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I. De entre las lecturas de Benito Juárez, existe una de la que casi nadie se ha ocupado. Es el escrito (en español) por el venezolano Juan Germán Roscio: El Triunfo de la Libertad sobre el Despotismo (1821), que circuló entre 1840 y 1860: “La confesión de un pecador arrepentido de sus errores políticos, y dedicado a desagraviar en esta parte a la religión ofendida con el sistema de la tiranía”. Está probado que para graduarse de abogado, ejercer la profesión y enterarse de las ideas y conceptos políticos sobre democracia y republicanismo, Juárez aprendió francés para leer los textos de derecho; y que estudió textos de liberalismo político, democracia y republicanismo que llegaban de España, según consta en varias investigaciones oaxaqueñas, nacionales e internacionales sobre la biografía de nuestro más ilustre, casi único, PRESIDENTE (sic, con mayúsculas). Así, con mayúsculas por su legado político, coordinando como escribió Antonio Caso, a “aquellos que parecían gigantes” de la Reforma, el Estado laico sin concesiones religiosas, la Constitución de 1857 (que, reformada fue promulgada en 1917, ahora con reformas y contrarreformas, para afianzar al presidencialismo autoritario); y la victoria sobre la invasión francesa.

II. Impreso en la imprenta de M Carey e hijos, en Filadelfia, consta de 51 capítulos, con un prólogo donde el autor confiesa que: “Yo era en otro tiempo uno de los servidores de la tiranía y que alertado por el uso de la religión por el déspota que la invoca en su despotismo y al combatir éste sacrifiquemos también nuestra vida, al santo amor de la patria, nos animará, y moriremos con la muerte de los justos, diciendo: dilce, et decorum est pro patria mori”. Frase latina que significa: “Es dulce y honroso morir por la patria”, de una de las Odas de Horacio. Sustenta el autor sus razonamientos en su amplio conocimiento y consulta de los libros de su religión, para apoyar el origen de la autoridad, el poder civil, la soberanía, el poder del pueblo; las nociones generales de la libertad, el derecho y la ley. Critica el abuso de los gobiernos absolutistas. Aborda la democracia; y las repúblicas de Esparta y Roma. El motivo que tuvieron los principales apóstoles para escribir de política; el derecho de resistencia, contra la obediencia ciega, etcétera. Son páginas de un venezolano con un acendrado criterio religioso sobre la defensa del pueblo contra el despotismo tras la permanencia colonial española; y llama la atención que Juárez –quien era creyente, pero no fanático– lo leyó.

III. Aparte de sus pobres reflexiones, lo importante de este libro es su título, suficiente como crítica al despotismo, como el llevó a cabo Santa Anna. Y contra el que luchó quien nació en 1806 y murió en 1872; pues sabedor de los daños políticos causados por el clero, dictó la separación de las iglesias del Estado y del gobierno, al lado de Melchor Ocampo, los Lerdo de Tejada, los Ignacio Ramírez, etcétera. Así que la lectura de este libro debió afianzar más su combate contra el despotismo del 15 Uñas, luchando toda su vida de estadista para arrancar de raíz la dictadura santannista; y abrir un período de liberalismo político hacia la democracia que interrumpió el porfiriato y que provocó la Revolución de 1910. Lecturas más radicales confirmaron la oposición de Juárez al despotismo. Empero, es anecdótico mencionar que este libro profundamente religioso estuvo en sus manos, ya que en él hay una serie de reflexiones favorables al liberalismo político que llegó a nuestra historia con motivo de las Revoluciones: inglesa de 1688, la estadunidense de 1776 y la francesa de 1789, para inyectar la modernización juarista.

Ficha bibliográfica:

Autor:        Juan Germán Roscio

Título:        El triunfo de la libertad sobre el despotismo

Editorial:   Kessinger Legacy Reprints, USA, Publishing

Álvaro Cepeda Neri

[OPINIÓN] [EX LIBRIS]