Autor:

El titular de la Unidad de Inteligencia Financiera, Santiago Nieto Castillo, señaló esta mañana ante reporteros de la fuente del Senado que hay dos casos relacionados con el exdirector general de Petróleos Mexicanos (Pemex), Emilio Lozoya Austin, que aún no se judicializan, y que uno de ellos es el del astillero español Hijos de J Barreras, “en donde hay pérdidas por 50 millones de euros”.

Consultado por Contralínea el pasado 29 de enero en la conferencia de prensa de Palacio Nacional, el director de la petrolera, Octavio Romero Oropeza, reconoció que el astillero presenta pérdidas por 50 millones de euros.

La inversión en Hijos de J Barreras nunca fue un buen negocio para Pemex: en 2014, la petrolera rescató de la quiebra a esa empresa, a pesar de que aquí en México enfrentaba presiones financieras.

Al respecto, el ingeniero Romero Oropeza criticó que “Pemex, a partir de que compró la mayoría de las acciones [en abril de 2014], nunca se involucró en el negocio: compró y dejó en manos de los anteriores propietarios todas las decisiones de la empresa, nunca hubo una participación de Pemex, no participó en su administración”.

Sin decir sus nombres, indicó que las otras administraciones –de Lozoya Austin, José Antonio González Anaya y Carlos Alberto Treviño Medina– nunca se preocuparon por enviar personal de la petrolera a supervisar los intereses de México. Por ello, los españoles “hacían lo que querían y llegamos al punto de intervenir la administración de los astilleros”, una vez que el gobierno de López Obrador tomó el control de Pemex.

La historia de la participación de la empresa estatal en el astillero se remonta al gobierno de Calderón, cuando el ya fallecido Juan Camilo Mouriño era secretario de Energía y prometió a la industria española rescatarla de la crisis.

Sin embargo, fue hasta el sexenio de Peña cuando se concretó la adquisición de acciones: entre abril a noviembre de 2013, el Consejo de Administración de PMI Comercio internacional, a propuesta del director general Emilio Lozoya Austin, aprobó la compra de acciones en el astillero español.

De acuerdo con Pemex, la compra se dio “en un escenario en donde estaba por iniciar proceso de quiebra”. Fue entre noviembre y diciembre de 2013 cuando PMI celebró un contrato de inversión con el que adquirió el 51 por ciento de las acciones de dicho astillero; “sin embargo, PMI no participó en su administración, quedó en los demás accionistas, quienes no sólo tomaron las decisiones importantes, sino el control de la empresa”, señala el informe que Pemex presentó en la conferencia.

Para febrero de 2014, PMI contrató al astillero para la construcción de una de las dos unidades habitacionales flotantes (floteles) que adquirió en España, para dar servicio al personal de Pemex Exploración y Producción que trabaja en instalaciones costa afuera. “El flotel nunca ha sido utilizado a su máxima capacidad, costó 145 millones de euros y no se ha podido vender porque el avalúo arroja cantidades menores”.

De acuerdo con la ruta del tiempo que hizo Pemex, desde entonces el astillero no construyó ninguna otra embarcación y en 2016 registró pérdidas de 5.5 millones de euros. Esperemos que ahora en esta nueva administración se logre recuperar algo de lo mucho que ha perdido el erario de Pemex en beneficio sólo de España.

Nancy Flores