basta de que lucren con el dolor de nosotras. Basta de no tomarnos en cuenta. Queremos vivir sin miedo”, expresó la mamá de Bianca Moreno Labastida, víctima de feminicidio.

Con las consignas de: “va a caer, va a caer, el patriarcado va a caer”, “gobierno corrupto, por tu culpa estoy de luto” y “queremos solución, no la rifa de un avión”, asistentes manifestaron su descontento contra el actual mandatario.

“Está más preocupado en justificar que en actuar. Su deber no es vender boletos para el avión o cuidar las puertas de Palacio Nacional, su deber es cuidarnos. No nos han dejado otra alternativa que defendernos porque nos niegan justicia y libertad. Ya no van a impedir que suenen nuestra voz”, expresó una de las activistas en el mitin del Zócalo.

Alrededor de las 4 de la tarde, las organizadoras informaron que en la calle 5 de Mayo un grupo de policías impidieron la llegada de más mujeres: les rociaron gas lacrimógeno. A pesar de ello, “el Zócalo se pintó de violeta”, aseguraron.

Al final de la movilización, las asistentes prendieron una hoguera frente a la Catedral Metropolitana. Mientras cantaban y bailaban alrededor del mechero que se extendía poco más de 2 metros de altura, cantaron consignas como: “somos las hijas de las brujas que no pudieron quemar” y “somos malas, podemos ser peores y a quien lo le guste, se jode, se jode”.

A lo largo del recorrido, pequeños contingentes de mujeres encapuchadas vandalizaron diversos inmuebles, como el del propio Palacio Nacional y el del Banco de México, al cual le rompieron cristales e incendiaron puertas. En los hechos violentos, la fotógrafa de El Universal, Berenice Fregoso, sufrió quemaduras por la explosión de una bomba molotov.

El diario denunció que una de las bombas que una persona arrojó a la puerta mariana de Palacio Nacional estalló frente a los fotógrafos que se encontraban en ese lugar. Fregoso fue trasladada al hospital para recibir atención médica.

Karen Ballesteros y Jordana González

[CONTRALUZ] [ESPECIALES]