Autor:

Rechazada de entrada en el Senado, la autoritaria, antidemocrática y antirrepublicana, pero sobre anticonstitucional, contrarreforma judicial-penal, se ha quedado sin padre y no tiene madre una vez que uno de los señalados, Alejandro Gertz Manero, se deslindó de ella. Por lo que no quedan más que Julio Scherer, Santiago Nieto (que todo le consulta a López Obrador) y alguna mano negra, como los padres-madres adoptivos de la barbarie que busca imponer cárcel para todos los probables responsables de algún delito, para emparejarlos con la delincuencia organizada. Se quiere encarcelar a quienes hacen imputaciones para causar deshonra, descrédito, perjuicio o desprecio contra alguien. Hay otros delitos que se contemplan en este bodrio, como aquellos que constituyan manifestaciones públicas para desprestigiar, ridiculizar y/o causar daños a las instituciones públicas.

Es claro que semejante contrarreforma quiere implantar un gobierno más autoritario, más centralista y decididamente dictatorial, con el objetivo de atemorizar más de lo que están con la sangrienta inseguridad los oprimidos ciudadanos. ¿Será por eso que para inspirarse se robaron el archivo del Diario del Imperio, como nos informa Laura Gómez Flores (La Jornada, 21 de enero de 2020)? En este contexto, los columnistas Héctor Aguilar Camín (Milenio y El Financiero, 21 de enero de 2020) y Raimundo Riva-Palacio han puesto el dedo sobre esa llaga fascistoide. Y algunos otros más también lo han hecho para expresar sus opiniones condenando ese atrevimiento que, como sea, lleva la peste del régimen actual, para favorecer a lo que centralistamente llaman “gobierno de México” y que son los desgobernadores, presidentes municipales, ministros de la Corte, legisladores federales y de las entidades.

Es decir, para blindar a todos los funcionarios contra los ciudadanos que recurran a las manifestaciones públicas para criticarlos e impugnarlos. Y, claro, para poner límites de censura a la prensa y comunicación en general. Esto nos dice que estamos ante casi un golpe de Estado desde dentro del sistema presidencialista para dañar a la sociedad; a fin de que de abierta democráticamente pase a ser una sociedad cerrada autocráticamente. Aguilar Camín y Riva Palacio, con otros periodistas sintetizaron el gravísimo problema de que desde dentro del sistema político se está tanteando el terrero para implantar el golpismo, auxiliándose de los archivos de Maximiliano, del Porfiriato y de todo el desagüe del presidencialismo.

La iniciativa la presentaron, con fotografía y todo, los señores Alejandro Gertz Manero y Julio Scherer Ibarra. O sea, el fiscal General y el asesor Jurídico (éste de López Obrador), ante los cuales de inmediato salieron en contra quienes no podemos ni debemos ni queremos, a ningún precio, dejar que esa contrarreforma que tacharía a todos los mexicanos de delincuentes si protestan en la calle, si informan y si critican, vea la luz. Se trata de abrogar completamente los Artículos 6 y 7 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos; además de los derechos humanos contenidos en ella, por una obra nazi-hitleriana del llamado “Gobierno de México”. Así que una vez más debe escucharse fuertemente el grito antifascista: “¡No pasarán!”. O pasarán sobre nuestros cadáveres.

Álvaro Cepeda Neri

[OPINIÓN] [CONTRAPODER]