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En las inmediaciones de la Torre de Pemex, un grupo de extrabajadores petroleros se mantiene en plantón y en huelga de hambre desde noviembre pasado. Con la salud afectada, señalan que fueron despedidos o jubilados injustificadamente, por lo cual exigen su reinstalación

Debajo de una lona azul que apenas los protege de las inclemencias del tiempo, María de Lourdes Díaz Cruz, Elfarra Rojas Martínez y otros extrabajadores de Petróleos Mexicanos (Pemex) pasan las horas desde hace más de 100 días, pues en noviembre de 2019 iniciaron una huelga de hambre para protestar contra los despidos que, aseguran, promovió el ahora exsecretario general del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM), Carlos Antonio Romero Deschamps.

Visiblemente afectados en su salud, los integrantes del Movimiento Nacional de Transformación Petrolera (MNTP) que se mantienen en un plantón frente a la Torre de Pemex denuncian que son aproximadamente 3 mil trabajadores los que fueron despedidos a nivel nacional de manera injustificada, antes de que Romero Deschamps se diera a la fuga por las investigaciones que se siguen en su contra por presuntos actos de corrupción.

Huelga, medida de presión en busca de la reinstalación

Este 27 de febrero, Díaz Cruz –a quien llaman de cariño Lula– cumplió 111 días en huelga de hambre. Los propios médicos de la petrolera le han recomendado modificar su dieta para frenar el rápido deterioro de su salud: ahora, además de consumir agua con miel, debe comer semillas y gelatinas.

Doña Lula cuenta a Contralínea esta huelga de hambre ya le afectó el corazón por lo que padece presión baja, además de que presenta problemas en el riñón, hinchazón en los pies, mareos, dolores de cabeza y falta de estabilidad física. Sin embargo, asegura que no va a retroceder hasta obtener justicia.

“La huelga de hambre ciertamente es una medida extrema en el reclamo de justicia, pero la elegí porque la demanda que hice por violación a mis derechos humanos ya está ganada igual que mi reinstalación. Pero sabemos que Pemex se va a amparar, entonces esto es para apresurar las cosas. Lo único que nosotros queremos es un acuerdo político porque ya se acercan las elecciones, creemos que se llevarán a cabo en abril, y se requiere que yo esté reinstalada para poder participar por la secretaría general del STPRM, por ello reclamamos unas elecciones democráticas”, dice Díaz Cruz, quien perdió su empleo supuestamente por ser “una persona conflictiva”.

Al respecto, Arnoldo Morales Díaz, coordinador de la zona Sur, dice en entrevista que “la reinstalación de Lula no es una petición personal: es una petición enérgica de las 36 secciones del Movimiento Nacional de Transformación Petrolera […]. Nosotros tenemos elaborado un pliego petitorio que contempla como punto uno la reinstalación inmediata de Lula. Desgraciadamente la estructura corrupta y mafiosa no ha podido ser desintegrada de Petróleos Mexicanos”.

Agrega que en octubre de 2019 hicieron un bloqueo a la dirección de asociaciones de la Secretaría del Trabajo con la finalidad de que se cumpla otro de los puntos del pliego, que es la destitución de Lucio Galileo Rastra Marín, Guillermo Roca, Sergio Méndez y Cristian Becerra, ya que son personajes que “están incrustados en Pemex desde hace más de 20 años y obstaculizan la entrega de docta a la que tiene derecho el movimiento”. Hasta la fecha, estas personas se mantienen en sus cargos.

“Otra de nuestras peticiones es la reinstalación de los miles de compañeros que han sido jubilados de forma anticipada. Hay compañeros que sólo por el hecho de ser parte de una de las 36 secciones han sido hostigados y jubilados. También exigimos que en la construcción de la Refinería Dos Bocas haya mano de obra calificada y nacional, concretamente egresada de Tabasco, no queremos que los extranjeros hagan trabajos que pueden hacer los mismos mexicanos”, subraya el coordinador.

Por su parte, Rojas Martínez –quien comenzó la huelga de hambre el 8 de noviembre– explica: “Nosotros en Salina Cruz, Oaxaca, tenemos un movimiento de la plantilla del MNTP, pero al integrarme a ésta fui jubilado forzosamente porque yo jamás solicité el retiro ante Pemex ni el Sindicato, ellos lo hicieron a la fuerza el 18 de julio de 2019 argumentando a partir de la cláusula 154, la cual dice que cuando la empresa y el sindicato se ponen de acuerdo para jubilar al trabajador, éste lo debe de aceptar sin protestar aunque no lo solicite”.

Y agrega que “la cláusula especifica que la empresa debe ser sindicato y aunque la empresa está constituida legalmente no es sindicato, porque no tiene toma de nota, entonces no pueden solicitar nada a nombre mío ni de ningún trabajador. Además, me quitaron el derecho de ascender a una plaza nivel 18 jubilándome con nivel 12, afectando así mi economía”.

En entrevista con Contralínea, los quejosos aseguran que dentro del propio STPRM hay corrupción aún ahora, ya que a pesar de que el exlíder se encuentra prófugo de la justicia, se niegan a reinstalar a los centenas de despedidos bajo los conceptos de “jubilación anticipada” y “falta de materia prima de trabajo”.

Enrique Mendoza Hernández, jubilado de Pemex, asegura: “las 70 personas que estamos aquí [en el plantón] somos trabajadores de Petróleos Mexicanos despedidos y jubilados […]. Una de las excusas que nos dieron para la expulsión fue que se había acabado la materia prima de trabajo y fue Romero Deschamps, con la institución petrolera y el expresidente [Enrique] Peña Nieto quienes lo ostentaron; pero eso es falso, puesto que la materia de trabajo y la producción sigue y va en aumento. Es por ello que los compañeros están aquí para exigir su reinstalación”.

Solidaridad con el movimiento

En solidaridad con este movimiento petrolero se encuentra la cooperativa obrera del Cruz Azul, en representación de la cual habla José Antonio Marín Gutiérrez, presidente del Consejo y Administración: “Nosotros nos solidarizamos con ellos porque hay muchas coincidencias entre los trabajadores sindicales y los cooperativistas: en la Cooperativa Cruz Azul tenemos a un dictador que se llama Guillermo Álvarez Cuevas, que durante años ha saqueado esta asociación y nos tiene a más de 50 personas fuera de la institución sin salario ni prestaciones”.

Añade que “son situaciones que nos unen para combatir esta injusticia y damos la cara por todos los trabajadores de nuestro país, porque somos gente honesta que se dedica a mover las máquinas y a producir. Por eso nos pronunciamos: ¡fuera a todos esos líderes que sólo se dedican a saquear a las empresas y que tienen corruptelas con autoridades, jueces y magistrados para dejarnos en una situación muy mala. Luchemos porque los derechos de los trabajadores no se vean pisoteados!”

Actualmente los extrabajadores de Pemex se encuentran durmiendo frente a la Torre de Pemex en casas de campaña y financiando sus propias comidas. “Estamos aquí con el frío, la lluvia y todo lo que caiga”, incluidos los días calurosos, casi sofocantes, remarca Elfarra Rojas.

A su campamento, sin embargo, no le faltan las muestras de apoyo: agrupaciones como el Sindicato Único de Trabajadores Electricistas de la República Mexicana, el de Diconsa, el del Instituto Mexicano del Seguro Social, el de Costureras, el de la Universidad de Chapingo y el de la Universidad Nacional Autónoma de México han contribuido a esta lucha con donaciones de víveres.

“Hemos pedido por escrito a la alcaldía que nos proporcione sanitarios portátiles y agua potable, pero no hemos tenido respuesta ni apoyo de ellos. De Pemex sólo nos han apoyado con el servicio médico para Lula y la Cruz Roja que vino a tomar signos vitales a mediados de diciembre […]. No queremos recursos ni apoyo de ningún diputado ni senador para que no haya interpretaciones, estamos independientemente y todos los compañeros hemos cooperado para las comidas y todo esto”, asegura Enrique Mendoza Hernández, vocero del movimiento que encabeza doña Lula.

Además, explica: “Tuvimos una mesa de diálogo en noviembre del año pasado con los directores de Pemex, pero no nos resolvieron nada, no cedieron a ninguna petición […]. Nosotros estamos en la mejor disposición de hablar con ellos, no estamos cerrados sino al contrario, pero ellos sí lo están porque sólo han venido a querer persuadirnos a que desistamos, pero no lo haremos porque, si somos flexibles, todo el esfuerzo hecho se va a perder”.

Hinchada del cuerpo y las piernas por estos más de 100 días en huelga de hambre, Lula denuncia que en la sección sindical 21 de Camargo, Chihuahua, sus compañeros están siendo reprimidos. “Ya hay una nueva lista de jubilaciones, uno de nuestros compañeros que es sumamente importante, aglutinador de la lucha, ya lo hicieron firmar las vacaciones prejubilatorias […]. Y de Salina Cruz, Oaxaca, Juan Carlos Espinosa Pérez y Martín Padrón Sánchez fueron amenazados de muerte vía telefónica y sufren acoso a través de varias acciones. A uno de ellos le durmieron a su perro y le abrieron su camioneta […]. Queremos denunciar que esto no sólo ha sido obra de los charros sindicales: también los contendientes a la secretaría [general] han jugado sucio”.

También afirma que a ella la han amenazado de secuestro y ha sufrido violencia de género a través de la página de internet “salvemos a Pemex”, donde exhiben fotos de ella desnuda y le escriben insultos.

“Mi reinstalación significaría la victoria para nuestro movimiento porque éste se fortalecería y recuperaríamos el sindicato petrolero. Por eso los charros sindicales corruptos, quienes tienen que ver con el enriquecimiento ilícito, tienen pánico y miedo de que regrese a la industria petrolera […] están desesperados y hacen este tipo de actos que atentan contra mi integridad […]. Nosotros sólo queremos llegar a la secretaría general a hacer justicia y exigimos una respuesta clara del pliego petitorio que ellos ya conocen. […] No voy a dejarme intimidar ni echarme para atrás: continuaremos con la huelga de hambre, les vamos a arrebatar el STPRM y seguiremos adelante hasta vencer”, señala Lula desde la carpa azul donde ahora se resguarda de los rayos inclementes del sol.

Para la elaboración de este trabajo, Contralínea solicitó la versión de Pemex –a través de Jimena Alvarado y Fernando Aguirre, del área de Comunicación Social–; sin embargo, al cierre de esta edición no se obtuvo respuesta.

Viridiana García

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