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La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) condenó de manera enérgica el homicidio de la locutora de radio Teresa Aracely Alcocer, conocida como Bárbara Greco –ocurrido el 18 de febrero cerca de su domicilio en Ciudad Juárez, Chihuahua– y el secuestro del director general de la Revista Perfil, Adrián Fernández Guerra, privado de su libertad ese mismo día en un establecimiento ubicado sobre el Boulevard Benito Juárez, en el centro de Cuernavaca, Morelos.

En este clima de violencia, el organismo también reprobó el ataque contra el periodista Alberto Carmona, del medio Piñero de la Cuenca, golpeado salvajemente por policías de la Fuerza Civil del municipio de Isla, Veracruz. Y desaprobó “otro hecho violento contra un grupo de fotógrafos y reporteros, atacados por varias personas en el Tribunal Unitario Agrario (TUA) en Oaxaca”.

En un comunicado de prensa, la CNDH reiteró “su preocupación por la falta de mecanismos idóneos de las autoridades para prevenir y evitar homicidios y agresiones de periodistas y personas que trabajan en los medios de comunicación, ataques que buscan inhibir el ejercicio de la libertad de expresión”.

Además condenó “la violencia contra los comunicadores en todas sus formas, fenómeno que constituye uno de los principales obstáculos para que nuestro país se consolide como una democracia, por lo que urge que las autoridades de los tres niveles de gobierno se aboquen en la prevención, protección e investigación oportuna de estos hechos”.

El organismo se comprometió a observar con atención la evolución de los acontecimientos y de las investigaciones que realicen las autoridades competentes para dar con las personas responsables, presentarlas ante la justicia y que reciban el castigo que en derecho corresponde, a fin de que estos casos no queden en la impunidad.